27 Nov 2014 - 2:40 a. m.

El Pacífico tiene la palabra

Buenaventura debe ser más que su sociedad portuaria. La ciudad tiene el reto de transformarse y explotar todas sus potencialidades. Con el apoyo del Gobierno Nacional, en coordinación con Findeter, el camino hacia el 2050 está trazado.

Alejandra Grillo Calderón

Llegar a Buenaventura es encontrarse con los contrastes del Pacífico colombiano. Oficialmente llamada Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico, la ciudad tiene el potencial para llevar cada uno de esos títulos por lo alto y aprovecharlos para su desarrollo y el de sus habitantes (400.000 según el DANE, aunque se estiman 200.000 más). Ubicada a 120 kilómetros de Cali, Buenaventura es un punto estratégico por el que se exporta el 80% del café colombiano y un verdadero bastión verde en el que conviven la selva y el mar.

La ciudad que alberga el puerto más importante del país, por donde se moviliza el 40% de todo el comercio internacional marítimo, enfrenta desde hace años deficiencias en educación, salud, infraestructura, seguridad y medio ambiente. Esto, sumado a malas administraciones y corrupción, y a una reciente historia en la que confluyen todos los grupos ilegales, el narcotráfico y la extorsión, la ha relegado y desdibujado, le ha restado brillo y la ha cubierto de estereotipos. Sin embargo, y a pesar de los problemas, cosas buenas están sucediendo en Buenaventura: la atención está puesta en ella y han comenzado a darse pasos de progreso para transformarla en la joya de la región.

Para lograrlo, la ciudad hace parte del programa Todos Somos Pacífico, que, a través de millonarios recursos para inversión social, busca recuperar y potenciar a Buenaventura, Quibdó, Tumaco y Guapí. La idea es convertirlos en motores de desarrollo territorial que puedan jalonar a los demás municipios del litoral pacífico.

Esta hoja de ruta, la recuperación del malecón, la apertura de nuevas sociedades portuarias, la construcción de grandes infraestructuras hoteleras, la organización de los recicladores, el mejoramiento en la prestación de los servicios de salud y agua, la entrega de barrios para los más pobres y su designación como Ciudad Emblemática aumentan el optimismo de locales y visitantes. O al menos así lo evidencian sus testimonios: “A pesar de que aquí hay conflictos de todas las clases, también existe un sector social capacitado, organizado, honesto, con buena voluntad y con ganas de transformar a Buenaventura”, asegura Enna Ruth Cruz, una bonaverense que nunca ha pensado en emigrar de su ciudad.

Una de las trasformaciones visibles de Buenaventura es su malecón. Este trayecto de tres kilómetros que rodea la isla pasó de conocerse como “Playa Basura” a ser un sitio de encuentro y recreación para los bonaverenses. Enmarcado por el infinito horizonte, con el mar a sus puertas y los barcos a la vista, hoy es el principal punto de encuentro de la comunidad. Mantenerlo y enamorar a los habitantes de este espacio es un trabajo continuo, por eso la administración local trabaja en un plan de socialización y sensibilización con los vendedores estacionales que están asentados a su orilla. La segunda fase del malecón, que incluirá locales organizados y vivienda, está proyectada para los próximos años.

El desarrollo hotelero y turístico también está en marcha. En Buenaventura se están construyendo hoteles de cinco estrellas como el Cosmos Pacífico, que fue inaugurado a principios de este año, tiene 100 habitaciones y proyecta 60 más para el año que viene. El hotel dinamizó la construcción y da empleo directo a 55 personas e indirecto a 10 más, beneficiando aproximadamente a 180 personas. Como lo explica William Chaurex, su gerente logístico, “por su proyección a futuro, el crecimiento que está teniendo y la inversión que está recibiendo, Buenaventura seguirá construyendo proyectos turísticos aptos para quienes vienen por negocios o placer”.

En materia de servicios públicos, aseo y prestación del servicio de agua, la ciudad enfrenta un gran reto. Aunque hoy los servicios de recolección, barrido y transporte funcionan, el vertedero de Córdoba, que venía presentando problemas en su operación y funciona a cielo abierto, llegó a su capacidad lo que obligó a abrir un vaso provisional para los próximos 18 meses, tiempo en el que se debe construir el relleno sanitario definitivo.

Esta coyuntura dio paso a un programa social y de fortalecimiento con los recicladores de la ciudad, personas en condición de vulnerabilidad que dejarán de hacer las actividades de recuperación en el área y contarán con una alternativa que les permita organizarse en una cooperativa y trabajar de manera segura. El censo y la caracterización de la población ya se realizaron, así como los primeros acercamientos con las 96 familias dedicadas a la actividad.

En cuanto al servicio de acueducto, y aunque se trata de una de las zonas con mayores precipitaciones de Colombia, la ciudad carece de condiciones técnicas para el tratamiento del agua del río Escalerete y el pleno funcionamiento de la planta Venecia, lo que obliga a la suspensión del servicio varias veces a la semana. Agua potable las 24 horas del día en un plazo máximo de 24 meses es la promesa que ha hecho el Gobierno Nacional. Por eso a través del programa 24 por 24 se inyectarán más de $24.000 millones para llevar el agua a cada habitante de Buenaventura.

Recorrer la ciudad también es encontrarse con el macroproyecto de interés social San Antonio, un barrio conformado por 568 viviendas destinadas a cientos de familias que vivían en palafitos, sin servicios públicos y en condiciones de hacinamiento. Hoy, 400 familias tienen un barrio limpio y bien cuidado, una escuela en construcción y una comunidad que ha encontrado un lugar para llamar hogar. La segunda etapa, que tendrá 700 viviendas, está en construcción y beneficiará a desplazados, discapacitados y adultos mayores.

Buenaventura está llena de retos y posibilidades. El sector pesquero y maderero y la minería ilegal reclaman atención inmediata. Su gente, sus administraciones futuras y la nación deben unirse para seguir impulsándola hacia el desarrollo. Como lo afirma Wilmar Garcés, jefe de la Oficina de Planeación y Ordenamiento Territorial de la ciudad, “debemos dar legitimidad a la visión y los proyectos que hemos identificado. Una de las estrategias más efectivas para garantizar la continuidad de los planes es que las comunidades conozcan los planteamientos y se apropien de ellas. Entre todos haremos un gran pacto para alcanzar de manera estratégica el desarrollo de nuestra ciudad”. El compromiso ya comenzó.

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