¿Cumpliremos con la meta de cero deforestación para el 2020?

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El Espectador les preguntó a varios expertos que conocen la Amazonia colombiana si el objetivo que se fijó el Gobierno para los próximos cinco años es viable, los retos para lograrlo y quiénes lo están haciendo bien y mal. Estas fueron sus reacciones.

El gobierno fijó una meta de cero deforestación neta en la Amazonia para 2020. Esto no significa que se debe eliminar de un tajo la tala de árboles en esa región. Quiere decir que si el Ideam reportó en el 2014 una destrucción de 120 mil hectáreas de bosque, en los años que siguen no debe aumentar. Para cumplir con ese compromiso, el Gobierno creó una estrategia bautizada como Visión Amazonia.

Varios países ya apoyaron la iniciativa con la condición de que se vean resultados tangibles sobre el terreno. Sin embargo, las dificultades no son pocas porque históricamente la región amazónica ha sido vista como la selva más prístina del mundo, pero al mismo tiempo la más olvidada desde sus políticas públicas.

De acuerdo con datos del Instituto Sinchi, la Amazonía colombiana abarca el 42% del territorio continental, cuenta con 40 millones de hectáreas de bosque de las cuales el 80% están intactas, regula las fuentes de agua en la cuenca del Magdalena-Cauca donde viven 7 de cada 10 colombianos, es el reservorio de 3 Gtoneladas de CO2 equivalentes a las emisiones anuales de la Eurozona y reúne el 7% de la biodiversidad global.

Sin embargo, cerca del 50% de la deforestación ocurre allí. A lo largo de los años sufrió la bonanza del oro en la Conquista, la explotación del caucho, el tráfico de pieles y el narcotráfico. Como si fuera poco es la gran despensa de alimentos, medicinas y oxígeno del planeta.

Preguntas
 
1. ¿Cree que sea posible cumplir la meta que se propuso el Gobierno para 2020 de cero deforestación neta en la Amazonia?
2. ¿Cuál es el mayor desafío para lograr este objetivo?
3. ¿Quiénes lo están haciendo mal y quiénes lo están haciendo bien en este proceso?
 
Luz Marina Mantilla
Directora del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi)
 
1. Este objetivo será una realidad sólo con un conjunto de políticas más armónicas para la región e inversión transformadora para actividades sociales y económicas de baja deforestación. Ello requerirá la implementación de estrategias integradas de uso del suelo para crear incentivos que mantengan el bosque en pie y sus servicios ecosistémicos. Necesitamos estimular actividades productivas alternativas y opciones de empleo para comunidades forestales, reforzar la gobernanza, las políticas y la legislación para garantizar resultados equitativos y duraderos. El papel de los bosques debe mantenerse como un efecto de mitigación para el cambio climático y una oportunidad de estructuras alternativas que vinculen los servicios ecosistémicos.
 
2. Cambiar la percepción de que los bosques son sólo madera y que representan una fuente inagotable de extractivismo. Tenemos que hacer un ejercicio continuo de educación ambiental. 
Encontrar formas de generar actividades legales frente a los bosques, desarrollar mercados apropiados para el uso de los productos forestales no maderables que involucren conocimiento científico, innovación y transferencia de tecnología y una arquitectura interinstitucional más horizontal.
Involucrar a las comunidades en la meta e incluir en las políticas macroeconómicas el valor de los bosques en pie para que se creen incentivos que permitan mantenerlos, mientras que se generan recursos de inversión cada vez mayores en la transición hacia una economía baja en emisiones de carbono por deforestación.
 
3. Señalar un responsable único no es posible. Existen una serie de factores que hacen que se desconozca la Amazonia. La región ha sido objeto de procesos de explotación de sus recursos naturales y de economías extractivas. La colonización con esquemas productivos no aptos, la existencia de actores armados, las escasas posibilidades de desarrollo legal y formal, sumadas a la baja presencia del Estado, generan un espacio propicio para la deforestación y la degradación de los bosques, que siguen siendo vistos como barreras para el desarrollo.
 
