2 Feb 2016 - 8:42 p. m.

¿Cuáles son los 15 retos invisibles que amenazan al planeta?

Un panel de científicos advirtió las consecuencias de fenómenos poco conocidos que tendrá el mundo durante los años que vienen.

Redacción Vivir

Este año un grupo de científicos liderados por el profesor William Sutherland de la Universidad de Cambridge y presidente de la British Ecological Society se reunieron para lanzar un listado de 15 temas de relevancia mundial que podrían beneficiar o poner en jaque al planeta. ¿De que se tratan?

1. Islas artificiales


Como sucede en China desde 2014, con un grupo de siete islas que cubren 13 kilómetros cuadrados el fenómeno sigue creciendo notablemente. La construcción de estas islas artificiales tiene efectos en el desarrollo costero, la contaminación y la pesca
que han dado pie a la destrucción de corales.

2. Superinteligencia artificial

El hecho de que las máquinas puedan pensar como humanos implica consecuencias graves para el medioambiente. Su desarrollo y aplicación sin duda será un avance en algunos campos, pero tendrá efectos insospechados en el terreno armamentístico, por ejemplo.

3. Pesca mediante descargas eléctricas

Esta modalidad de pesca utiliza pequeñas descargas para atrapar los peces que habitan en los fondos. Sus defensores argumentan que aumenta la eficiencia en la captura, mientras causa menos consecuencias indeseadas al no rastrillar los sedimentos. No obstante, este método está apenas empezando a estudiarse.

4. Cuernos sintéticos

Las impresoras 3D están creando una nueva línea de negocio con la creación de partes de animales sintéticas para frenar la explotación. Ya se están diseñando cuernos de rinoceronte en queratina para ofrecerlos en el mercado. Sin embargo, muchos conservacionistas creen que esta idea podría ser contraproducente, al alimentar un mercado que debería desaparecer.

5. Nanopartículas en ecosistemas

Las concentraciones de nanopartículas utilizados en productos como cremas de dientes y protectores solares, están aumentando en suelos agrícolas de forma acelerada. Algunos de estos compuestos, como las nanopartículas de plata, pueden ser tóxicas y pueden afectar la diversidad biológica en ecosistemas terrestres y de cultivos.

6. Energía azul

La potencia osmótica o energía azul es una forma energía que se obtiene al poner en contacto el agua salada con el agua dulce (de mar y de río, por ejemplo). Se trata de una energía renovable y relativamente limpia con un gran potencial. No obstante, la energía azul genera un residuo derivado, el salobre, que puede generar fluctuaciones de salinidad que afecten a las especies acuáticas.

7. Glaciares artificiales

En el Himalaya occidental ya se han creado glaciares artificiales con el objetivo de aumentar la oferta hídrica para los cultivos, en respuesta al cambio climático. Para construirlos, se han diseñado unos canales para desviar agua a la sombra, donde se congela. Estos cambios de uso del suelo pueden afectar a los ecosistemas desérticos fríos en las áreas circundantes. Pero los efectos aun no son muy bien conocidos.

8. Testosterona en el agua

Está de moda que los hombres ingieran suplementos en testosterona para mostrar su musculatura. Los efectos van desde cambios físicos a problemas cardiovasculares y cognitivos. Además, el aumento de su uso podría llevar a que los ríos y mares estén plagados de ese producto. Aunque se conocen los efectos de otra hormona sobre los ecosistemas acuáticos, como el estrógeno, aun son inciertas las problemáticas que traería la testosterona.

9. Uso de abejas para diseminar agentes

Para proteger los cultivos, se está empezando a utilizar una técnica con abejas controladas que sirven como vectores de agentes microbiológicos. En términos más sencillos, las abejas son repartidoras de pesticidas u otros productos que protegen las plantas de enfermedades y plagas. Aunque se trata de un método en apariencia sostenible y efectivo, tiene efectos sobre los suelos y no se han evaluado las consecuencias para otros insectos y plantas que no son el objetivo directo.

10. La pesca sin regulación en el Ártico

El océano Ártico comprende la jurisdicción de Canadá, Dinamarca, Noruega, Rusia y Estados Unidos. Los 2,8 millones de kilómetros cuadrados de la zona central, sin embargo, irán más allá de esos países cuando el calentamiento empiece a causar su efecto. En esa zona se verán calderos que, sin regulación, pueden atraer una pesca masiva que provoque el colapso de grandes poblaciones de especies marinas.

11. China como civilización ecológica

El Gobierno de China acogió los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y se autodeclaró oficialmente como “civilización ecológica”. Este hecho obliga a pensar en las consecuencias medioambientales de su desarrollo como nación. Por ejemplo, desde el año 2000, ha invertido 100.000 millones en incentivos financieros para la reforestación y la gestión del agua. Además podría empujar a otras potencias a seguir su buen ejemplo.

12. Sistemas de rastreo en barcos

Mediante satélites, sistemas que rastrean buques en el océano y otros controles remotos se podrían identificar tránsitos ilegales y vertidos, así como tener un mejor conocimiento de las emisiones y el impacto ambiental de los barcos.

13. Monitorización acústica

La monitorización acústica se utiliza para estudiar la vida salvaje desde hace varios años. Los avances tecnológicos están aumentando sus posibilidades para hacerlo más económico y eficiente. Esto permitiría detectar especies, formas de cambio ambiental y actividades prohibidas, como la tala, la caza furtiva o la pesca ilegal.

14. Almacenamiento de energía

"Mientras que el almacenamiento de energía en baterías puede reducir la magnitud del futuro cambio climático y sus efectos en la diversidad biológica, puede haber efectos ecológicos indeseables del amplio despliegue de la energía eólica y otras tecnologías de energía renovable", aseguran los expertos.

15. La genética de los invasores

Uno de los grandes problemas ambientales por los que ha atravesado el planeta a lo largo de los años es la expansión de especies invasoras, que asaltan ecosistemas que no son los suyos desplazando a especies propias. Suelen tener una variabilidad genética mucho menor que hace que sean ejemplares más similares. Sin embargo, hay casos como el del armiño, que es más rico genéticamente en Nueva Zelanda que en su natal Reino Unido, lo que indica que las invasoras podrían convertirse en futuros reservorios genéticos.

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