12 Nov 2015 - 4:23 a. m.

COP 21, ¿qué hacer para cumplir?

Colombia, como parte de los aportes que presentará ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP 21, a finales de este año en París, se comprometió a reducir el 20 % de los gases efecto invernadero. En el tercer capítulo de su libro “Cambio climático, lo que está en juego”, los autores Manuel Rodríguez, Henry Mance, Ximena Barrera y Carolina García presentan los pasos que el país debe empezar a seguir.

Redacción Medio Ambiente

Uso correcto de fertilizantes:
 
El Instituto para los Recursos Mundiales (WRI, por su nombre en inglés) recomienda que los agricultores eviten el sobreuso de fertilizantes mediante técnicas que permitan establecer las necesidades exactas de cada cultivo.
 
Alimento animal que reduce emisiones: se ha descubierto que al añadir un determinado ácido al alimento de las vacas, sus emisiones de metano se reducen hasta 70 %, lo que equivale a 400 litros de metano por vaca/día.
 
Cultivos sin labrar el suelo: el suelo guarda el CO2 que se emite al labrarlo –en particular, al “voltearlo”–. Los campesinos que minimicen estos efectos mediante técnicas de labranza adecuadas, podrían recibir una certificación ambiental para que sus productos sean más atractivos a los consumidores.
 
Detener la quema de residuos vegetales: para cosechar la caña de azúcar, con frecuencia se quema parte de la biomasa, los residuos vegetales antes de la siembra de diversos productos o los pastizales de las sabanas, con el fin de que los retoños sirvan de alimento al ganado. Estas y otras prácticas similares deben ser eliminadas.
 

Cambio del uso de la tierra

Evitar la deforestación: la deforestación es una decisión con lógica económica. Para  quienes no tienen derechos de propiedad sobre la tierra, no hay incentivo para cuidar el bosque a largo plazo. Además, abundan los compradores de madera, pero no de los servicios de los ecosistemas boscosos.  En Colombia, los cañicultores del Valle del Cauca han destinado recursos económicos para que asociaciones de campesinos que habitan en la cordillera protejan y restauren los bosques protectores de las cuencas. 
 
 El mecanismo REDD, acordado en el marco de la Convención de Cambio Climático como mecanismo para reconocer el valor de los bosques como sumideros de carbono, mediante el pago de este servicio, tiene un enorme potencial. Pero su puesta en marcha ha sido muy lenta, a causa de la existencia de desacuerdos sobre la forma de hacerlo, pero sobre todo por la carencia de suficiente financiación.
 
Limpiar el comercio de madera: la tala ilegal de madera es una causa clave de deforestación. Según un estudio del Banco Mundial, 42 % de la madera que se explota, transporta y comercializa en Colombia es de origen ilegal. Sin embargo, otras fuentes como WWF aseguran que esta cifra es conservadora y que realmente asciende a 75 %.
 
Sembrar nuevos bosques: reemplazar tierras agropecuarias marginales con bosques aumenta la capacidad de la Tierra para absorber las emisiones de GEI. La ONU tiene la meta de sembrar siete mil millones de árboles y hasta el momento van más de cuatro mil millones.
 
Fortalecer las áreas protegidas: actualmente, en el mundo, hay más de 3.000 áreas protegidas, que suman un territorio similar a China e India juntas. En Colombia, las 59 áreas protegidas suman 11 % del territorio. De camino a la Cumbre Climática en París, los representantes de la Red Latinoamericana de Parques Nacionales (Redparques) firmaron una declaración en la que resaltaban el rol de las áreas protegidas para hacerle frente al calentamiento de la Tierra.

Generación limpia de electricidad

Eólica

El planeta le está apostando al viento. Hoy en día, la capacidad instalada a nivel global de cerca de 320.000 megavatios puede suministrar energía eléctrica a más de 80 millones de hogares y ha sido implementada con fuerza en Europa y Estados Unidos.

