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“Yo he sido trabajador de invernadero de agricultura tradicional, y el exceso de agroquímicos le da a uno dolor de cabeza, rinitis… Cuando yo trabajaba en esos cultivos no le daba de comer esos tomates a mi familia”, este fue uno de los muchos testimonios de tomateros de la región del Alto Ricaurte en Boyacá que participaron del proyecto piloto de transición agroecológica, apoyado por el Programa de Desarrollo Rural con Enfoque Territorial (DRET II) de la Unión Europea, la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Durante ocho meses, los agricultores de las asociaciones ASOAGROPETIN, en el municipio de Tinjacá y ASOROA, en el municipio de Sutamarchán, recibieron capacitaciones, talleres, insumos orgánicos, asesoría en gestión comercial y asistencia técnica continua en los cultivos por parte de las Escuelas de Campo y de los expertos de la Corporación Agencia De Desarrollo Económico Local - ADEL Los Dinosaurios, organización socia del Programa DRET II en la implementación del piloto.
Los productores, en su gran mayoría tomateros, adquirieron conocimientos en la elaboración de biopreparados con microorganismos y hongos beneficiosos que actúan como agentes de control biológico y pesticidas. Aprendieron también a mejorar la salud de los cultivos y del suelo a través de prácticas agroecológicas y sostenibles. Además, participaron en giras de transferencias de conocimientos en huertas orgánicas de Cundinamarca.
Tuvieron la oportunidad de aplicar todos estos nuevos saberes en dos cultivos piloto de tomates, así como en huertas caseras orgánicas. “Estamos interesados en cambiar la forma de trabajo y de producción a una agricultura sana, amigable con el medio ambiente y buena para la salud de los operarios y de los consumidores”, afirmó durante el evento de cierre del proyecto Pablo Pita, representante de ASOAGROPETÍN.
“Para mi este proyecto ha sido muy importante porque tengo mi propia alimentación y también me beneficio vendiendo hortalizas limpias a los vecinos y a veces llevo para vender en Chiquinquirá”, comenta Gloria, una de las mujeres agricultoras que incursionó en el proyecto a través de huertas caseras. El cambio de mentalidad hacia una transición agroecológica
Si bien este piloto contribuyó al desarrollo sostenible de la región, promoviendo la seguridad y la soberanía alimentaria, así como la conservación del medio ambiente, también sirvió para identificar los retos que se presentan en el camino hacia la transición agroecológica: la educación del consumidor.
“La gente va a la plaza o al mercado y quieren verduras y frutas gigantes y brillantes, no importa que estén envenenadas. Pero uno llega allá con los tomaticos y dice que son orgánicos, se ven más chiquitos y menos brillantes, pero no tienen veneno, y, sin embargo, a la gente no le interesa. Es como el chip que tenemos todos”, explicaba Daniela, agricultura de la asociación ASOROA que, junto a su esposo, en su finca del municipio de Sutamarchán, trabajaron uno de los cultivos piloto.
Durante el cierre del proyecto Daniela, al igual que otros participantes, concluyeron que a pesar de las dificultades que experimentaron al comienzo por falta de mano de obra y por el tiempo que requieren las prácticas agroecológicas, los beneficios de este tipo de agricultura son mucho mayores “tanto en economía como en la salud”, puntualiza.
Desde la Gobernación de Boyacá, la Secretaria de Agricultura Catherin Piza acompañó la jornada de entrega de resultados del proyecto, y reafirmó el apoyo al proyecto y la necesidad de replicarlos en todo el departamento: “estamos empezando y sabemos que es un camino largo, pero estamos dispuestos a que la preservación de los recursos naturales del agua y el suelo sean lo más importante para el desarrollo y la producción agropecuaria de Boyacá”.
Para Beatriz Artunduaga, experta en ingeniería agroecológica y contratista del Ministerio de Agricultura, el proyecto piloto del DRET II obtuvo buenos resultados y promovió la seguridad alimentaria, la asociatividad y el fortalecimiento de las comunidades agrícolas locales. Uno de los hallazgos que destaca es haber encontrado una voluntad propia por parte de los productores en adoptar estas prácticas sostenibles, soportada en una conciencia de cambio, derivada del evidente desgaste de los suelos, y por supuesto, también de las afectaciones derivadas del cambio climático.
En línea con esta necesidad mundial de pasar a modelos productivos más sostenibles, la Unión Europea a través de su estrategia “Pacto Verde”, se ha comprometido a apoyar a Colombia en la transición agroecológica. Actualmente, a través del programa DRET II, se están recogiendo los aprendizajes y hallazgos de tres proyectos piloto adicionales de agroecología implementados en el Valle del Cauca, Tolima y Nariño.
Los resultados obtenidos servirán de insumos al Gobierno Nacional y departamental para la consolidación de una política pública en agroecología; además, se suman a los logros obtenidos en otro proyecto piloto DRET II realizado en el Valle del Cauca junto a la Fundación Instituto Mayor Campesino (IMCA), por medio del cual se llegó a la presentación de la primera ley departamental de agroecología.