En el consejo de ministros realizado hace un par de semanas en Montería (Córdoba), que se centró en la atención de las emergencias generadas por las lluvias atípicas en Colombia, el presidente Gustavo Petro hizo un paréntesis de varios minutos para reprender a la ministra de Vivienda, Helga Rivas, por la “irresponsabilidad” de ubicar un proyecto de cerca de COP 786.032 millones en un predio ubicado en la zona hotelera del Rodadero, a las afueras de Santa Marta.
“Hace 15 días me mostraron el proyecto, y según lo que vi en el mapa, una de las plantas desalinizadoras, que cuestan más de medio billón de pesos, se construirá en un lote al lado de los hoteles. La inversión pública no es para los más ricos de Santa Marta. ¿Qué les pasa a mis funcionarios? Es una irresponsabilidad del Viceministerio de Aguas”, expuso el presidente.
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El presidente Petro se refiere a un proyecto que el gobierno viene cocinando hace tres años y que fue respaldado a finales de 2025 con el CONPES 4159, que lo declaró un proyecto estratégico de la Nación. Se trata de dos plantas desalinizadoras ubicadas en Santa Marta, una, por el momento, en el sector de Pozos Colorados y la otra en el corregimiento de Taganga. Estas tienen el objetivo de mejorar el agua potable disponible en la ciudad.
A más de 480 kilómetros del consejo de ministros y antes de hablar con El Espectador, la viceministra de Agua y Saneamiento Básico, Ruth Quevedo, observaba la repetición de la transmisión en una oficina en el centro de Bogotá sin decir una palabra. Sentada en una sala del ministerio, Quevedo aclaró que este predio de 69 hectáreas lo entregó la Sociedad de Activos Especiales (SAE) para este proyecto. Ahora reconoce que con la orden del presidente se “tendrán que hacer algunos ajustes” frente a la ubicación de las plantas que se tienen pensadas para la ciudad. Hay que aclarar que el hecho de que estén cerca de los hoteles no significa que esto los beneficiará directamente”.
Aunque aún se encuentran en etapa de estudios, este diario obtuvo detalles del proyecto con el que el Ministerio de Vivienda busca construir las más grandes plantas de desalinización en Colombia para resolver el problema histórico de agua en la ‘perla del Caribe’.
Un nuevo intento
Como explica Luis Miguel Moisés, biólogo de la Universidad del Magdalena y actual candidato al Senado por la Alianza Verde, ante “el crónico desabastecimiento de agua en Santa Marta, las propuestas han sido lo recurrente. Hace muchos años se han planteado desalinizadoras; otras posibilidades que se han contemplado han sido tomar agua de los ríos del norte, cerca del Parque Tayrona, o incluso tomarla directamente del Magdalena”, sostiene.
Según las cifras que maneja el Ministerio de Vivienda, en los últimos tres años, el actual sistema de abastecimiento de agua en Santa Marta ha tenido, en promedio, la capacidad de producir 1.255 litros por segundo (l/s). El problema es que, si se tienen en cuenta las pérdidas de agua comerciales y técnicas, este caudal se reduce a 753 l/s. A esto se suma que el 20 % de la ciudad no tiene servicio de acueducto, según cifras del más reciente informe Santa Marta Cómo Vamos.
Las estimaciones de la consultoría del proyecto de desalinizadoras apuntan que, para 2035, la ciudad requerirá un caudal diario de más de 2.000 l/s, la cifra llegaría a más de 3000 l/s para 2055. Precisamente es esta capacidad la que buscan cubrir paulatinamente las plantas desalinizadoras, que tendrán una capacidad máxima de procesamiento de hasta 600 litros de agua por segundo cada una.
“Existen varias presiones sobre la principal fuente de agua que tiene Santa Marta, que es la Sierra Nevada de Santa Marta, de donde salen ríos que están dentro de una zona indígena milenaria. Además, cuando se piensa en tomar agua de una fuente hídrica, se necesita introducir tubos y otros tipos de infraestructura en un área protegida”, sostiene Quevedo, viceministra de Aguas.
