1 Apr 2021 - 1:57 a. m.

“Es urgente movilizarnos hacia una década de acción por el planeta”

A propósito de los 60 años que hoy cumple WWF, Mary Lou Higgins, directora de la organización en Colombia, hace un llamado para que se tomen medidas frente a la crisis de la naturaleza. Información institucional.

Redacción BIBO

Desde sus comienzos, en 1961, gracias al impulso de un pequeño grupo de naturalistas, WWF se ha dedicado a la conservación de la naturaleza y al desarrollo sostenible. Hoy, la organización conocida por la emblemática imagen del panda y con presencia en cerca de 100 países, cumple seis décadas. A propósito de su aniversario, Mary Lou Higgins, directora de WWF Colombia, hace una reflexión de que lo que han significado estos 60 años y un análisis de los principales retos ambientales que el mundo enfrenta actualmente, y explica por qué este año y la década que viene son definitivos para nuestra vida en la Tierra.

¿Tienen razón quienes aseguran que estamos frente a la peor crisis de la naturaleza de la historia?

Así es. El entramado de vida que nos sostiene nunca había enfrentado tantos desafíos y amenazas como ahora. Sin importar el estudio o la fuente, estamos observando una acelerada pérdida de biodiversidad y seguimos transformando a una velocidad alarmante muchos ecosistemas. Estamos usando más recursos de los que la Tierra es capaz de regenerar, y produciendo una gran cantidad de gases de efecto invernadero, así como toneladas de residuos plásticos que terminan en nuestros mares. Todo esto en un complejo escenario de emergencia climática por el aumento de la temperatura global.

¿Estamos a tiempo de revertir esta situación?

Estamos en un momento crítico, vamos a tener que aprender a vivir con cierta incertidumbre derivada del riesgo climático, pero las implicaciones pueden ser peores si seguimos por ese camino, y definitivamente todavía podemos hacer mucho. Las decisiones que tomemos este año serán determinantes para el futuro del planeta y la humanidad. 2021 es la última oportunidad para revertir la tendencia de las emisiones de gases de efecto invernadero, prevenir peligrosos efectos del cambio climático, y encaminar al mundo hacia un verdadero desarrollo sostenible, que incluya un nuevo plan de acción global para detener y revertir la pérdida de biodiversidad global. Lo que pase este año será crucial para una década de acción en la que tenemos que hacer cambios estructurales y repensar nuestros valores y nuestra relación con la naturaleza. Todo depende de nosotros, de la voluntad política, y de transformar los sistemas económicos y financieros.

WWF asegura que parte de la solución está en lo que comemos. ¿Por qué?

Porque la forma en que producimos y nos alimentamos es una de las principales amenazas para el planeta. La agricultura es responsable del 80% de la deforestación global y 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Globalmente, usamos un promedio de 70% de agua dulce para producir lo que comemos y más de 50% de las tierras agrícolas están degradadas. Hemos logrado alimentar la creciente población mundial, pero con un costo altísimo y con muchas contradicciones. Alrededor de 820 millones de personas pasan hambre, mientras que 1.900 millones tienen sobrepeso o son obesos, y desperdiciamos por lo menos un tercio de los alimentos que se producen. De seguir con este modelo, no se podrá alimentar a las 9.000 millones de personas que seremos en 2050 porque estamos afectando la base de nuestra sobrevivencia.

¿Qué tiene que ver la transformación de la naturaleza con pandemias como el Covid-19?

El Covid-19 es una enfermedad zoonótica, causada por patógenos como virus o bacterias que se originan en animales silvestres y saltan a los humanos. La deforestación, la cacería y el comercio de especies silvestres incrementan las probabilidades de contagio, y es notable cómo en el último siglo, el número y frecuencia de brotes de enfermedades zoonóticas se han incrementado (se estima que se han triplicado en la última década). Esto está asociado con los procesos de transformación de ecosistemas naturales. El riesgo puede disminuir si controlamos los cambios en el uso de los suelos, la expansión e intensificación de la agricultura, y el comercio de vida silvestre. Debemos reconocer urgentemente que la destrucción de la naturaleza y la salud humana están íntimamente conectadas, y que sí podemos minimizar el riesgo de otras pandemias en el futuro.

