21 Aug 2015 - 12:22 p. m.

Cocuy, el nevado que se niega a desaparecer

El glaciólogo Jorge Ceballos cree que las lluvias de la Orinoquia estaría detrás de esta leve pero importante recuperación. Hace cuatro años no se registraba una caída de nieve considerable.

Angélica María Cuevas Guarnizo

El deshielo de los picos nevados del país ha sido tan acelerado en los últimos años que los científicos se han atrevido a pronosticar que en dos décadas los glaciares en Colombia serán historia.
 
Así como los abuelos recuerdan que hace cincuenta años el pico del volcán Puracé (Cauca) estaba cubierto de nieve o que las temporadas de esquí en el Parque Los Nevados eran imperdibles, con el tiempo las anécdotas de las expediciones a la Sierra Nevada de Santa Marta y los glaciares del Huila y el Tolima prometen ser cada vez más escasas.
El clima ha cambiado y seguirá cambiando, y los glaciares son algunos de los ecosistemas más vulnerables a esas alteraciones.
 
Este año el impacto del fenómeno de El Niño en la región Andina, unido a los efectos de la ceniza que expele el nevado del Ruiz, viene provocando una disminución preocupante en el Parque Los Nevados, ubicado entre Caldas y Tolima.
 
“En el glaciar de Santa Isabel hemos observado pérdidas terribles en cinco meses; su superficie ha disminuido un poco más de tres metros. Es un impacto muy fuerte teniendo en cuenta que lo normal es que en una temporada seca fuerte se pierdan 20 o 30 centímetros por mes, pero tres metros de nieve en cinco meses es una exageración”, dice el glaciólogo Jorge Ceballos, del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el colombiano que más ha estudiado estos ecosistemas en el país.
 
Pero mientras esto ocurre en el centro del país, en la Sierra Nevada de Güicán, Chita o del Cocuy, entre los departamentos de Boyacá y Arauca, los científicos del Ideam han observado en sus visitas mensuales de monitoreo que el glaciar ha tenido una leve recuperación. La buena noticia sorprendió a Ceballos, quien no había sido testigo de la mejoría de ningún glaciar colombiano desde hacía por lo menos cuatro años.
 
En la misma zona del Cocuy, explica el glaciólogo, hubo una temporada parecida entre 2010 y 2011, cuando vino el fenómeno de La Niña con mucha lluvia e inundaciones. Mientras otros lugares del país padecían los efectos del agua, este glaciar se recuperaba.
 
“Ahora creemos que las fuertes lluvias que han caído sobre la Orinoquia en los últimos meses están provocando que a más de 4.800 metros se produzca más nieve y esa nieve no se está derritiendo, lo que hace que el glaciar se mantenga vivo. Es una recuperación muy leve, que puede ser temporal”, dice el experto.
 
Contrario a lo que ocurre en el nevado de Santa Isabel, en los últimos cinco meses el Cocuy ha ganado casi un metro de nieve, mientras antes caían máximo 20 o 30 centímetros en temporada invernal. Aunque se tendrán que seguir realizando mediciones para considerar qué tanto podría recuperarse el nevado a largo plazo, Ceballos cree que, ante la inminente desaparición de glaciares en el mundo, el hecho de que se extienda la vida de un nevado en Colombia es una noticia que el país debe celebrar.

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