Para esto, según conoció este diario y como puede ver en el mapa que acompaña esta nota, en el caso de la planta en Pozos Colorados, el objetivo es construir un tubo dos kilómetros mar adentro que estará conectado con la planta. “Estamos hablando de un tubo que entra al mar, absorbe el agua salada para tratarla a través de un proceso de ósmosis inversa”, precisa Quevedo.
El agua salada tiene 35 gramos de sal por litro, lo que hace que no sea potable para el uso humano. Como explica Oscar Rodríguez, doctor en Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia que ha investigado estas tecnologías en Colombia, en particular en La Guajira, la desalinización es la principal opción para regiones que tienen pocas o nulas fuentes de agua dulce.
“Lo que se hace es que se capta agua del mar, seguido de procesos de filtración para luego mandarla a unas membranas de iones con carga positiva y negativa que separan la sal. Esta última finalmente se devuelve al mar”, sostiene Rodríguez. “Se trata de una opción para garantizar la demanda, pues Santa Marta tiene alrededor de 530.000 habitantes, pero que tiene picos de población flotante de más de 100.000 personas, según cifras del Minvivienda”.
Vale señalar que según cifras del Minvivienda, para 2024, en Santa Marta alrededor de 87.000 personas no tienen acceso al servicio de acueducto o a una fuente potable de agua y 77.149 se encuentran privadas del acceso al servicio de alcantarillado o sanitario.
Por el momento, se está trabajando con la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta (Essmar), que está intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios desde noviembre de 2021, para mejorar la red de la ciudad y conectar las nuevas plantas desaladoras. “De nada sirve hacer este proyecto con redes dentro del sistema que están generando un desperdicio del agua del 60 %”, puntualiza Quevedo.
No se trata de la primera vez que el Gobierno Petro intenta la construcción de una de estas plantas desalinizadoras de gran tamaño. Como contamos en esta nota, el Minvivienda lanzó hace más de un año una licitación de COP 28.000 millones para determinar los detalles finales del proyecto que buscaba construir una serie de plantas desaladoras en La Guajira. Este proyecto fue descartado al recibir, según la entidad, “varios comentarios sobre el proyecto”.
Frente a los posibles impactos ambientales del proyecto, Rodríguez, de la Unal, quien ha investigado su impacto en pequeñas plantas en La Guajira, asegura que el efecto “puede ser puntual, y las corrientes son las encargadas de dispersar en el océano. Tiene que ser, en todo caso, monitoreado”.
Frente a esto, el Minvivienda indica que será la Corporación Autónoma del Magdalena (Corpomag) quien dará los lineamientos para la liberación de sales en esta parte del Caribe colombiano.
Según le confirmó el Ministerio de Vivienda a este diario, los planes hasta el momento son lanzar la licitación a mediados de 2026 para la planta que estará ubicada en Santa Marta. Entre las cuestiones que se deberán resolver en las últimas semanas está encontrar un nuevo predio para la primera planta desalinizadora de este tamaño que se construirá en Colombia.
¿Agua para centros de inteligencia artificial?
A pocos kilómetros del predio destinado para la planta desalinizadora en Pozos Colorados, se encuentra también el predio para la construcción de un centro de inteligencia artificial anunciado por el presidente Gustavo Petro durante el cumpleaños número 500 de Santa Marta. De hecho, el presidente lo llamó la primera “infraestructura de su tipo en Latinoamérica”.
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Al preguntarle al Ministerio de Vivienda si el agua se utilizará también para abastecer estos centros de datos en Santa Marta, la cartera aseguró que se realizaron mesas entre ambos proyectos, pero se concluyó que estos centros no requerían tanta agua para enfriar su operación.
“Se realizó un informe en el que se concluyó que no requería esta capacidad de agua para el proyecto, por lo que no estará conectado a las plantas. El objetivo principal es garantizar agua apta para el consumo humano y para atender la demanda de los habitantes de Santa Marta las 24 horas del día”, aseguró Quevedo, del Minvivienda.
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