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En lo que va de 2026, ningún huracán se ha formado en el océano Atlántico. En horas de la mañana de este miércoles, 16 de septiembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que se encuentra monitoreando una zona con presión atmosférica relativamente baja, asociada con chubascos y tormentas eléctricas desorganizadas, a cientos de kilómetros al oriente de las Bermudas.
De acuerdo con la NOAA, las condiciones ambientales podrían “volverse un poco más propicias para el desarrollo en los próximos días, mientras el sistema se mueve lentamente hacia el oeste o el oeste-noroeste sobre el Atlántico subtropical”. Sin embargo, la posibilidad de que se formen pronto ciclones tropicales sigue siendo baja. La probabilidad de que suceda en la próxima semana es del 30 % y para las próximas 48 horas es aún menor, del 10 %.
Esta situación rompe un récord histórico, pues, hasta ahora, la fecha más tardía en la que se había observado la formación de un huracán era el 11 de septiembre, primero en 2002, con el huracán Gustav, y luego en 2013, con el huracán Humberto.
Desde hace seis décadas, estos fenómenos se han rastreado satelitalmente. Para esta temporada, en promedio, ya se deberían haber registrado unas ocho tormentas tropicales con nombre y tres huracanes. Sin embargo, en 2026 apenas se han presentado cinco tormentas tropicales, denominadas Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard, de las cuales ninguna alcanzó la categoría de ciclón.
“La Energía Ciclónica Acumulada (ACE) es una métrica integrada que tiene en cuenta tanto la intensidad como la duración de las tormentas”, explicó a través de su cuenta de X Phil Klotzbach, meteorólogo e investigador científico en el Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Universidad Estatal de Colorado. “En 2026, el Atlántico ha generado la menor ACE de cualquier temporada, con corte a la fecha del 10 de septiembre, desde 1950”.
Desde hace unos meses, la NOAA ya había previsto una temporada de huracanes en el Atlántico, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, por debajo de lo normal para este 2026. Recientemente, a inicios de agosto, el panorama llevó a que la entidad estimara una probabilidad del 75 % de una temporada inferior a lo normal, del 20 % de una temporada cercana a lo normal y de apenas el 5 % de una temporada superior a lo normal.
Eso se traduce en un pronóstico de entre siete y 13 tormentas con nombre, con vientos de 63 kilómetros por hora o más, de las cuales entre dos y seis podrían convertirse en huracanes, con vientos de 119 kilómetros por hora o más. De ellos, máximo dos podrían ser ciclones mayores, con vientos de 179 kilómetros por hora o más, aunque es probable que no se presente ninguno de este tipo.
Esta temporada de huracanes en el Atlántico inferior a lo normal responde a diversos factores, entre ellos El Niño. Este fenómeno, aunque ocurre en el Pacífico ecuatorial, aumenta la cizalladura del viento, lo que significa que tiende a impedir que se generen tormentas tropicales o que, una vez formadas, se intensifiquen. Mientras tanto, las temperaturas oceánicas en el Atlántico serán ligeramente superiores y los vientos alisios pueden ser mas débiles de lo normal.
“Cuando surge El Niño, suele convertirse en el factor dominante en la actividad total de la temporada de huracanes, y este El Niño continúa fortaleciéndose cada mes”, declaró Matt Rosencrans, pronosticador principal de la temporada de huracanes del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA. “En comparación con un El Niño maduro, otros mecanismos desempeñan un papel menor en la determinación del número y la intensidad de las tormentas tropicales en la cuenca del Atlántico”.
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