17 Oct 2018 - 2:38 p. m.

Dove, de Unilever, no hará más pruebas en animales

El gigante de la cosmética anunció que detendrá las pruebas en animales, empezando por la marca Dove. Apoyará a además las iniciativas de ley para prohibir este tipo de pruebas en Estados Unidos.

Redacción Vivir

La organización Personas por el Trato Ético de los Animales, más conocida como Peta, acaba de anunciar que a partir de 2019, todos los productos de la marca Dove, perteneciente al gigante de la cosmética Unilever, llevarán el sello de “libre de crueldad de animal” que esa organización otorga a las compañías o productos que no usan a los animales como sujetos para probar productos en fases experimentales.

De acuerdo con la organización, Dove será puesta en el grupo de “Empresas trabajando por cambios regulatorios”, en donde están las compañías que solo hacen pruebas en animales si así lo requiere la ley. Además, estas empresas “son completamente transparentes con Peta sobre sus pruebas en animales y por qué tenían que hacerlas”.

“Nuestra política prohíbe todas las pruebas en animales en todo el mundo y nuestros productos llevarán el logo sin crueldad de PETA para asegurar a los consumidores que nuestra marca no hace ni hará pruebas en animales”, asegura Sophie Galvani, vicepresidenta de Dove Global. 

La Vicepresidenta anunció además que Unilever, una multinacional que es dueña de más de 400 marcas –entre ellas Axe, Pond’s o TRESemmé–, empezará a trabajar para expandir su política a todas sus marcas, incluyendo las de alimentación como Lipton,  Knorr, Hellmann’s o Maizena.

Además, anunció la Human Society, otra organización por los animales, la segunda empresa más grande en cosmética apoyará el proyecto de ley “Cosméticos Humanos” (H.R. 2790) en Estados Unidos, que propone la prohibición del uso de animales domésticos en pruebas cosméticas, así como prohibir la venta de cualquier producto cosmético que no esté libre de crueldad animal una vez entre a regir la ley.

“Este es un punto de cambio en la batalla para eliminar el uso de las pruebas en animales en la industria cosmética y sus ingredientes. Aplaudimos la decisión de Unilever de volcar todo su peso para apoyar esta legislación en Estados Unidos y más allá”, dijo Sara Amundson, presidenta del Fondo Legislativo de la Humane Society.

En  Estados unidos, solamente el estado de California ha prohibido el uso de animales para la industria cosmética. En el mundo, ya hay 37 países que prohiben de manera total o parcial las pruebas en animales. Entre ellos, la Unión Europea, que aprobó una prohibición total en 2013. India, Taiwan, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Guatemala y siete estados de Brasil han tomado la misma decisión.

Unilever: ¿Amigo de los animales, pero no de los bosques?

Aunque la decisión de proteger a los animales fue aplaudida en todo el mundo, recientemente Unilever estuvo en el ojo del huracán, pero no precisamente por motivos tan positivos. 

La organización Greenpeace reveló una investigación realizada durante ocho años por 25 de sus científicos más importantes. El estudio reveló que 25 compañías –entre ellas, Unilever– fueron promotoras o causantes de la destrucción de 130,000 hectáreas de bosque tropical desde 2015. 

“El 40% de la deforestación (51.600ha) se produjo en Papua, Indonesia, una de las regiones con mayor biodiversidad en la tierra y hasta hace poco intocada por la industria del aceite de palma”, anotaron en su informe.

Dichos territorios fueron talados y reemplazados por cultivos de palma de cera, la base de productos de belleza como el desodorante o las cremas de Dove; y de alimentos como los chocolates KitKat. Otras compañías, como Colgate-Palmolive, General Mills, Hershey, Kellogg's, Kraft Heinz, L'Oreal, Mars, Mondelez, Nestlé, PepsiCo y Reckitt Benckiser también fueron mencionadas en el informe.

Greenpeace pudo establecer que estas 25 compañías le compran su aceite de palma a Wilmar International, la comercializadora de aceite de palma más grande de la Tierra, que se ha demostrado está detrás de la deforestación, especialmente en el Sudeste Asiático.

Ante el lanzamiento del informe, Wilmar contraatacó y dijo que firmaría una serie de “acuerdos voluntarios” con sus proveedores sobre la no deforestación. Pero Greenpecae respondió diciendo que esos son solo “pañitos de agua tibia”, promesas que los proveedores ignorarán.

“Wilmar necesita probarle al público que su aceite de palma no proviene de bosques deforestados. Eso significa tomar acciones concretas, como exigirle a sus proveedores que publiquen los mapas que demuestren que para sus cultivos no están destruyendo los bosques del mundo, y dejar de contratar a quienes se rehusen a ser transparentes”, dijo Kiki Taufik, el jefe de la campaña para Indonesia de Greenpeace.

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