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Con más de 6.300 kilómetros de longitud, el río Yangtsé es el más largo de China y Asia y el tercero más largo del mundo, por detrás del Amazonas y el Nilo. Pese a la importancia cultural, económica e histórica de este río para el gigante asiático, el rápido desarrollo económico chino que inició en la década de 1950 provocó un declive en la biodiversidad de agua dulce del Yangtsé, marcado por la sobrepesca y la degradación del hábitat.
“La cuenca del río Yangtsé, un foco mundial de biodiversidad, ha sufrido una grave degradación ecológica durante las últimas siete décadas debido a la intensa actividad humana, lo que ha provocado una marcada disminución de la biodiversidad acuática”, explicaron recientemente un grupo de científicos del Instituto de Hidrobiología (IHB) de la Academia de Ciencias de China, junto a un par de colaboradores de Francia, Estados Unidos y Canadá.
Por décadas, gobiernos de las ocho provincias chinas que atraviesa el río, así como el gobierno chino, invirtieron millonarios recursos en conservación y mejora de la calidad. Sin embargo, los científicos han señalado que la biodiversidad continuó su deterioro, lo que plantea serias dudas sobre el impacto de estas medidas.
Ante este panorama, en 2021 prohibió por completo la pesca en toda la cuenca durante 10 años, en “una de las medidas de conservación de la pesca continental más extensas y estrictas del mundo”, explican los científicos chinos.
Hasta ahora, continúan los investigadores, no se tenía certeza del impacto ecológico que había tenido la prohibición. Eso cambió hace algunos días, luego de que el equipo de científicos publicara un estudio en la revista Science.
Allí, analizaron los datos de monitoreo que obtuvieron entre 2018 y 2023. Se centraron, particularmente, en la dinámica de las comunidades de peces en la corriente principal del Yangtsé antes y después de la prohibición total de la pesca.
Uno de los principales resultados apunta a mejoras significativas en indicadores clave, como la biomasa de los peces, la condición corporal, la diversidad de especies y la recuperación inicial de las especies amenazadas. “Cabe destacar que las especies de mayor tamaño se beneficiaron considerablemente de la veda pesquera, mostrando aumentos significativos en su biomasa”, apuntaron los científicos.
Especies como el lenguado de lengua fina (Cynoglossus gracilis) aumentaron su población y su migración se extendió río arriba. Otras especies, algunas de ellas en peligro de extinción, como el esturión del Yangtsé (Acipenser dabryanus), el matalote chino (Myxocyprinus asiaticus) y el pez tubo (Ochetobius elongatus), también se recuperaron, frente a las cifras iniciales.
Tras analizar los vínculos entre la medida de conservación mediante modelos estadísticos, los investigadores concluyeron que la veda pesquera es el principal impulsor de la trayectoria de recuperación inicial del ecosistema del Yangtsé. En este esfuerzo, también han contribuido la reducción del tráfico marino y la creación de zonas de amortiguamiento de vegetación ribereña.
Esta prohibición, anotaron los científicos, “no solo ha detenido el declive de 70 años de los recursos pesqueros del Yangtze, sino que también ha desencadenado una recuperación inicial”.
Aunque los investigadores reconocen que los esfuerzos deben mantenerse y adelantarse estudios adicionales, consideran que la prohibición “sirve como modelo clave para la restauración fluvial global, demostrando la viabilidad de las acciones de conservación a gran escala”.
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