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Todos los años se conocen imágenes de las enormes tormentas de polvo de desierto que ocurren en lugares como el Sahara, en África, o el Atacama, en América. Grandes masas de polvo que se levantan por las fuertes corrientes de viento y atraviesan gran parte del planeta.
Pero todo parece indicar que ese polvo está llegando cada vez menos a la atmósfera. Científicos de la Universidad de California – Los Ángeles (UCLA) analizaron los datos del conocido polvo atmosférico durante dos décadas y se encontraron con un resultado sorprendente que todavía no tiene una explicación clara, pero que sí podría tener efectos sobre el cambio climático.
Su análisis, que fue publicado en la revista Science Advances, muestra que entre 2003 y 2023 hubo una disminución del 10 % en la cantidad de polvo que llega a la atmósfera. Para hacerlo, utilizaron imágenes satelitales y mediciones hechas desde tierra, con el fin de estimar la cantidad anual.
La mayor cantidad de polvo del desierto, de acuerdo con los científicos, se origina en el hemisferio norte, principalmente en el Sahara y en desiertos de Asia. Aunque de allí provienen las principales contribuciones, los investigadores aseguran que esta es la evidencia más sólida hasta el momento para demostrar que el polvo atmosférico está disminuyendo.
De hecho, se estima que durante los primeros años del siglo XXI se ha presentado una disminución que contrasta con la mayoría del siglo XX, pues los registros indican que el polvo atmosférico incrementó cada año hasta llegar a un punto máximo en 1980. Los científicos siguen indagando en las razones que podrían estar detrás de esta disminución.
Lo que sí tienen claro es que esto podría tener un efecto sobre la velocidad a la que está aumentando la temperatura en el planeta. "Debido al ligero efecto de enfriamiento general que el polvo atmosférico ejerce sobre el clima, es probable que la disminución del polvo que estamos viendo ahora haya contribuido modestamente al calentamiento observado a causa del cambio climático provocado por el ser humano", señaló Jasper Kok, coautor del estudio, en un comunicado de la UCLA.
Otros efectos de la disminución del polvo del desierto que llega a la atmósfera podrían estar relacionados con los ecosistemas. A través del polvo, se transportan nutrientes y minerales que llegan a ecosistemas marinos y terrestres, jugando un papel fundamental en la salud de los ecosistemas.
Sin embargo, no todos sus efectos son positivos. "También contribuye a la contaminación atmosférica y disminuye la reflectividad de la nieve y el hielo", dijo Kok en el comunicado. Por eso, se requieren estudios más detallados para tener certeza sobre todos los impactos, positivos y negativos, que podría tener la disminución del polvo del desierto en la atmósfera.
“Estamos trabajando para determinar qué parte de la disminución global del polvo puede atribuirse a los cambios en los vientos superficiales y otros factores ambientales, y qué podrían significar esos cambios para el polvo atmosférico en un clima futuro”, explicó Ashok Gupta, autor principal de la investigación, para la UCLA.
Según la institución, ya se está adelantando una investigación que pretende dar respuesta a varias de las preguntas que surgieron a raíz de esta investigación. También quieren analizar cómo los cambios en el uso del suelo, principalmente para la agricultura, y las desviaciones de agua estarían afectando este fenómeno.
Aun con las disminuciones registradas en las últimas décadas, los niveles del polvo de desierto que llegan a la atmósfera siguen siendo considerablemente altas, si se comparan con las de la época preindustrial.
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