Solar

El poder solar puede ser capturado mediante placas fotovoltaicas con el fin de generar energía eléctrica o calentar directamente el agua para uso en el hogar. Según la Agencia Internacional de Energía de París, se pronostica que para 2018 habrá 326.000 megavatios de capacidad solar instalada.

Gas natural

Es el combustible fósil más limpio. Produce 45 % menos emisiones que el carbón y 30 % menos que el petróleo.

Energía hidroeléctrica

Más de 150 países en el mundo obtienen parte de su electricidad a partir de la energía hidroeléctrica, que abastece el 16 % de la demanda global.

 

Transporte

Transporte público

Los sistemas de transporte público masivo emiten menos gases de efecto invernadero (GEI) por pasajero que los carros más eficientes. Para fomentar su uso, alrededor del mundo se han establecido medidas para desestimular la movilidad en carros particulares.

Automóviles híbridos y eléctricos

En la última década despegó su venta. No obstante, el mayor obstáculo para popularizar esta alternativa de transporte es el alto costo de las baterías y su poca capacidad de almacenamiento.

Carros más eficientes

Los fabricantes de automóviles empezaron a dar pasos importantes para aumentar su eficiencia. Esto quiere decir automóviles que consuman menos combustible y recorran mayores distancias.

Empresas

Producción baja en carbono:
 
 El cambio climático es un riesgo multiplicador para sectores como el empresarial y el financiero. En el primero, puede afectar gravemente la provisión de sus materias primas, obligarlo a asumir costos no previstos por nuevas regulaciones y afectar su reputación debido al aumento de clientes y consumidores que exigen una producción más limpia. En el segundo, puede impactar radicalmente sus inversiones si se revienta la “burbuja de carbono”, es decir, no sobrepasar el máximo de 2°C de calentamiento en 100 años.
 
Iluminación 
 
Cerca del 20 % del consumo eléctrico se destina a la iluminación. Entonces, si se reemplazaran todas las bombillas incandescentes por led, se lograría una reducción hasta del 90 % en consumo eléctrico.
 
Edificaciones
 
Edificios más verdes:
 
El uso de aislamientos para los edificios hace más eficiente el uso de la energía destinada a la calefacción o a su enfriamiento. En los climas fríos de Europa se han desarrollado iniciativas como las “casas pasivas”, cuyos diseños autorregulan la temperatura interna y aprovechan la energía solar o eólica para generar la electricidad doméstica. El costo de la construcción se compensa a largo plazo, gracias al ahorro energético.
 
Estufas más limpias: 
 
La quema de leña y plantas secas, utilizada en la mayor parte de hogares campesinos, es bastante ineficiente. Con la implementación de nuevas estufas se puede ahorrar hasta 60 % del combustible requerido. Además, se podría fomentar su sustitución por combustibles más limpios, como el gas, lo que evitaría a largo plazo la tala de árboles para conseguir leña.
 
Residuos
 
Captura de metano: en vez de dejar que el metano de las basuras sea emitido a la atmósfera, se puede capturar, tratar y quemar para generar más electricidad. En los Estados Unidos, más de 425 rellenos sanitarios capturan su metano, que genera electricidad para cerca de 800.000 hogares. En Colombia se están empezando a implementar proyectos de esta naturaleza, por ejemplo, en el relleno sanitario Doña Juana, en Bogotá.
 
Población
 
Sin duda, el aumento de la población mundial es una de las mayores presiones a las que nos enfrentamos en este siglo. El nivel global de emisiones depende del número de personas y de la cantidad de GEI que cada una produce. En el siglo XX la población pasó de 1.600 millones de personas a 6.100, el mismo siglo en el que las emisiones se dispararon. Ya sobrepasamos los siete mil millones de personas y Naciones Unidas proyecta que, en el peor escenario, podríamos llegar a ser más de quince mil millones a fin de siglo.
 
 
 

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