23 Oct 2019 - 8:32 p. m.

Cómo detener el calentamiento global por US$300.000 millones

Según científicos de la ONU y la FAO, con esa suma se podría convertir a la tierra en parte de la solución para frenar el cambio climático. La idea es sembrar pastos, cultivos alimenticios o árboles en zonas degradadas.

Adam Majendie - Pratik Parija / Bloomberg

Unos US$300.000 millones. Según científicos climáticos de las Naciones Unidas, ese es el dinero necesario para detener el aumento de los gases de efecto invernadero y comprar hasta 20 años de tiempo para subsanar el calentamiento global. Equivale al producto interno bruto de Chile o al gasto militar mundial cada 60 días. (Lea Nueva York juzga el “engaño” ambiental de Exxon Mobil)

La suma no es para costear tecnologías ecológicas o financiar una solución innovadora a las emisiones, sino utilizar prácticas simples y antiguas para encerrar millones de toneladas de carbono en un recurso ignorado y explotado en exceso: el suelo.

“Hemos perdido la función biológica de los suelos. Tenemos que revertir eso”, dijo Barron J. Orr, científico principal de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación. "Si lo hacemos, convertiremos la tierra en gran parte de la solución para el cambio climático".

René Castro Salazar, subdirector general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) para el Clima y la Biodiversidad, dijo que de los 2.000 millones de hectáreas de tierra en todo el mundo que se han degradado por el mal uso, el pastoreo excesivo, la deforestación y otros factores en gran medida humanos, 900 millones de hectáreas podrían ser restaurados.

Devolver esa tierra a pastos, cultivos alimenticios o árboles convertiría suficiente carbono en biomasa para estabilizar las emisiones de CO2, el mayor gas de efecto invernadero, durante 15-20 años, que daría tiempo al mundo para adoptar tecnologías neutras en carbono.

“Con voluntad política y una inversión cercana a US$300.000 millones, es factible”, dijo Castro Salazar. Estaríamos “usando las opciones de menor costo que tenemos, mientras esperamos que las tecnologías en energía y transporte se desarrollen y estén completamente disponibles en el mercado. Estabilizará los cambios atmosféricos, la lucha contra el cambio climático, durante 15-20 años. Lo necesitamos mucho”.

El fondo de la idea es abordar el creciente problema de la desertificación: la degradación de la tierra seca al punto en que apenas puede sustentar vida. Al menos un tercio de la tierra del mundo se ha degradado hasta cierto punto, lo que afecta directamente la vida de 2.000 millones de personas, dijo Eduardo Mansur, director de la División de Tierra y Agua de la FAO.

Las tierras marginales se están agotando en todo el mundo por el fenómeno gemelo del cambio climático acelerado y una tasa de crecimiento de la población que podría elevar el recuento global a casi 10.000 millones de personas en 2050, aseguró. Gran parte de ese crecimiento se produce en áreas como África Subsahariana y Asia del Sur, donde la tierra ya está muy agotada.

"La idea es poner más carbono en el suelo", dijo Orr. "Esto no será simple debido a las condiciones naturales. Pero mantener el carbono en el suelo y lograr que la vegetación natural, las tierras de pastoreo, etc. prosperen nuevamente, es la clave".

El mes pasado, en una conferencia de la ONU sobre desertificación en Nueva Delhi, 196 países más la Unión Europea acordaron una declaración de que cada país adoptaría las medidas necesarias para restaurar la tierra improductiva para 2030. El equipo de la ONU ha utilizado imágenes satelitales y otros datos para identificar los 900 millones de hectáreas de tierra degradada que podrían ser restauradas de manera realista. En muchos casos, las áreas revitalizadas podrían beneficiar a la comunidad local y al país anfitrión mediante el aumento del suministro de alimentos, el turismo y otros usos comerciales.

La clave para devolver la vegetación en las tierras secas es el uso de fertilizantes, dijo Mansur. “Los fertilizantes son esenciales para aumentar la productividad. Un buen fertilizante en la cantidad correcta es muy útil para el suelo”.

Pero décadas de malas prácticas agrícolas en países ricos y pobres han derivado en un uso inadecuado, ya sea por la utilización de productos inapropiados, el uso de demasiado fertilizante o en algunas áreas que usan tan poco que el suelo pierde sus nutrientes.

"Desafortunadamente, el problema es grande y está creciendo", dijo Mansur. “La causa principal de las emisiones de la agricultura es la mala gestión de la tierra. Pero las soluciones son conocidas: gestión sostenible de la tierra, gestión sostenible del agua, gestión sostenible del suelo”.

Mansur enfatiza que el problema no se centra en recuperar el desierto, sino en restaurar el páramo que era productivo antes de la intervención humana.

"No hay que mezclar la desertificación con el desierto", dijo. “Un desierto es un ecosistema. Hay desiertos en el planeta que deben ser preservados”. Tampoco se trata simplemente de plantar árboles, ya que cada área debe considerarse de acuerdo a las personas que viven allí y cómo pueden vivir en la tierra de manera sostenible.

Kenia, por ejemplo, planea plantar 2.000 millones de árboles en 500.000 hectáreas para restaurar el 10% de su superficie forestal, pero también está trabajando en formas de adaptarse a los cambios climáticos.

“Tenemos que mejorar nuestro ganado y cultivos para que sean resistentes a la sequía o tolerantes a la sequía”, dijo Kennedy Ondimu, director de planificación e investigación ambiental del Ministerio de Medio Ambiente del ese país. “Tenemos que considerar el desarrollo de nuestro banco de genes de hortalizas y ganado autóctono además de adoptar variedades de cultivos híbridos y variedades de ganado. Necesitamos priorizar la cría de animales".

En Costa Rica, los agricultores están utilizando tierras deforestadas para producir café CO2 neutral, lo que exige precios más altos entre los consumidores. La nación también está replantando la selva tropical para fomentar el ecoturismo, que se ha convertido en el segundo mayor generador de ingresos del país.

Aun así, la tendencia a la desertificación no será fácil de cambiar. En India, más del 20% del país se considera tierra baldía y los escasos recursos hídricos empeoran la situación. En Chile, hogar del desierto más seco del mundo, el Atacama, el gobierno está gastando US$138 millones para mejorar el riego, ya que la década más seca de la región obliga a los productores de frutas a migrar al sur para escapar del desierto que avanza.

En Brasil, los peores incendios en años devastaron la selva tropical más grande del mundo. Sin embargo, Castro Salazar dice que docenas de países están luchando con programas destinados a revertir la pérdida de tierras agrícolas y que al menos 20 naciones tienen grandes esfuerzos en marcha para replantar los bosques perdidos.

“Todos estos países pudieron seguir produciendo los alimentos que necesitaban y cultivando la superficie forestal”, advirtió. “El mito era que para aumentar su productividad y su soberanía y seguridad alimentaria necesitaban cortar o quemar el bosque. Documentamos que eso no es cierto”.

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