18 Nov 2020 - 12:10 a. m.

El 83% de los desastres de la última década están relacionados con la variabilidad climática

Solo en 2019 fueron reportados 127 inundaciones, 59 tormentas, 25 deslizamientos de tierra, 8 grandes incendios forestales, 10 temporadas de temperaturas extremas, 8 sequías, 32 terremotos, 3 actividades volcánicas y 36 brotes de enfermedades generados principalmente por la emergencia ambiental.

Redacción Ambiente

Medio Ambiente

Las tormentas, inundaciones, terremotos, olas de calor e incendios forestales se han convertido con el tiempo en la agenda mediática de los últimos años. Hoy más que nunca las miles de predicciones que desde hace décadas se hicieron frente a la emergencia ambiental y sus consecuencias son una realidad. La pandemia por el Covid-19 que logró detener al mundo entero y ya dejó más de un millón de víctimas mortales, es apenas el comienzo de lo que, según los expertos, la humanidad podría llegar a experimentar en futuro cercano. En un informe, publicado este 17 de noviembre por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), se advierte que, en los primeros meses de 2020, cerca de 100 desastres naturales ocurrieron en el mundo y 99% de estos estuvieron relacionados con la variabilidad climática.

Como si fuera la crónica de una muerte anunciada, según el Informe Mundial de Desastres de la FICR, desde hace años todas las autoridades ambientales del mundo han advertido los impactos sociales, económicos y culturales del deterioro del medioambiente y aunque se han realizado cientos de compromisos internacionales para frenar los daños los esfuerzos aún no han sido suficientes.

Tan solo en 2019, según la FICR, 97.6 millones de personas se vieron afectadas por desastres ambientales y de estas 24.396 murieron. Hoy el mundo recuerda el paso del huracán Dorian en Bahamas, Estados Unidos, que dejó 379 víctimas mortales; O las olas de calor que se vivieron en el occidente de Europa en junio y que dejaron 3,453 fallecidos; el brote de ébola en la República Democrática del Congo o las inundaciones en mayo que afectaron a más de 522.000 personas en Paraguay. Y para irnos un poco más cerca, hoy Colombia cuenta los damnificados de un huracán tipo cinco que destrozó más del 90% de la infraestructura de la isla de Providencia.

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El año pasado se contaron cerca de 127 inundaciones, 59 tormentas, 25 deslizamientos de tierra, 8 grandes incendios forestales, 10 temporadas de temperaturas extremas, 8 sequías, 32 terremotos, 3 actividades volcánicas y 36 brotes de enfermedades. Lo cierto, es que según la Cruz Roja este es apenas el conteo superficial de los desastres ambientales que con el paso del tiempo aumentarán su frecuencia e intensidad.

En los últimos diez años (2010-2019), advierten los expertos del documento publicado este martes, ha habido 2.850 desastres provocados por amenazas naturales que afectaron a 1.800 millones de víctimas y el aumento de estas emergencias naturales crece de manera significativa con el pasar del tiempo. Es así como en los 60′ se reportaron cerca de 76% eventos relacionados con el clima y durante en la última década esta proporción subió al 83% llevándose la vida de 410.000 personas, la gran mayoría en países de ingresos bajos y medianos.

Los desastres más recurrentes

La investigación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja identifica a las inundaciones, las tormentas, incendios forestales, aumento de la temperatura y del nivel del mar como algunos de los fenómenos que con el paso de los años podrían aumentar.

Inundaciones

Las inundaciones, según el informe, fueron identificadas como el más común de los peligros climáticos que afectan a más personas en todo el mundo. Solo en 2019 se reportaron 127 inundaciones en 69 países, que dejaron a 1.586 víctimas mortales y 10 millones de personas desplazadas. El mayor número de inundaciones en 2019 fue en Asia con 42 inundaciones en 22 países, mientras que África experimentó 38 inundaciones en 21 países.

El país más afectado por las inundaciones fue Irán, con más de 10 millones de personas afectadas en 2019, seguido por Malawi (991,648 personas) y Paraguay (521,191 personas). De 2010 a 2019 el 46% (1298) de los desastres provocados por amenazas naturales fueron inundaciones, con más de 673 millones de personas afectadas. El costo económico de las inundaciones también es significativo: en el primer semestre de 2019 solo, las pérdidas por inundaciones se estimaron en alrededor de 33,7 mil millones de dólares.

El número de inundaciones aumentó significativamente entre las décadas de 1960 y 2000 con 151 desastres reportados entre 1960 y 1969 y cerca de 1.499 entre 2000 y 2009.

Tormentas

Las tormentas fueron identificadas como el segundo desastre climático más frecuente. En 2019, 59 tormentas (en su mayoría ciclones tropicales y tormentas convectivas) afectaron a 37 países y mataron a 2.764 personas. Estados Unidos, Filipinas e India fueron los países más afectados.

En la última década, los ciclones tropicales y las tormentas extratropicales causaron 293 desastres mientras que las tormentas convectivas causaron otras 289, matando en conjunto a 27.183 personas y afectando a unos 324 millones más.

Desde la década de 1960, se han registrado 2.638 desastres relacionados con tormentas y geográficamente, los desastres provocados por tormentas han afectado principalmente a Asia (en particular, el sur y el Sudeste de Asia) y América. Desde 1960, EE.UU. ha sido el país más afectado con 341 tormentas, seguidas de Filipinas (333) y China (276), siendo estas dos últimas afectadas por ciclones.

