19 Jul 2018 - 3:00 a. m.

Cambio en estilo de vida y dieta afectan a guardianes de la selva

Estudios constatan aumento de riesgo de contraer diabetes, obesidad y males cardiovasculares en comunidades indígenas de América Latina.

Rodrigo de Oliveira - Tania Orbe

El consumo de alimentos ultraprocesados y el consiguiente cambio en la dieta que conlleva, aunados al sedentarismo, la creciente urbanización y el mayor uso de pesticidas, están aumentando el riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión e incluso cáncer entre los pueblos indígenas de la región, según se desprende de diversas investigaciones.

Así, un estudio realizado en dos comunidades kichwas de la provincia de Imbabura, en el norte del Ecuador, encontró que los pobladores atribuyen el incremento del cáncer en su etnia al uso de productos químicos, la contaminación, la urbanización, el cambio de estilo de vida, el aumento de dietas occidentalizadas y la pérdida cultural. Sin embargo, no hay estudios que permitan determinar la morbimortalidad por cáncer entre las poblaciones indígenas del país.

“Nuestros hallazgos sugieren que los kichwas están sintonizados con fenómenos globales en los que la dieta tradicional ha sido reemplazada por la occidental, alimentos procesados y comida rápida, que resultan en enfermedades crónicas como el cáncer”, concluye el estudio, publicado en la revista Ethnicity & Health (4 de julio).

Los tipos de cáncer de mayor preocupación entre esta población son mama, próstata, estómago, leucemia, cervical y uterino, que coinciden con todos los casos más frecuentes descritos en Ecuador, aunque no hay registros por etnias ni grupos de origen.

Si bien uno de los científicos principales, Enrique Terán, reconoce que se necesita más investigación para entender la carga del cáncer entre los pueblos indígenas de Ecuador y de toda América Latina, destaca que la mayoría de información existente en su país se concentra en los indígenas amazónicos, “en cuyo caso, la explotación petrolera y su contaminación son el principal problema”, dice a SciDev.Net.

“Nuestro estudio hace evidente que, para la población indígena andina, el cáncer es un problema emergente. Hay que comenzar por identificar los factores de riesgo y buscar mecanismos y estrategias para su manejo”, señala Terán.

Síndrome metabólico entre xavantes de Brasil

En Brasil, el sedentarismo y el consumo de alimentos industrializados está disparando los casos de síndrome metabólico entre el pueblo xavante, uno de los más grandes grupos indígenas del país.

Un estudio realizado con 948 xavantes mayores de 20 años entre 2008 y 2012 encontró que el 66 % tenía síndrome metabólico, condición que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

En un estudio posterior de seguimiento, los investigadores verificaron que de los 948 xavantes evaluados anteriormente, 246 habían desarrollado diabetes del tipo 2, una condición en la cual el cuerpo produce insulina pero no la usa adecuadamente.

Al someterlos a exámenes oftalmológicos encontraron que 27 ya tenían retinopatía diabética, enfermedad ocular que puede conducir a la ceguera. La ocurrencia de esta enfermedad fue más alta entre quienes tenían diabetes más tiempo y altos niveles de triglicéridos, un tipo de grasa presente en la sangre.

Ambos estudios fueron publicados en Diabetology & Metabolic Syndrome. Para los autores, la presencia de retinopatía diabética indica que esa población está desarrollando otras complicaciones crónicas de la enfermedad, por lo que el estudio exhorta “a realizar acciones que mejoren el control de la diabetes en este grupo étnico”.

“Esas poblaciones no disponen de condiciones culturales que permitan la aplicación regular de insulina, medicamento inyectable y de uso diario”, dice a SciDev.Net Laercio Joel Franco, médico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo y coautor de los estudios.

“El control inadecuado de la diabetes puede favorecer el surgimiento de complicaciones crónicas, como la retinopatía —ya observada entre los xavantes—, la nefropatía, que puede lleva a insuficiencia renal y a la necesidad de hemodiálisis, y la neuropatía diabética, que puede llevar a la amputación de los miembros inferiores”, informa.

Tradicionalmente cazadores-recolectores, desde 1957 los xavantes comenzaron a establecerse en áreas delimitadas del estado de Mato Grosso, en el centro de Brasil, debido a conflictos con agricultores recién llegados.

En décadas recientes fueron acercándose a comunidades urbanas de las ciudades aledañas y empezaron a incorporar alimentos industrializados a sus dietas, especialmente refrescos y otras bebidas ricas en azúcar, grasas y sal. Abandonaron también la actividad física intensa.

Franco recuerda que los cambios en la dieta de los xavantes se debieron en parte a “políticas gubernamentales asistencialistas de distribución de cestas básicas con nuevos tipos de alimentos, (que) favorecieron el abandono de los cultivos tradicionales”.

Alimentos procesados en comunidades indígenas

“Muchos grupos indígenas aún no son conscientes de la escala del problema y de los riesgos que estos hábitos poseen para su salud”, destaca Luana Padua Soares, nutricionista de la Escuela de Medicina de la Universidad Federal de Uberlandia y una de las autoras del primer estudio.

La incidencia del síndrome metabólico en ese estudio fue mayor entre las mujeres: 76,2 % de las participantes presentaron esta condición, en comparación con el 55 % de hombres.

Lo observado entre los xavantes puede ser parte de un escenario epidemiológico más grande, advierte Lalucha Mazzucchetti, nutricionista de la Universidad del Sur de Santa Catarina.

“Hay un proceso constante de cambio en los hábitos alimenticios de los pueblos indígenas en toda América Latina, marcado por la presencia cada vez más grande de alimentos industrializados en sus aldeas”, enfatiza.

“Cuando hay demarcación de tierras o dificultad para sembrar, cosechar o cazar, la adopción de productos alimentarios que no eran comunes hasta entonces entre la población nativa por lo general termina acentuándose y puede causar más problemas de salud entre ellos”, añade.

Mazzucchetti es la autora principal de un estudio publicado en 2014 en la revista científica brasileña Cadernos de Saúde Pública, en el que abordó la incidencia del síndrome metabólico entre los indígenas khisêdjê del centro de Brasil.

Tras la evaluación de 170 individuos de más de 20 años, se verificó una prevalencia del síndrome metabólico en el 27,8 %, relacionada con el consumo excesivo de alimentos industrializados.

En su opinión, parte del problema estaría relacionado con la mayor cercanía de esta población a los centros urbanos y a un acceso más fácil a los alimentos procesados, que son baratos y fácilmente disponibles en los supermercados.

En las últimas décadas, las compañías multinacionales de alimentos comenzaron una búsqueda para expandir sus mercados de alimentos envasados, encontrando un potencial nicho de mercado en los países en desarrollo.

En Brasil, las ventas de estos productos casi se han duplicado en 10 años, según reveló un informe publicado en The New York Times.

Hasta hace poco, Nestlé patrocinaba una embarcación fluvial que distribuía miles de alimentos ultraprocesados a comunidades aisladas de la cuenca amazónica brasileña. La embarcación se retiró del servicio en julio de 2017, pero los propietarios de embarcaciones privadas siguen satisfaciendo la demanda creada.

Mazzucchetti concluye: “Los gobiernos deben poner en práctica acciones que implementen programas sanitarios dirigidos a estas poblaciones vulnerables en vista de los muchos problemas de salud que pueden ocurrir”.

*Publicado originalmente en SciDev.net

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