20 Nov 2015 - 3:34 a. m.

Caficultores ganarían con cambio climático

Para 2050, el 50 % del área cultivable de café en el mundo podría desaparecer. Colombia, gracias a sus montañas, podría aprovechar la pérdida de competitividad de otros países, como Brasil.

Pablo Correa

Si se cumplen las predicciones climáticas, tomarse una buena taza de café en un planeta cada día más caliente será una pequeña extravagancia. La mayoría de modelos auguran que un 50 % del área cultivable de café podría afectarse con el aumento de la temperatura del planeta hacia la mitad del siglo.

El café es un cultivo extremadamente sensible al clima. Los arbustos necesitan una temperatura entre 18 y 25°C. Son poco tolerantes a temperaturas por encima de los 30°C, así como a las heladas (por debajo de los 13°C). Vientos fuertes y una radiación solar intensa los debilitan. En términos de agua, el café es un cultivo siempre sediento. Los lugares donde la precipitación es menor a 1.000 mm por año son inviables para este cultivo.

La buena noticia para los cultivadores colombianos, de acuerdo con una investigación publicada en la revista Plos One por científicos del Centro Internacional de Agricultura Tropical, con sede en Cali y Nicaragua, junto a expertos del World Coffee Research, en medio de este panorama podrían resultar beneficiados por la pérdida de competitividad de sus actuales rivales comerciales.

“Encontramos que en las zonas clasificadas actualmente como calientes y secas, el cambio climático impactará las variedades arábicas (las más comerciales) con más fuerza”, explicó Christian Bunn, uno de los autores. Esto significa que zonas de café cercanas a la línea ecuatorial y en zonas montañosas como las de Colombia estarían mucho más protegidas frente a las variaciones climáticas.

Estudios previos han expuesto los riesgos que corren algunas de las zonas más cafeteras. En Chiapas, México, los cultivos por debajo de los 1.100 metros podrían desaparecer. En el caso de Etiopía se estima que para el 2080 podrían extinguirse los cultivos de café. Brasil, uno de los casos más preocupantes, se enfrenta a un escenario en el que el 95 % de sus cultivos podrían verse afectados.

“Lo mas interesante para Colombia es que tiene oportunidades. Puede ser que en las partes bajas sufran los cultivos, pero el país tiene la ventaja de contar con un área cultivable en las montañas. Si el proceso de adaptación se maneja con inteligencia, puede aprovechar desventajas de países que serán muy afectados, como Brasil, que no tiene alturas por encima de 800 metros, eso será una oportunidad”, explicó Bunn. Brasil y Vietnam dan cuenta de casi la mitad del café que se consume en el mundo.

La investigación mezcló datos sobre 124.820 zonas de cultivos de café en el mundo, 20 variables bioclimáticas e información de 19 diferentes modelos sobre lo que podría ocurrir con el cambio climático entre 2040 y 2069. Los científicos usaron un poderoso algoritmo que generalmente se aplica en aprendizaje de máquinas para combinar toda esta información.

En otro informe, divulgado esta semana y titulado “La calma antes de la tormenta”, la organización WWF señaló que “las actuales sequías en Brasil y California son apenas una sombra de lo que vendrá si las consecuencias proyectadas para el cambio climático se hacen realidad”. En cuanto al café, los expertos de WWF recordaron que la sequía de 1999 en Brasil afectó el 40 % de sus cultivos de café y la sequía de este año en la región de São Paulo ya provocó la mayor pérdida de cultivos en 50 años, incluyendo el café.

Aunque la manera “más obvia” de adaptarse al rigor del cambio climático es migrar cultivos, para Bunn el reto está en compartir información, tecnologías, variedades y conocimiento sobre adaptación al cambio climático. El World Coffee Research, que financió la investigación, busca precisamente eso, fortalecer lazos de cooperación entre países productores.

“El cambio climático va a generar cambios en estructuras productivas a nivel global”, dice Fernando Gast, exdirector del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé). La sensibilidad del café ante las variaciones del clima es algo que los caficultores colombianos entendieron hace mucho y por esto, dice Gast, desde los años 50 se cuenta con una red de estaciones meteorológicas en las regiones cafeteras.

“Mas recientemente lo que hizo la institucionalidad cafetera es que adoptó en su plan estratégico el concepto de caficultura climáticamente inteligente. Eso quiere decir que debemos saber qué afecta las producciones, los niveles óptimos de producción de los campos. En eso ya se empezó a trabajar”, comentó Gast.

En Colombia existen cerca de 500.000 productores de café. Los expertos coinciden en que un mal cálculo en la estrategia de adaptación al cambio climático resultaría en una tragedia económica.

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