Aumento de la temperatura

Según el informe, los últimos cinco años (2015 a 2019) han sido identificados por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) como los más calurosos de la historia. Y, el calor de los primeros tres meses de 2020 fue superados solo por el inicio de 2016 cuando se vivía la llegada del fenómeno de El Niño.

Tanto el informe de la FICR como el del Panel Intergubernamental del Cambio Climático advierten que es probable que el calentamiento global alcance 1,5 ° C entre 2030 y 2052 si continúa al ritmo actual. Lo cual, advierte el documento, conducirá a mayores extremos de calor, incremento del nivel del mar, inseguridad alimentaria y otros peligros relacionados con el clima. “Si bien un aumento de 2 ° C o 1,5 ° C puede parecer un cambio pequeño, es significativo porque el promedio global de la temperatura no ha cambiado tan rápidamente en al menos los últimos 10,000 años y estos cambios se están produciendo a escala mundial”, agregó la investigación publicada hoy.

Según los expertos de la investigación, dadas las emisiones actuales e incluso si se llegasen a cumplir los compromisos internacionales firmados en el Acuerdo de París, el mundo todavía estaría en camino a ver un aumento de temperatura de 3 a 5 ° C para 2100.

Aumento del nivel del mar

De igual forma, el aumento del nivel del mar sigue alarmando con el paso de los meses impulsado por el retroceso de los glaciares y el deshielo marino. Según el informe, para la NASA el nivel del mar ha aumentado 83,5 mm en los últimos 25 años. Lo cual aumenta la probabilidad de que las comunidades que viven en ciudades bajas e islas pequeñas puedan verse gravemente afectadas para 2050.

Olas de calor

Las olas de calor son períodos de tiempo en los que las temperaturas son inusualmente altas y peligrosas para la salud humana y bienestar. Según el reporte de la Cruz Roja, en 2019 las olas de calor más severas se registraron en Europa, India y Japón dejando a casi 4.000 víctimas mortales en total.

La FICR agregó que el número de las olas de calor registrados por década han aumentado constantemente desde 1960, alcanzando el pico más alto los 2000. Algunas de las olas de calor más recordadas por sus impactos fueron las de 2003 cuando 72.250 personas murieron en Europa durante un verano y la de África entre enero y abril de 1992, donde en algunos países del sur África, la temperatura máxima diaria estuvo más de 3 ° C por encima del promedio durante un período de 4 meses.

Incendios forestales

Además de ser una de las primeras causas de la deforestación y de destrucción de ecosistemas, los incendios forestales tienen impactos en términos de muertes y lesiones, destrucción de edificios y bienes, y muertes de animales. Los incendios pueden tener importantes impactos en la salud pública debido a las partículas finas y la contaminación del aire que afecta los ojos y los pulmones, agravando las condiciones existentes y creando otras nuevas.

En 2019, 14.569 personas se vieron afectadas por incendios forestales en todo el mundo. Más de la mitad de estas personas (9.510) estaban en Australia. En total 382.600 kilómetros cuadrados (equivalente al tamaño de Japón) se han quemado, principalmente en Australia (19,7 millones de hectáreas), Rusia (17 millones de hectáreas) y la cuenca amazónica (1,3 millones de hectáreas).

Durante la última década, ocurrieron 75 incendios forestales severos, con los números más altos en América (37), seguida de Europa (12) y Oceanía (11). Estados Unidos fue el país más afectado con 24 importantes desastres relacionados con incendios forestales, que causaron la muerte de 198 personas y afectaron a 300,342 más. En Asia, Indonesia se vio afectada por un solo incendio forestal que afectó a 409.664 personas y mató a 19 en la isla de Sumatra.

Desde la década de 1960, América ha sido la región más afectada con 105 desastres relacionados con incendios forestales. El número de incendios forestales ha aumentado con el tiempo. Solo se informaron 24 desastres relacionados con incendios forestales en la década de 1980, cifra que aumentó a 64 desastres en la década de 1990 y luego a 74 desastres entre 2000 y 2009.

Conclusiones y recomendaciones

Para la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) los recursos para adaptarse a los riesgos inminentes del cambio climático no son tan inalcanzables como parece y si podrían invertirse en programas de sostenibilidad y prevención ambiental. Según el informe, se necesitarían aproximadamente 50 mil millones de dólares anuales para cumplir los requisitos de adaptación. Una cantidad mucho menor al impacto económico que ha causado la respuesta contra el Covid-19 con un gasto hasta el momento que supera los 10 billones de dólares.

Algunas de las principales sugerencias con las que concluye el reporte de desastres de 2020 advierten de la importancia de revisar las leyes, políticas y planes de gestión del riesgo de desastres para asegurarse de que sean climáticamente inteligentes y se comprendan. De igual forma, es ideal que se diseñen sistemas de alertas tempranas que aseguren una respuesta oportuna ante los desastres. Para la Cruz Roja, todos los gobiernos deberían asumir la responsabilidad de informar de manera transparente las consecuencias climáticas y la huella ambiental que causan. Así como fortalecer el apoyo a las organizaciones que trabajan en enfoques ecológicos y sostenibles.

“El Covid-19 ha demostrado que la humanidad tiene la capacidad de reconocer y responder a una crisis global, encontrar recursos donde no parecían disponibles, y tomar medidas rápidas y sin precedentes para responder a la crisis. El cambio climático es un desafío aún más importante para la humanidad que el nuevo coronavirus, uno que literalmente amenaza nuestra supervivencia a largo plazo. Debemos abordar esta amenaza tomando medidas para revertir el cambio climático. Mientras tanto, debemos trabajar para limitar las muertes y los daños que ya están provocando los desastres provocados por el clima”, concluyó el informe de FICR.

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