Colombia se prepara para un fenómeno de El Niño “muy fuerte”, que podría comprometer el suministro de agua y energía, así como reducir la productividad de cultivos como el café y el cacao, ya afectados por el aumento de las temperaturas.
De manera resumida, en Colombia, El Niño se manifiesta en la disminución de las precipitaciones respecto a los promedios históricos, sobre todo en las regiones Caribe, Andina y Pacífica. Según el Ministerio de Ambiente, se esperan aumentos de temperatura, y afectaciones al abastecimiento de agua, la generación hidroeléctrica y los ecosistemas.
En contexto: CAR afirma que los embalses del centro del país se recuperan ante la llegada de El Niño.
Entre los departamentos con mayor probabilidad de experimentar condiciones secas durante este evento climático están Cundinamarca, Antioquia, Boyacá, Santander, Huila, Atlántico, Tolima, Bolívar, Magdalena y Casanare. A los habitantes de estas zonas, el Gobierno Nacional les hizo un llamado para que consulten el nivel de alerta vigente en su municipio a través del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y para que activen, desde ahora, sus planes de preparación.
Pero, como aclaró, hace unas semanas, la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, “nuestro país tiene una alta diversidad climática y el fenómeno de El Niño no afecta por igual a todo el territorio nacional”.
Para dar una mirada local de la gestión del agua y de los desafíos que se vienen, la próxima semana se realizará una nueva edición de los Encuentros por el Agua y la Energía Renovable en Manizales, liderados por la campaña BIBO de El Espectador, con la dirección técnica de WWF Colombia y el apoyo de Isagen. Su objetivo será seguir articulando esfuerzos entre actores en el departamento ubicado en el centro del país y en una de las estribaciones de la cordillera de los Andes.
A ojos de Paola Echeverri, coordinadora regional de los Andes de WWF, “estos encuentros llevan 15 años, y su impacto ha sido generar nuevas alianzas para ver el agua como un recurso finito, el cual todos debemos proteger mientras avanzamos hacia acciones de conservación”.
El espacio busca reunir a actores del departamento para intercambiar visiones sobre el ordenamiento ambiental y la gestión del recurso hídrico. “Eso es muy importante porque esas diferentes miradas construyen un ordenamiento donde todos cabemos y tenemos objetivos comunes. La idea es que todos repensemos la forma como estamos planificando los territorios y cómo el agua es el eje articulador de la adecuada planificación de sus territorios”, precisa Paola Echeveri.
Los retos para proteger el agua en Caldas
Según WWF Colombia, Caldas tiene un alto potencial para fortalecer la regulación hídrica gracias a ecosistemas estratégicos como los páramos y los bosques altoandinos.
Entre estos ecosistemas destacan los páramos, donde especies como los frailejones ayudan a captar y almacenar agua y ofrecen servicios ecosistémicos fundamentales para la regulación hídrica. Para proteger estos sistemas naturales, en Caldas se han establecido 16 áreas protegidas públicas, entre ellas el Parque Nacional Natural Los Nevados.
En contraste a esta alta riqueza, su ubicación en la cordillera Central lo convierte en un territorio especialmente sensible a los efectos de la variabilidad climática.
Para Paola Echeverri, coordinadora regional de los Andes de WWF Colombia, con estos elementos en mente, el principal reto ahora es “potenciar todo el sistema de áreas protegidas y generar conectividad entre las áreas protegidas y los suelos de protección del ordenamiento territorial, además de avanzar hacia tener unas áreas protegidas que sean más efectivas. Esto permitirá fortalecer la regulación hídrica, que es muy importante para el departamento y la población”.
En particular, sostiene Echeverri, se necesita seguir mejorando la coordinación de acciones, así como de sistemas de información para garantizar la sostenibilidad del uso del agua en actividades agrícolas, industriales, pecuarias, así como la estabilidad de este recurso para el consumo humano.
En lo referente a las energías renovables, en particular las hidroeléctricas, el departamento cuenta con ocho centrales, así como varios proyectos privados de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) que aprovechan el enorme potencial hídrico de la región. La central más grande del departamento es aquella ubicada en la cuenca del río de la Miel, en el oriente de Caldas, y que es operada por Isagen con una capacidad de 396 megavatios.
En ese sentido, aunque en Colombia ha avanzado en la incorporación de fuentes como la energía solar y eólica, la generación eléctrica continúa dependiendo en buena medida de las hidroeléctricas, cuyo desempeño está estrechamente ligado al comportamiento de las lluvias y al nivel de los embalses durante eventos como El Niño.
“Uno de los retos en este aspecto es pensar en cómo avanzar hacia la transición energética, en particular para migrar hacia energías alternativas como la solar. Esto va a permitir disminuir las presiones existentes en los sistemas hídricos en Colombia”, precisa Echeverri, de WWF Colombia.
Por su parte, la experta también asegura que se tiene que pensar en alianzas con el sector privado y público para potenciar un acceso equitativo a estas nuevas formas de generación de energía en el departamento.
De lo local a la política nacional
Con este contexto, los diálogos que se sostendrán en Manizales (Caldas), además de mejorar las preparaciones de cara al fenómeno de El Niño en Colombia, también ocurren en medio de la actualización de la Política Nacional del Agua, cuya última versión fue publicada para comentarios esta semana por parte del Ministerio de Ambiente.
En concreto, esta política pública busca “garantizar la conservación, gestión y uso eficiente del agua, articulada al ordenamiento y uso del territorio, entendiendo el agua como determinante ambiental primario para la conservación de ecosistemas, el bienestar social y el desarrollo económico sostenible”, según se lee en el sitio web de Minambiente.
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Entre los principales cambios que plantea la actualización de esta política está el fortalecimiento de la gobernanza y la participación. Según el borrador, esto se lograría mediante una mayor articulación entre entidades nacionales, autoridades ambientales, comunidades, pueblos indígenas, academia y sectores productivos, así como a través de procesos participativos con enfoque diferencial.
En línea con esto, Echeverri, de WWF Colombia, asegura que el Encuentro por Agua y las Energías Sostenibles permitirá precisamente visibilizar esas diversas formas de ver el territorio y las propuestas para una distribución justa y equitativa del recurso hídrico en el país.
“Estos encuentros potencian todo esto porque, al tener participación de diversos actores, pues hay diferentes visiones y esto nos ayuda a pensar que juntos es posible y que juntos es posible tener una mejor gobernanza del agua para el departamento de Caldas”, concluye Echeverri.
En el evento participarán entidades nacionales y territoriales, universidades, organizaciones civiles, autoridades ambientales y representantes de diferentes sectores económicos con el objetivo de trazar nuevas acciones y prioridades en el departamento, en un contexto climático cada vez más urgente.