29 Aug 2015 - 3:54 a. m.

En medio de campaña electoral, Perú se prepara para afrontar fenómeno de El Niño

A inicios de 2016, cuando se espera que el fenómeno alcance su mayor intensidad, el país estará marcado por la campaña electoral para elegir al sucesor de Humala en el Palacio de Gobierno de Perú.

EFE

El Gobierno de Perú se prepara contra reloj para afrontar el fenómeno climático El Niño con características tan fuertes como el de 1997-1998, que dejó pérdidas por 1.200 millones de dólares y que se prevé que afecte al país en plena campaña para elegir al sucesor de Ollanta Humala.

De momento, el Gobierno de Humala, que concluirá el 28 de julio de 2016, ha anunciado el retiro del país de la ruta del rally Dakkar, que debía empezar en enero próximo en las dunas del sur de Perú, con el objeto de dirigir todos los recursos posibles a las obras de prevención.

A inicios de 2016, cuando se espera que el fenómeno alcance su mayor intensidad, el país estará marcado por la campaña electoral para elegir al sucesor de Humala.

Los ministerios llevan a cabo una serie de acciones para minimizar los efectos del fenómeno con un presupuesto de 1.000 millones de dólares, pero el ministro de Vivienda y Construcción, Milton Von Hesse, ha admitido que es imposible poder limpiar los cauces de todos los ríos por la cantidad de basura acumulada en ellos.

Al menos 14 regiones del país, de un total de 25, han sido declaradas en estado de emergencia para atender con prontitud las obras de prevención y el Gobierno, que tiene uno de los más bajos niveles de aprobación con 17 %, puede contar con el alivio de tener unas reservas internacionales mayores a los 61.000 millones de dólares para afrontar una posible devastación.

Pero en opinión del exdirector del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) Luis Giampietri, las obras de prevención debieron comenzar el año pasado debido a la extensión del territorio que debe ser preparada y la fuerte magnitud que tendrá el fenómeno.

Desde inicios del año, varios organismos estatales reunidos en el Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) analizan el incremento de la temperatura del mar y sus probables consecuencias en lluvias, sequía y deslizamientos en el territorio del Perú.

El último informe del Enfen, difundido esta semana, confirmó que el fenómeno climático tendrá una intensidad fuerte, con posibilidades de que se incremente a extraordinario, similar al evento que golpeó al país entre fines de 1997 a inicios de 1998.

Pare el coordinador del Enfen, Ken Takashi, existen mayores probabilidades de que el norte sea la zona más afectada, tal como hace 18 años, pero no descarta el mismo panorama para Lima o las sureñas Ica y Tacna.

Defensa Civil ha estimado que la emergencia puede dejar más de un millón de damnificados en Perú, debido a que existen más de 11 millones de habitantes (de los 30 millones totales) que viven en zonas vulnerables a inundaciones y deslizamientos por lluvias.

Según cálculos de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg), las pérdidas por El Niño pueden llegar a 3.700 millones de dólares, más del doble del anterior evento.

El Niño de 1997-98 demandó al Estado peruano 600 millones de dólares en reconstrucción, después de haber invertido 273 millones en obras de prevención, y dejó más de 100.000 damnificados que perdieron más de 80.000 viviendas a nivel nacional.

La emergencia destruyó carreteras, puentes, colegios, hospitales, centrales eléctricas y campos de cultivo, y generó la propagación de enfermedades como el cólera, la diarrea, el paludismo, peste bubónica e infecciones respiratorias y cutáneas.

A ocho meses de los comicios, la favorita de las encuestas de intención de voto es Keiko Fujimori, hija del preso exmandatario Alberto Fujimori, bajo cuyo Gobierno se presentó El Niño de hace 18 años y que emprendió las obras de reconstrucción de entonces.

La futura gestión presidencial tendrá en sus manos la rehabilitación del país, tras la emergencia climática, y, en el mejor de los casos, con una expectativa de crecimiento de la economía de 3 % del producto interno bruto.  

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