22 Feb 2016 - 2:30 a. m.

En Brasil, la tribu ka’apor defiende su territorio con tecnología

Después de 30 años de invasión y de falta de acciones por parte del Gobierno, estos indígenas decidieron unir fuerzas con Greenpeace para monitorear y salvar la selva de la avaricia de las serrerías.

Valentina Rozo Ángel

Desde 2012, el gobierno brasileño ha intervenido para reducir la tasa de deforestación de la Amazonia. De hecho, en tan sólo una década logró disminuir este indicador en 75%, salvando 8,7 millones de hectáreas. Para preservar este ecosistema, el país protegió 64,4% del territorio selvático, 13% del cual pertenece a 672 resguardos indígenas.

Una de estas tribus indígenas es la ka’apor, “habitantes de la selva”, que surgió hace casi 300 años y fue desplazada de su territorio durante la Conquista, hasta llegar a su ubicación actual en el estado de Maranhão. En 1978, el Gobierno declaró que el territorio que habitan es reserva natural y les concedió un área de 5.300 kilómetros cuadrados para compartir con algunas otras tribus. En 1989 fueron reconocidos y actualmente son 991 personas. Todos reciben educación en lengua ka’apor hasta los diez años, tienen su propio calendario, que prioriza las plantas, y conservan una agricultura autosuficiente.

Sin embargo, desde los años 80 un tercio de su territorio ha sido deforestado ilegalmente. En sus tierras crece un árbol muy valioso, el ipê, considerado la nueva caoba. Los incentivos de los madereros son inmensos, pues el precio del metro cúbico de la madera alcanza los US$1.300 y Estados Unidos es el principal importador. De hecho, es el material más utilizado para hacer pisos en cielo abierto en ese país. Por ejemplo, los más de 13 kilómetros de caminos costeros de Nueva York son de este material.

Ante la amenaza de las serrerías y la falta de reacción del Gobierno, la tribu se alió con Greenpeace para mapear sobre su territorio, instalar cámaras, sensores de movimiento y calor, así como dispositivos de seguimiento electrónico para controlar los camiones. Gracias a este monitoreo, los ka’apor han logrado cerrar 22 de los 24 caminos ilegales que habían hecho las empresas madereras.

A la vez, para no darles oportunidad de talar, la tribu organizó turnos de vigilancia las 24 horas de los siete días de la semana. Pero la violencia no esperó: seis indígenas han sido asesinados, más de quince han sido atacados y decenas están amenazados. Es una lucha entre David y Goliat, en la que los invasores utilizan armas de fuego y los ka’apor utilizan arcos, flechas, fuego y bordunas, armas indígenas de madera en forma de espada.

En 2014, Greenpeace Brasil publicó una investigación sobre la corrupción en el mercado de madera de ese país y exigió que se aumenten los controles de proveniencia de la madera a nivel mundial. Mientras tanto, los indígenas ka’apor seguirán defendiendo su territorio por sus propios medios.

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