21 Oct 2014 - 3:38 a. m.

Cooperación para cuidar el agua del país

“La cooperación es un instrumento poderoso para compartir y conocer buenas prácticas. El país enseña y aprende cosas: asesora a países de América Latina, Asia y África en temas ambientales, aprende de la gestión de agua en zonas altoandinas como el modelo en Cochabamba, Bolivia, y mira de cerca la experiencia de Brasil con la Agencia Nacional de Aguas (ANA)”.

Redacción Vivir

Las palabras son de Eduardo Guerrero, asesor de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC). Las pronunció durante el diálogo que mantuvieron varios delegados de organismos internacionales que debatieron sobre la importancia de avanzar en la gobernanza de este recurso en el país, antes del Tercer Encuentro por el Agua, que se llevará a cabo en noviembre y que es convocado por El Espectador, WWF e Isagén.

De acuerdo con Guerrero, la gestión del agua tiene un potencial enorme en términos de cooperación internacional, en especial de cooperación sur-sur, es decir, la existente entre países con un nivel similar de desarrollo al de Colombia.

Sin embargo, según Alicia Lozano, oficial sénior de política de la Embajada de los Países Bajos en Colombia, es un error pensar que la cooperación va a solucionar los problemas de gobernabilidad local. Más bien debe ser entendida como un intercambio de conocimientos y capacidades. “Reconocemos que los holandeses tienen la experticia y pueden ayudar al país”, dijo.

Resaltó que el tema cooperativo va más allá del Gobierno y por eso es clave inyectarle un componente investigativo al asunto. Por ejemplo, desde esa embajada se están organizando los “colombian-dutch dialogues”, una apuesta que busca sentar a científicos holandeses con actores locales para que lleguen a conclusiones importantes frente a la gobernanza del territorio. Otra propuesta consiste en volver hermanas a las universidades colombianas con las holandesas como una forma de compartir información valiosa que responda a las grandes preguntas que tiene el país. Y, finalmente, trabajar al ritmo de la naturaleza para aminorar costos, como lo hace el programa holandés “Room for the River”.

Los asistentes recogieron varias propuestas para incluir en el Plan Nacional de Desarrollo, cuyo borrador saldrá el próximo mes. Adriana Soto, exviceministra de Ambiente, aseguró que no se puede pensar la gestión del recurso hídrico sin mirar el ordenamiento del territorio. “El componente ambiental no puede ni debe ser un capítulo del Plan Nacional de Desarrollo, porque no es un sector, sino el plano arquitectónico sobre el cual se construye un país”.

Así que para menguar una planeación esporádica, desorganizada y espontánea —como dijo Soto— la respuesta está en el ordenamiento territorial, en elementos de conocimientos, relación con las comunidades y recursos financieros. De no ser así, el cambio climático será el mejor auditor de cómo gestionamos el territorio. “Pasará la cuenta de cobro si lo estamos haciendo mal o bien”, concluyó.

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