14 Aug 2018 - 3:00 a. m.

“Espero que me devuelvan el presupuesto que me quitaron”

Para el nuevo ministro de Ambiente, las más de 219.000 hectáreas taladas de forma ilegal en 2017 son la principal preocupación. A sus ojos, las diferentes carteras deben trabajar de manera conjunta para enfrentarla.

Sergio Silva Numa / @SergioSilva03

Aunque el gobierno de Juan Manuel Santos incrementó el número de áreas protegidas en el país, el Ministerio de Ambiente no se caracterizó precisamente por la continuidad y solidez de su gestión. En los ocho años de mandato hubo seis ministros de Ambiente, y muy pocos contaban con experiencia en el sector.

Iván Duque, en su primera apuesta, optó por nombrar a alguien que, a diferencia de ellos, era cercano a las discusiones ambientales. Ricardo Lozano, geólogo de la Universidad Industrial de Santander, fue director del Ideam. En diálogo con El Espectador, Lozano explicó cuáles son sus prioridades a largo plazo.

Varios ministros han definido ya los puntos prioritarios sobre los que trabajarán. ¿Cuáles serán los suyos?

La administración saliente tuvo grandes logros en el tema de multiplicar casi por tres las áreas protegidas, pero a mí me gustaría que el país entienda que en esas áreas vive gente que tiene muchas necesidades y muchas oportunidades. También me gustaría que las comunidades urbanas formen parte de la agenda ambiental. En el posconflicto, la prioridad ha sido el tema de tierras, pero ahora quiero volverle a dar el componente fuerte de comunidad urbana: a nuestros hábitos, a la transformación de nuestra cultura frente a la responsabilidad que tenemos en los residuos que manejamos. Hay que encontrar un camino para ser más productivos con nuestros recursos y para prevenir los efectos de los desastres, en vez de estar atendiéndolos. No soy un servidor público de la contingencia. Creo en la magia de la predicción y de la prevención.

El sector ambiental está lleno de desafíos por superar. ¿Cuál cree que es el más urgente?

Lo más apremiante es que en los territorios donde teníamos bienes y servicios conservados se nos disparó la tasa de deforestación y degradación: creció casi el doble en los últimos seis meses. Tenemos la gran de responsabilidad de frenarla y de hacer un trabajo conjunto con el Ministerio de Defensa, con las Fuerzas Armadas y con la Fiscalía.

¿Y qué cree que puede hacer distinto?

No soy el jefe de la cartera de Defensa ni el fiscal, ni en mi cabeza están las entidades de control. Creo que debemos incrementar la capacidad de estas entidades. No estuve en el Gobierno pasado y no puedo comparar qué se hizo bien o mal. Hace diez años creé el Sistema de Monitoreo de Alerta Temprana para la Deforestación y necesitamos que el país entienda que este sistema es para los sectores productivos, para orientar la frontera agrícola; para que el Estado sepa qué tenemos y qué necesitamos. Debemos incrementar el presupuesto, porque gran parte de estas iniciativas no están financiadas. Pertenecen a cooperación internacional o a otro tipo de recursos, pero no han sido incluidas en el presupuesto nacional como vitales para mantener los territorios y prevenir los conflictos.

Usted recibe varios chicharrones. Le voy a mencionar algunos para que nos cuente su postura. El primero: “fracking”.

La tarea del Minambiente es orientar el desarrollo económico y social del país sobre la senda de la sostenibilidad. Desde aquí vigilaremos y garantizaremos que la conservación y la protección, bajo los principios de prevención, mitigación y restauración, se den cuando estas acciones no pongan en riesgo los servicios de los ecosistemas y en peligro la salud de los habitantes. No soy el rector de la cartera de minería ni de hidrocarburos, tampoco de infraestructura. Entonces, espero que los rectores de esas áreas incluyan esos componentes.

Es posible que en su período tenga mucha presión del sector minero. ¿Cómo va a manejarla?

Soy geólogo y conozco perfectamente el sector. No es una presión. Como dije, la función de este ministerio es orientar para que el desarrollo económico vaya por la senda de la sostenibilidad. Esa senda debe estar basada en principios fundamentales, como la prevención, la mitigación, la compensación, la restauración. Esos principios son fundamentales para cualquier autorización que queramos dar. Lo esencial es que quien diseñe el Plan de Desarrollo del sector minero o el sector energético tenga en cuenta esos principios.

Otro de los líos que le dejan es Santurbán. Como geólogo y santandereano, ¿qué posición tiene en este debate?

Ahí es muy importante reconocer que este ejercicio de delimitación y zonificación del páramo de Santurbán es el faro de las zonificaciones en el país. Esa necesidad nació de los desastres que tuvimos por inundación en 2010-2012, cuando hubo consenso en que el instrumento de planificación ambiental y de nuestros territorios estaba fallando. Se dijo que definitivamente teníamos que proteger y conservar este tipo de ecosistemas, pero también el resto de territorios debía estar reordenado y planificado. En los últimos ocho años se dijo que estos ecosistemas debían ser delimitados con el componente económico, social y ambiental, y no solamente con el componente ecológico. Y en el tema social hay un factor fundamental: incluir los derechos que tiene la comunidad en la planificación e implementar instrumentos de participación efectiva. Ahí cometimos algunos errores frente a esa garantía de participación. Hoy nos encaminamos a retomar las primeras fases de estos instrumentos, como la convocatoria. Debe ser efectiva, amplia, abierta, con información precisa y real. Se le debe contar a la gente qué se va a hacer y cómo la vamos a acompañar en ese proceso. Entendemos que en esos ecosistemas siempre hay comunidades y tenemos que ser responsables con ellas. Por lo tanto, tenemos que levantar la información precisa y llegar a acuerdos de manera colectiva.