Con este panorama es difícil no preguntarse si los esfuerzos de conservación de los últimos 60 años han sido efectivos…

Le respondo con otra pregunta. Si estamos en un momento así de crítico con todo lo que se ha hecho, ¿se imagina dónde estaríamos sin los esfuerzos de todas las organizaciones que como WWF se han dedicado a la conservación y sostenibilidad? Hemos avanzado y hay éxitos determinantes como el protocolo de Montreal para la protección de la capa de ozono o, a nivel nacional, importantes esfuerzos de protección de ecosistemas naturales que hoy en día llamamos Sistemas Nacionales de Áreas Protegidas (SINAP).

Sí hay avances, hay logros en todos los rincones del planeta, y se han recuperado especies y ecosistemas, pero seguimos con problemas estructurales que tienen que cambiar. Es urgente transformar el sistema económico sobre el cual han crecido nuestras sociedades, en el que prima el consumo y el desperdicio desbordado. No podemos seguir con un sistema que amenaza la estabilidad planetaria y que deja a tantas personas vulnerables y desamparadas.

¿Cuáles logros destaca de WWF en estos 60 años de trabajo?

Hay muchos avances, desde la creación de áreas protegidas y fortalecimiento de iniciativas de conservación lideradas por comunidades, hasta la conservación de especies emblemáticas como los pandas, tigres, rinocerontes y elefantes. Hemos promovido medidas que van desde las primeras ecoetiquetas en el mundo para madera, alimentos y productos de consumo hasta promover la adopción de acuerdos globales sobre humedales, comercio de vida silvestre, biodiversidad y clima. Sin embargo, hay tres cosas que me hacen sentir muy orgullosa: primero, los procesos de fortalecimiento de capacidades de otros para poder incidir, proteger sus intereses y territorios; la movilización de diferentes sectores de la sociedad en torno a la conservación y uso sostenible de la riqueza natural; y el trabajo conjunto con aliados en distintas regiones del país. Esfuerzos como estos son clave para esta década crítica.

¿Qué significan estos 60 años para la organización y para usted?

Cumplir 60 años es un hito para cualquiera. Para las personas, llegar a los 60 es un momento de mucha reflexión y de mirar atrás. Pero hoy los 60 son los nuevos 40, con mucha más energía y vida por delante. En WWF sentimos mucho orgullo de todo lo que hemos hecho en este tiempo, pero más que todo por la forma que hemos trabajado y lo que esto representa para el futuro. Cumplimos 60 con la capacidad para evolucionar e innovar, movilizar e inspirar a otros a unirse a nuestra misión que busca que los humanos vivamos en armonía con la naturaleza. Cumplimos 60 años reconociendo que tenemos que hacer mucho más y que los cambios tienen que beneficiar a la gente y a la naturaleza. Mirando cómo empoderar aún más a los jóvenes y cuestionando las estructuras y sistemas económicos y financieros. Recientemente cumplí 31 años en WWF, y hoy siento el mismo cariño y admiración por la organización, nuestra gente y los socios con los que iniciamos nuestro trabajo en el país en 1993.

¿Qué mensaje les deja a quienes sienten que no hay solución para la crisis planetaria?

Que no podemos perder la esperanza, y que tenemos que estar dispuestos a cambios profundos y estructurales en todo lo que hacemos. Es urgente que entendamos que con la transformación y destrucción de la naturaleza, todos estamos en riesgo, desde los seres más diminutos hasta los más grandes que habitamos el planeta. Con la pérdida de biodiversidad no solo estamos perdiendo poblaciones de fauna y flora silvestres, sino que además ponemos en riesgo el clima, nuestra alimentación, el agua dulce, y nuestra salud.

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