El pecarí de collar, también conocido como cafucho, tatabro o saino, es un mamífero silvestre cuyo nombre científico es Dicotyles tajacu. Fue descrito por Linneo en 1758 y pertenece al orden Artiodactyla (mamíferos de pezuñas pares, como venados y cerdos) y a la familia Tayassuidae. Es una especie gregaria, es decir, que vive en grupo y rara vez se desplaza sola. Por eso llamó la atención de los investigadores el hallazgo de un individuo solitario en el Parque Nacional Natural Puracé (PNN Puracé), en lo que sería el primer reporte de este tipo en Colombia.
El PNN Puracé está ubicado al sur de la Cordillera Central de los Andes, entre el oriente del Cauca y el suroccidente del Huila, y alberga ecosistemas que van desde bosque andino hasta el páramo. Así lo explican Gustavo Adolfo Pisso-Florez, Rodrigo Alberto Sarria y Héctor E. Ramírez-Chavés en un artículo publicado en la revista Mammalogy Notes esta semana en la que anuncian el reporte de observación.
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Según detallan, el 17 de marzo de 2025 se reportó la presencia de un pecarí adulto en el kilómetro 54 de la vía que conecta el corregimiento de Paletará (Puracé, Cauca) con la vereda El Mármol, en el corregimiento Antonio Nariño (Isnos, Huila).
La identificación se basó en su característico “collar blanco”, que permite diferenciarlo del pecarí de labio blanco (Tayassu pecari). El registro fotográfico y en video se obtuvo hacia el mediodía, durante actividades conjuntas de Prevención, Vigilancia y Control realizadas por guardaparques y personal del Invías.
¿Qué significa esto?
Los científicos explican que sí existen registros históricos del pecarí de labio blanco en lugares relativamente cercanos, como el municipio de Totoró (Cauca), incluso a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar. Es decir, en el pasado se ha documentado la presencia de pecaríes en áreas andinas. Sin embargo, aclaran que no hay registros actuales de ningún pecarí en la zona específica donde fue observado el individuo del estudio. Esta especie, por el contrario, suele preferir ecosistemas de menor elevación, es decir, tierras bajas más que zonas altas de montaña.
El comportamiento del animal también resultó inusual. Según los investigadores, el individuo “no mostró señales de alarma o evasión frente a la presencia humana, ya que se acercó olfateando a las personas”. Incluso, “se acicaló sobre la pierna de uno de ellos y continuó caminando solitario a plena luz del día”. Esta conducta, que califican como “atípica”, sumada al hecho de que la especie casi nunca se desplaza en solitario, sugiere una posible liberación incidental, ya sea por particulares o como escape de una tenencia ilegal. Aunque no presentaba marcas visibles ni señales evidentes de manejo humano, su procedencia exacta es aún desconocida.
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Los autores plantean que podría tratarse de un individuo traslocado. Si bien existen reportes históricos de Tayassu pecari en zonas relativamente cercanas, como el municipio de Totoró (Cauca), a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar, no hay registros actuales de pecaríes en el sitio donde fue observado este ejemplar.
En sus conclusiones, los investigadores advierten que “este registro es una contribución puntual sobre los riesgos potenciales que generan las vías sobre el equilibrio ecológico dentro de áreas protegidas de índole nacional”. El artículo menciona que este animal ha sido utilizado por personas como mascota, algo que ya se ha documentado, incluso en zonas costeras del departamento del Cauca.
Los investigadores señalan que la posible presencia de individuos provenientes de liberaciones no reguladas implica riesgos ecológicos y sanitarios para la fauna, por la potencial transmisión de enfermedades, la alteración de dinámicas naturales y la competencia con especies, incluidas algunas amenazadas que habitan el parque.
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