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“El clima de la Tierra se encuentra más desequilibrado que en cualquier otro momento de la historia observada”. Esta es la principal conclusión de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) tras lanzar su informe sobre el estado mundial del clima en 2025 en la mañana del lunes 23 de marzo.
De acuerdo con el documento, lanzado desde Ginebra (Suiza), el período 2015-2025 ha sido el más cálido de los últimos 11 años registrados y confirma que 2025 fue el segundo o tercer año más cálido registrado, con una temperatura de aproximadamente 1,43 °C por encima del promedio de 1850-1900.
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Además, “los fenómenos extremos en todo el mundo, como el calor intenso, las lluvias torrenciales y los ciclones tropicales, causaron trastornos y devastación, y pusieron de relieve la vulnerabilidad de nuestras economías y sociedades interconectadas”, asegura la OMM.
Al respecto, el secretario general de la ONU, António Guterres, señaló que “el estado del clima mundial se encuentra en una situación de emergencia. El planeta Tierra está siendo empujado más allá de sus límites. Todos los indicadores climáticos clave están en rojo”.
El desequilibrio energético de la Tierra
Por primera vez, el informe incluye el desequilibrio energético de la Tierra como uno de los indicadores climáticos clave. Este, en pocas palabras, mide la tasa a la que la energía entra y sale del planeta. “En un clima estable, la energía que llega del Sol es aproximadamente igual a la cantidad de energía que sale”, asegura la OMM.
Sin embargo, por cuenta de las concentraciones de gases de efecto invernadero que retienen el calor (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) hasta su nivel más alto en al menos 800.000 años ha alterado este equilibrio.
De acuerdo con la agencia meteorológica de la ONU, desde que comenzaron los registros observacionales en 1960, el desequilibrio energético ha aumentado en los últimos 20 años, alcanzando un nuevo máximo en 2025.
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Según Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, “las actividades humanas están alterando cada vez más el equilibrio natural y viviremos con estas consecuencias durante cientos y miles de años”.
Para entender el desequilibrio energético de la Tierra, la OMM presentó algunos de los indicadores clave.
Gases de efecto invernadero
Los niveles de los tres principales gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) continuaron aumentando en 2025, dice la OMM. Para 2024, el último año con observaciones globales consolidadas, las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono alcanzaron su nivel más alto en los últimos dos millones de años, mientras que las de metano y óxido nitroso, las más altas en los últimos 800.000 años.
“El aumento de la concentración anual de dióxido de carbono (CO₂) en 2024 fue el mayor incremento anual desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957. Esto se debió a las continuas emisiones de CO₂ de combustibles fósiles y a la menor eficacia de los sumideros de carbono terrestres y oceánicos”, señaló la agencia.
El calentamiento de la atmósfera, apunta la OMM, representa solo el 1 % del exceso de energía. Alrededor del 5 % se almacena en las masas continentales.
Calentamiento de los océanos
Frente al contenido del calor oceánico, una medida que va hasta los 2.000 metros de profundidad, 2025 alcanzó el nivel más alto desde que se iniciaron registros en 1960, superando el máximo anterior que se registró en 2024.
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Para hacernos una idea, durante las últimas dos décadas, el océano ha estado absorbiendo cada año el equivalente a unas 18 veces el consumo energético humano anual. Por eso, más del 91 % del exceso de calor se almacena en el océano, que actúa como un importante amortiguador frente al aumento de las temperaturas en la Tierra.
Sin embargo, dice la OMM, “el calentamiento de los océanos tiene consecuencias de gran alcance, como la degradación de los ecosistemas marinos, la pérdida de biodiversidad y la reducción del sumidero de carbono oceánico. Alimenta las tormentas tropicales y subtropicales y agrava la pérdida de hielo marino en curso en las regiones polares”.
Otros indicadores claves
- Nivel medio global del mar: En 2025, el nivel medio global del mar fue comparable a los niveles récord observados en 2024. Era unos 11 cm más alto que al inicio del registro de altimetría satelital en 1993. “El aumento del nivel del mar daña los ecosistemas costeros y provoca la salinización de las aguas subterráneas e inundaciones”, apunta la OMM.
- pH oceánico: Alrededor del 29 % del CO₂ procedente de actividades humanas entre 2015 y 2024 fue absorbido por el océano, lo que provocó una disminución continua del pH de la superficie oceánica. El pH medio global de la superficie oceánica ha disminuido en los últimos 41 años. “La acidificación oceánica perjudica la biodiversidad, los ecosistemas y la producción de alimentos procedente de la acuicultura de mariscos y la pesca”, asegura el informe.
- Balance de masa de los glaciares: En el año hidrológico 2024/2025, la pérdida de masa de los glaciares de referencia se situó entre las cinco peores registradas. Esto continúa una tendencia de pérdida acelerada de masa de los glaciares desde que comenzaron los registros en 1950, con ocho de los diez años con mayor pérdida de hielo glaciar ocurridos desde 2016.
- Extensión del hielo marino: La extensión media anual del hielo marino del Ártico en 2025 fue la más baja o la segunda más baja registrada en la era de los satélites (1979), y la extensión media del hielo marino de la Antártida en 2025 fue la tercera más baja después de 2023 y 2024.
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