24 Oct 2014 - 12:42 p. m.

Esperanza para las tortugas carey, una especie al borde de la desaparición

Hace seis años se pensaba que las tortugas carey se habían extinguido en el Pacífico Latinoamericano. Investigadores descubrieron un nuevo nido en el Parque Nacional Utría, Chocó.

Pablo Correa

El pasado lunes 29 de septiembre una expedición de científicos partió desde El Valle, un pequeño pueblo de pescadores, recorriendo en lancha los ocho kilómetros de costa que conectan ese punto con el límite norte de las cabañas del Parque Nacional Utría. Iban tras la pista de las tortugas carey, que hace apenas seis años se creían extintas en toda la costa Pacífica del continente americano.

La identificación de algunos individuos de esta especie en el Parque Nacional Gorgona meses atrás, había revivido la esperanza de encontrar otras poblaciones de estas tortugas marinas en territorio colombiano. Y así fue. En la expedición por las playas del Chocó, una sorpresa esperaba a los investigadores del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), el Centro de Investigación para el Manejo Ambiental y el Desarrollo (Cimad), la Red Iniciativa Carey del Pacífico Oriental (Icapo) y Parques Nacionales.

Tras visitar el arrecife coralino de La Aguada, también conocido como “El Riscal de La Chola”, en el primer día de la expedición, los expertos, acompañados por habitantes de la zona, se encontraron frente a frente con seis tortugas carey. Una señal de que muy cerca estaban otras.

“Fue una expedición histórica en Colombia para la conservación de la tortuga carey”, comentó Alexander Gaos, director ejecutivo de la Red Icapo, organización cuyo objetivo es generar conocimiento dirigido a salvar la carey en esta región del mundo. “Con la identificación del PNN Utría como una sala cuna para las carey, nace una esperanza nueva para la recuperación de la especie en el Pacífico Oriental”, concluye Gaos.

Durante los dos días de exploración del arrecife fueron avistadas un total de 11 tortugas carey. Los científicos capturaron a mano o en entradas de buceo libre a ocho de ellas. El éxito de un programa de conservación depende de tener la mejor información posible, así que a todos los individuos les practicaron un completo chequeo médico y luego fueron marcados aplicando unas ligeras placas metálicas seriadas en las aletas delanteras. Después de esto, todas regresaron al mar.

A dos de ellas, bautizadas con los nombres de “La Chola” y “Utría”, los científicos les encargaron una misión especial. Gracias a los transmisores satelitales instalados en sus caparazones, las dos tortugas permitirán monitorear los desplazamientos en la región y entender mejor aspectos del comportamiento de esta especie.

“Esta tecnología nos permite conocer los movimientos, rutas migratorias y uso de hábitats de las tortuga carey, lo cual es información clave para la implementación de estrategias de conservación y manejo efectivo de esta especie en peligro crítico de extinción”, apunta Diego Amorocho, líder del Programa de Especies para Latinoamérica y el Caribe de WWF. Se calcula que en el continente americano sólo sobreviven unas 500 hembras, por lo que su suerte todavía está en entredicho. Sus huevos siguen siendo codiciados por algunas comunidades y las playas donde se reproducen invadidas por construcciones, además de la contaminación.

Para Amorocho, el hallazgo fue un motivo de felicidad personal: “Yo vi una tortuga carey en el arrecife de La Chola hace unos 30 años, cuando recién llegué a Utría, y siempre estuve convencido de que este era un sitio importante para ellas. Ahora hemos podido confirmar que esto era cierto”.

 

 

pcorrea@elespectador.com

@pcorrea78

 

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