21 Sep 2015 - 12:26 p. m.

En defensa del agua, la Tierra y la vida

Una invitación a líderes, empresarios, académicos, políticos y ciudadanos para que reflexionen y unan esfuerzos que permitan proteger y preservar la casa que todos habitamos.

Redacción Medio Ambiente

El paradigma de la civilización occidental con su fe puesta en la ciencia, la tecnología y el progreso, hegemonizó la sociedad gracias a la explotación y trasformación de los combustibles fósiles. La ciencia y la tecnología han traído grandes logros a la humanidad que han aliviado el esfuerzo en el trabajo y en la vida doméstica, pero, a su vez, en el marco de las relaciones económicas, sociales y culturales desiguales, han dejado una huella de destrucción de ecosistemas y culturas que está privando de horizonte histórico y paisajes a la humanidad e introduciendo riesgos que ponen en peligro la existencia de la vida.

El empobrecimiento ecológico y económico es también cultural y ético. Los beneficios del sistema se concentran en una minoría, mientras las mayorías asisten a la destrucción de sus valores culturales sociales y espirituales locales. Los valores de lucro y del mercado se elevan con supremacía sobre la vida misma y se convierten en arquetipo de soluciones técnicas para dominar la naturaleza, consolidar el individualismo y la falsa promesa de la eco-eficiencia como solución final.

La exclusión y la pobreza se hacen más agudas en las periferias y centros degradados de las ciudades del mundo. Lluvias intensas que sobrepasan la capacidad de los sistemas de drenaje; nevadas inusitadas que aplastan tejados y terrazas; deslaves en las laderas que arrastran consigo viviendas y habitantes; ríos desmadrados que se precipitan con ímpetu mortal por entre las vías de la ciudad; hombres, mujeres, niños y niñas desplazados de sus barrios y territorios por las condiciones inhóspitas en que han sido forzados a habitar, territorios que mueren sin agua, son los nuevos signos.

Las negociaciones del Clima, de París, agotan ya la oportunidad de los Estados para tomar acciones radicales que impidan que la temperatura promedio del Planeta se eleve catastróficamente, adicionando 2ºC. Por ello las alianzas entre gobiernos locales, ciudades y ciudadanos representan una inusitada fuerza que ya está actuando para generar salidas más oportunas y contundentes.

Emerge la esperanza

Miles de gobiernos locales, movimientos sociales, comunidades ancestrales y emprendedores tomamos el asunto en nuestras propias manos, creando un movimiento global que hasta ahora se ha mantenido fuera de la corriente principal. Millones de ciudadanos construyen alternativas de vida, ecoaldeas, pueblos en transición, y aprenden en el proceso los nuevos principios de organización, gobierno, empoderamiento, tecnologías y economía que producen resultados sustentables. Estamos en la búsqueda de la unión en expresiones sociales diversas y coloridas para evitar más daños, salvar vidas, ser felices y andar en bicicleta; ser menos violentos, menos mezquinos y egoístas, más solidarios, cuidar nuestros territorios, reestructurar nuestras culturas y hacerlas más adaptativas.

Procuramos desde las ciudades y espacios locales estructurar nuevas instituciones para que la justicia social, económica, climática y ambiental florezcan; lo intentamos desde abajo, del barrio, la vereda, juntando campo y ciudad, entrelazando territorios y desde la cotidianidad colectiva, con las redes de ciudades que han unido a gobiernos locales en busca de soluciones y aprendizajes comunes para el bien de los ciudadanos.

Sin embargo, desconectados, nuestros esfuerzos solitarios no serán suficientes. Desde Bogotá, corazón de América, y convocando a nuestros hermanos en el continente, como quien lanza una botella al mar con un mensaje, hacemos un llamado para unirnos y profundizar la movilización global desde América en defensa del Agua, La Tierra y la Vida; porque el conflicto no es ya solo entre capital y trabajo, sino, en esencia, entre el capital y la vida. Convocamos e invitamos a todos aquellos actores sociales locales, estatales, académicos, intelectuales, empresariales, líderes políticos y ciudadanos a movilizarse con nosotros en búsqueda de una alternativa efectiva en defensa de nuestra “Casa Común”.

*Para leer la versión original y completa de la carta visite la página Encuentro por el clima.

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