Joaquín Carrizosa
Coordinador Programa Amazonas Norte de WWF Colombia
 
1. Aunque entendemos que es un compromiso bastante ambicioso, desde WWF vemos este camino con optimismo  teniendo en cuenta estudios como los del Ideam y del Sinchi que demuestran una tendencia a la desaceleración de procesos de deforestación en ciertos lugares de la Amazonia. Seguiremos trabajando para detener el problema, que no es sólo deforestación, también involucra suelos y ecosistemas degradados y corredores biológicos e hídricos amenazados. No sólo es clave que se detenga el proceso de deforestación, sino que trabajemos en consolidar iniciativas para la Amazonia a través de programas de desarrollo que incluyan criterios de sostenibilidad, conservación de fuentes hídricas, medidas de adaptación y mitigación de cambio climático. La idea no es simplemente hablar de deforestación y la meta planteada, sino de todas las acciones adicionales que esto implica.
 
2. La deforestación no es un proceso lineal. Es decir, no es que uno bloquee un carril y se detiene el problema. Por eso hay que buscar acciones integrales y a su vez entender que la Amazonia no es una sola, pues en cada zona existen problemáticas diferentes. La solución a esto tiene que ver con un proceso urgente de zonificación de la Amazonia, ya que actividades como la ganadería, la deforestación y la minería ilegal son variables que deben atacarse con estrategias diferenciadas según las regiones, pero bajo un mismo marco para la Amazonia como un gran sistema.
 
3. Más allá de decir quién falla y quién lo logra, debemos identificar dónde están los puntos débiles en los procesos de protección de la Amazonia, especialmente en lo que tiene que ver con políticas públicas. El marco legal ambiental ha tenido muchos avances en Colombia. Sin embargo, aún falta construir de la visión del Amazonas que queremos, porque aún tenemos esa inercia histórica de ver la cuenca amazónica como un lugar separado de la nación, y por eso sigue siendo considerada por muchos como una bodega para hacer procesos extractivos. De ahí la necesidad de contar con mejores herramientas legales, así como de otras visiones de desarrollo para la Amazonia.
 
Pablo Vieira
Viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible
 
1. Sí. Es una meta ambiciosa pero realizable, siempre y cuando contemos con el apoyo de los sectores, de las comunidades locales y de la comunidad internacional. Estamos avanzando en esfuerzos como los incorporados en el Plan Nacional de Desarrollo y hemos diseñado una estrategia de desarrollo sostenible y libre de deforestación para la Amazonia llamada Visión Amazonia. Ya tenemos socios como EE.UU., Noruega, Reino Unido y Alemania que nos están acompañando.
 
2. Se busca movilizar todas las actividades necesarias lo antes posible y con la participación de todos los sectores y de los privados y hacer de la conservación de los bosques una alternativa viable y atractiva desde el punto de vista de la economía y el desarrollo. Estamos trabajando muy de cerca con el Ministerio de Agricultura para buscar asegurar que las actividades agropecuarias en los departamentos de Guaviare y Caquetá no generen presión sobre los bosques, diseñando programas como el de Alianzas Productivas, donde se incorporen las variables ambientales y favoreciendo la producción de productos libres de deforestación.
 
3. Los motores de deforestación son múltiples, hay deforestación asociada a actividades ilegales como el tráfico de madera, la minería ilegal, los cultivos ilícitos y la expansión de la ganadería extensiva. Pero también hay deforestación asociada al desarrollo de proyectos de infraestructura, donde hay lugar a compensaciones. El éxito en el control de las actividades ilegales y en la implementación de las compensaciones es fundamental en el logro de la reducción de la deforestación.
 
Jorge Furagaro
Representante de la Organización Indígena de la Cuenca Amazónica 
 
1. Falta la construcción de Visión Amazonia desde la mirada de los pueblos indígenas amazónicos, porque 26 millones de hectáreas son resguardos indígenas. El capítulo indígena todavía no se está trabajando y no ha quedado concertado. Una Visión Amazonia sin los amazónicos no es una visión de la Amazonia, sino del Gobierno.
 
2. La participación y concertación. Hasta ahora no hay una política ambiental amazónica en la que participen todos los actores. ¿Cómo se puede articular sobre la visión propia de los indígenas el futuro de la Amazonia? Nosotros estamos insistiendo en que las propuestas respeten las estructuras organizativas de los pueblos indígenas donde participan las autoridades tradicionales, donde nos orienten los conocedores y sabios (payés y caciques), porque ellos, con su conocimiento, son los que han conservado el territorio.
 
