6 Nov 2014 - 2:19 a. m.

'Construir con la naturaleza'

Los holandeses entendieron su relación con el recurso hídrico y se aliaron con Colombia para darle valor al intercambio de conocimientos en obras que vayan a favor y no en contra del medio ambiente.

María Paulina Baena Jaramillo

Holanda lleva años luchando contra el agua. Pero quizás el año que marcó un antes y un después para su desarrollo futuro fue 1953. En la noche del 31 de enero varios diques fueron incapaces de contener la combinación de la marea con una tormenta que venía del noroeste. Un 8% del país se inundó y casi 2.000 personas murieron. Desde entonces, el Gobierno estableció una comisión conocida como el Plan Delta, en la que se pensó el país hacia el futuro, pero con acciones presentes.

“Fue así como Holanda quiso crecer con la naturaleza”, comenta Otto de Keizer, director de Deltares, un instituto holandés de investigación en recursos hídricos. Hoy, Holanda es el experto del mundo en temas de agua. Tiene una superficie de 41.500 km², de los cuales 7.700 km² son agua, y cuenta con uno de los puertos más grandes del planeta. La mitad del territorio no se eleva a más de un metro sobre el nivel del mar y una cuarta parte está por debajo.

Y aunque su extensión equivale al departamento del Casanare, sus 17 millones de habitantes tienen una trayectoria agrícola inmensa y volcaron su desarrollo al manejo del recurso hídrico. No fue sólo que lucharan por mantener sus tierras secas, sino que su gran poderío económico se debió a su actividad marítima comercial, a las tecnologías fluviales en el transporte y al aprovechamiento de sus riesgos para crear opciones innovadoras de desarrollo.

Esas lecciones aprendidas de Holanda han hecho que los países volteen a mirarlo en temas de agua. Por citar algunos ejemplos: Yakarta, la capital de Indonesia, es sensible a las inundaciones por el mal mantenimiento de sus canales y el descenso en el nivel del suelo gracias a la urbanización.

Y, al otro lado del mundo, en América Latina, durante los primeros tres meses de 2014, cerca de un millón y medio de personas sufrieron las consecuencias de eventos climáticos extremos, principalmente inundaciones, según la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCAH).

* Alianza entre Colombia y Holanda

 Cuando se habla de agua, la pregunta es: ¿cómo lo harían los Países Bajos? Eso fue lo que ocurrió en Colombia con la ola invernal de 2011, que le costó al país el 2% de su Producto Interno Bruto (PIB). “La palabra en común que tienen Colombia y Holanda es vulnerabilidad”, explica Alicia Lozano, especialista de política de la Embajada de Holanda. “Gran parte de Holanda se puede acabar en un minuto si no es consciente de ella”, remata.

En ese momento, Colombia entendió que podía trabajar de la mano con Holanda. Los holandeses comprendían primero el territorio y luego tomaban decisiones. Allí todos los ciudadanos tenían un rol importante en la gestión integral del agua. No en vano, el primer cuerpo democrático establecido en Holanda fueron las juntas de agua, que datan de la Edad Media y hoy constan de reglas alrededor del manejo y la disponibilidad del recurso.

Holanda ya era cooperante de Colombia en temas ambientales desde hace más de 40 años. Pero esta vez querían trabajar para exportar conocimiento de un lado a otro y darles valor a las obras “blandas”, aquellas que no combaten a la naturaleza, sino que trabajan con ella.

Una de estas obras es “el motor de arena”, que consiste en depositar una gran cantidad de arena de playa en un punto específico del océano para que gradualmente el viento y las olas la distribuyan a lo largo de la costa y se evite la erosión costera. Este proyecto tiene como base un conocimiento sobre el comportamiento de las corrientes marinas y aprovecha las nuevas playas que se generan como los hábitats perfectos para las focas y los peces.

Otra iniciativa es el estuario de Escalda Oriental, un arrecife de ostras que protege a la costa de las olas y atrapa los sedimentos de la tierra. De esta manera frena la erosión costera y crea nuevos ecosistemas para que las especies se desarrollen.

Así que estos proyectos, y muchos otros, como la revitalización de humedales, el rediseño del fondo del mar a partir de la extracción de arena, la ubicación de mallas submarinas y la restauración de manglares, son alternativas que se apoyan en el sentido común y en “movimientos inteligentes de la fuerza de la naturaleza que le han ayudado al hombre. Obras que al ojo no existen, pero que tienen el mismo efecto que un dique gigantesco. Son, sin duda, inversiones más inteligentes y económicas”, aseguró Alicia Lozano, de la Embajada de Holanda.

* El trabajo con el Ideam y Asocars

En Colombia no se pueden calcar estos proyectos tal como están, porque ambos países tienen dinámicas naturales distintas. Lo que se ha hecho es trabajar con el Ideam en un proyecto de modelación para que se tomen decisiones documentadas. Según Otto de Keizer, director de Deltares, se empezó por mirar las necesidades, las preguntas y los problemas que existen en Colombia, y hoy en día están realizando un pronóstico hidrológico en la cuenca alta del río Bogotá, en el río Cauca y en la cuenca media alta del río Magdalena. Además adelantan un proyecto de alertas tempranas para mejorar la respuesta a las inundaciones.

Los holandeses crean vínculos con las corporaciones autónomas regionales (CAR) para transferir conocimientos sobre el manejo adecuado de una cuenca y del recurso hídrico a nivel local. El proyecto con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), “Espacio para el río”, es el referente de estas iniciativas y pretende devolverles su curso normal.

Ramón Leal, director de la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (Asocars), comentó que al incorporar la experiencia que tiene Holanda se generaron instrumentos normativos que fueron útiles para la creación de los Planes de Ordenación y Manejo de las Cuencas Hidrográficas (Pomcas) y se fortaleció la participación de todos los actores en estas zonas. El proyecto piloto con Holanda, denominado “Ordenando nuestra cuenca”, fue ejecutado por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) en el complejo de humedales del río Magdalena, la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor) en la cuenca de río Pamplonita, la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas) en el río Chinchiná y la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), con jurisdicción en la cuenca del río Gualí.

“Aunque ya está en la fase final, el proyecto sirvió para que el Ministerio de Ambiente empezara el mapeo de las 60 cuencas más impactadas en el país y procesos de cooperación con más de 30 corporaciones. Están en el momento de contratación y el año entrante empezarán los estudios”, aseguró Leal.

Los Países Bajos y el agua tienen una relación estrecha. Si alguien ha sabido manejar con acierto el recurso hídrico es Holanda y por eso hoy intercambia su conocimiento con varios países, como Estados Unidos, Australia y España. La lógica de intervención va más allá de grandes obras de infraestructura y más bien apunta a intervenciones prácticas que ayuden a comprender el territorio para que se construya con la naturaleza y no en su contra.

 

mbaena@elespectador.com
@mapatilla

Comparte:
X