7 Nov 2018 - 11:55 p. m.

El árbol chino que quiere invadir a Colombia (para mal)

La ANLA advirtió que el kiri es una especie altamente invasora y que no existen licencias ambientales para comercializarla, sin embargo, lleva cinco años sembrándose en el país.

- Redacción Vivir

Las notas de prensa de las páginas especializadas y blogs “verdes” hablan del kiri como “el árbol que puede salvar el mundo” o “el árbol más rentable del mundo”.

El kiri, cuyo nombre científico es Pawlonia Tomentosa, es un árbol originario de China que alcanza los 20 metros de altura en poco más de cinco años, por lo que en ese corto periodo de tiempo ya da sombra. Su madera fina, su capacidad para dar semillas a los 3 años de plantado y sus flores moradas florecimiento le han valido esos adjetivos.

Sin embargo, entre líneas se lee lo que el Instituto Humboldt advirtió en un estudio encargado por el SINA y el que está en conocimiento del Ministerio de Medio Ambiente: el Kiri es una especie invasora y de alto riesgo para el resto de los ecosistemas. Pese a esto, se comercializa en Colombia desde hace más de cinco años sin el conocimiento suficiente sobre sus efectos en los suelos colombianos, y sin el permiso final de la ANLA.

La especie fue catalogada como “especie invasora” por países como Alemania, Australia, Brasil y Portugal en 2017, y está incluida en la Base de Datos de Especies Invasoras de la UICN.

La semana pasada, la ANLA advirtió que adelanta una investigación contra las empresas y sociedades que manejan la especie. Las compañías recibieron un certificado fitosanitario del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), pero no la licencia ambiental para plantar o comercializar las semillas o esquejes de esa especie. Por ser una investigación en curso, la entidad se abstuvo de dar declaraciones.

De acuerdo con Carolina Castellanos, una de las investigadoras del Humboldt a cargo del estudio sobre la Pawlonia Tomentosa, la capacidad de adaptarse del kiri puede ser problemática para los ecosistemas en donde se instale.

Según el informe del Humboldt, se trata de una planta capaz de prosperar espontáneamente en ambientes disturbados, y tolera muy bien los disturbios humanos del ambiente 8FUEGO).

El kiri depende del cultivo para sobrevivir pero puede empezar a crecer fuera de las áreas de cultivo. “Esta especie crece muy rápido, se reproduce por semillas al aire y también por estacas. Crece en grupos densos y puede bloquear el crecimiento de otras especies porque acapara recursos”, explica la bióloga. (¿Por dónde se mueven las especies exóticas en Colombia?)

Mauricio Escobar Mejía, un zootecnista de la Universidad de Caldas que ha estudiado el uso de la especie en contextos ganaderos, cuenta que el kiri se habló en términos muy promisorios, “pero entre algunas consultas científicas y comerciales, nos dimos cuenta de que era una especie desarrollada en áreas subtropicales, como China, distintas a las colombianas. Además, las semillas y los esquejes costaban el doble o triple que otros árboles como las acacias, que en un potrero con ganado tienen la misma función: dar sombra”. Según cuenta, mientras un kilo de semillas de acacias cuesta $80.000, el de kiri cuesta $200.000 o más.

Según Castellanos, es ás dificil que una especie invasora como el kiri entre a un bosque conservado, porque hay más competencia por los recursos, menos luz, etc. Pero en un potrero, que es una tierra degradada, puede salirse de control.

Una experiencia similar de una especie invasora descontrolada en Colombia es la del retamo espinoso, una planta que se instaló en Cundinamarca y que se usaba para recuperar el suelo, pero de repente se convirtió en maleza y empezó a expandir su rango geográfico hasta casi alcanzar los sensibles páramos. (Especies invasoras en los cerros)

“En este caso, el retamo tiene muchas semillas que responden bien al fuego, así que así eches candela, él seguirá creciendo. La deshierbada es muy desgastante y se reproduce muy fácil. Ya hay una resolución contra el retamo, pero con la Pawlonia aún no sabemos”, apunta la bióloga.

A pesar del estudio que realizó el Instituto Humboldt, y según la ANLA, “no hay suficientes estudios para garantizar que es una especie segura para el territorio colombiana”.

La noticia, sin embargo, no es nueva. Los reforestadores colombianos ya estaban advertidos por Ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural, de Comercio, Industria y Turismo y de Ambiente y Desarrollo Sostenible; la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica); el Departamento Nacional de Planeación (DNP); la Federación Nacional de Industriales de la Madera (Fedemaderas), reforestadores y comercializadores, el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), la Universidad del Tolima y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) como invitado permanente, cuando hicieron un “llamado preventivo” sobre la siembra de estas plantaciones. 

Comparte:
X