3. Ya no queremos más figuras de áreas de conservación, áreas protegidas y sitios Ramsar en territorios indígenas, porque afectan nuestra gobernabilidad. Quienes lo hacen mal son las leyes que se hacen sobre estos territorios, que minan nuestra soberanía alimentaria y ponen en duda la seguridad de los pueblos indígenas. Por el hecho de conservar nuestros territorios debería haber una compensación y es ahí donde tenemos dificultad. Hace falta implementar los planes de vida en educación, salud, ambiente y economía. Cuando llega el tema minero o petrolero, llegan el alcoholismo, la prostitución y las enfermedades. Nosotros no estamos en contra del desarrollo, pero falta diálogo.
 
José Antonio Gómez
Coordinador Regional del Proyecto de la Integración de las Áreas Protegidas Amazónicas (IAPA) 
 
1. Desde la Iapa, un proyecto financiado por la Unión Europea y que hace parte de una estrategia de los nueve gobiernos amazónicos, vamos a contribuir para que se llegue a esa meta, pero realmente las dinámicas de deforestación son aceleradas y complejas. En la Amazonia existen 390 áreas protegidas y habitan 380 grupos indígenas. En los nueve países existen 170 millones de hectáreas y en ellas viven 43 millones de habitantes. Entre el 2000 y el 2010 se deforestaron 3,6 millones de hectáreas. El desafío es grande, pero la apuesta de Iapa busca mejorar esas condiciones que hay en torno a las áreas protegidas para evitar la deforestación y mantener la biodiversidad del territorio.
 
2. La voluntad política implica tomar acciones en política pública. Un gran reto es poder avanzar en el desarrollo de políticas que favorezcan la conservación de la Amazonia de los nueve países. Avanzar en escenarios de gobernanza local para involucrar de manera activa a todos los actores que habitan la Amazonia. Y eso se traduce en varias estrategias: conservación de áreas protegidas y biodiversidad en su conjunto, pero también la generación de alternativas que creen esquemas de desarrollos productivos complementarios. Acciones como Iapa buscan intervenir en zonas fronterizas que contribuyen a generar acciones más allá de las fronteras.
 
3. Hay acciones que se vienen desarrollando desde distintas instancias de la sociedad civil en torno a la conservación de la Amazonia. Esos actores lo están haciendo bien. Hay otros actores que no logran determinar la importancia de la región a nivel global entonces establecen cultivos ilícitos o desarrollan minería ilegal. Esos actores lo están haciendo mal.
 
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Premio Día de la Equidad y el Medio Ambiente
 
El medio ambiente es en la actualidad uno de los temas que más mueven a las organizaciones a trabajar para lograr su conservación y protección. Es por esto que el sector solidario no se puede quedar atrás. Por esta razón hemos creado un premio que busca proyectos ejemplares, que logren crear un impacto positivo en nuestro entorno y en la sociedad en general.
 
Todas las bases para la participación en este premio las pueden encontrar en la página web de La Equidad Seguros y el premio va dirigido a todas las organizaciones cooperativistas de Colombia, para que por medio de un incentivo económico, puedan dar continuidad a su proyecto y darles vida a las mejores iniciativas ambientales del sector solidario.
 
Cooperación alemana a favor de los bosques colombianos
 
Más de la mitad de la superficie del territorio colombiano son bosques, pero hasta el 2012 sus pérdidas fueron de casi el 12%. Para afrontar esta problemática, el Gobierno colombiano elaboró una estrategia para reducir la deforestación y la degradación forestal (Enredd+), dentro del contexto de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas. 
 
El mecanismo REDD+ está destinado a apoyar el desarrollo de las capacidades necesarias para que países en desarrollo puedan reducir sus niveles de emisiones de CO2 provenientes de la deforestación y/o degradación de selvas y bosques.
 
El programa “Protección del Bosque y Clima/REDD+” de la cooperación alemana GIZ asesora al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en la elaboración e implementación de la estrategia.

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