¿Qué línea va a seguir frente a las consultas populares?

El país debe seguir en la senda de incrementar su capacidad para el diálogo, para sentarnos, escucharnos y evitar los conflictos en los territorios. La Corte ha sido muy enfática en lo que he dicho de la participación, como en Santurbán. Tenemos que ser garantes de que todos podamos participar de una información directa, eficaz y precisa. Incluso, muchos municipios mineros ya han definido acuerdos con las autoridades nacionales frente a esos intereses de la nación. Hay más de 120 acuerdos entre autoridades nacionales y territoriales.

Otro: ¿cómo salvar la Ciénaga Grande?

Hace unos 10 años empezamos a tener una línea base de nuestros territorios, a identificar nuestros humedales y estas ciénagas, de los que desconocíamos sus servicios y sus bienes. Solamente a través de titulares en los medios nos dimos cuenta de que existen. Entonces estamos preparados para proponerle al país una línea base de escala 1:25.000, donde podamos tener mayor precisión sobre el estado de la Ciénaga, sobre sus peligros y sobre cómo podemos enfrentarlos. Ese trabajo es integral. El sector infraestructura, el agrícola, y el de minas y energía deben entender que esa también es su responsabilidad. Pero como las dimensiones son tan grandes, necesitamos recursos, no sólo internacionales, sino territoriales. Son problemas muy regionales y tenemos que sentarnos a mirar cómo los solucionamos. Yo he venido planteando también, frente a esos chicharrones, la creación de centros regionales de prevención y de conciliación de conflictos socioambientales. Basado en eso: en información precisa, en una línea base clara.

Ahora mencionaba la importancia de las corporaciones autónomas regionales (CAR), pero a veces pareciera que son entidades que no están funcionando muy bien. Hace poco la Contraloría dijo que se estaban perdiendo $100.000 millones. ¿Cómo tapar esa grieta? ¿Quiere reordenar la casa?

Quiero volver a la casa. Nací en este ministerio y me había alejado en los últimos años. Entonces, estoy entrando a esta casa y quiero empezar a recorrer los diferentes cuartos para ver qué está pasando. Somos un sistema nacional y representamos un sistema ambiental transversal. Tenemos que mirar, en estas casas, una por una, sin generalizar, qué está pasando ahí. Y obviamente, que le caiga toda la justicia a esa persona, a ese individuo que no esté haciendo bien las cosas. Ya hemos discutido temas como de qué manera podemos incrementar el nivel técnico del personal y de los directores de las CAR, que tienen una gran responsabilidad. Debe haber estándares altos. En las juntas también hay que mirar cómo incrementamos las voces más idóneas.

Una de sus principales inquietudes ha girado en torno a la protección y garantía del agua. Hoy hay varios problemas en el medio: tala, contaminación por mercurio, sedimentación… ¿Tiene algún plan concreto para trabajar en este frente?

Sí. Estas situaciones que se dan en el país por el incremento de actividades ilícitas que van en detrimento de los recursos naturales no es sólo una actividad del Minambiente. Tenemos que hacer un llamado muy fuerte al país. Hay, inclusive, acaparamiento de tierras, por actividades ilícitas mineras, por tráfico de madera, que ponen en riesgo el rendimiento hídrico de los territorios. Este es un trabajo colectivo, de la comisión nacional de lucha contra los delitos ambientales. Y sólo se puede dar frente al incremento de las nuevas capacidades que debe tener el nuevo gobierno para combatir este tipo de actividades.

En algunas ocasiones pareciera que ese diálogo entre los ministerios no es muy fluido…

Yo confío en el gabinete. Todos somos técnicos. Yo creo que cuando hablamos de esto, todos estamos de acuerdo. No ponen en duda que debe ser un trabajo conjunto. Somos conscientes de las necesidades reales de información, de profesionalizar nuestros socios en los territorios, de darles mayores herramientas. El presidente Duque ha creado consejos sectoriales, y uno es este. Así que vamos a enfocarnos en temas específicos y vamos a evitar caer en generalidades.

Todos estos temas están atravesados por una dificultad: la falta de presupuesto y los constantes recortes al sector. ¿De dónde va a sacar plata?

Este es un ministerio que garantiza la riqueza de los otros sectores económicos del país. No es concebible el transporte aéreo sin la información de vientos y temperaturas del aire. Esa información tan valiosa debemos recuperarla en recursos económicos. O el sector energético: no podemos permitir riesgo de desabastecimiento cuando las lluvias se reducen. Nosotros debemos incrementar la capacidad de predicción y pronóstico. Ese sector debe reconocer ese servicio. Lo mismo pasaría en infraestructura o en agricultura: los distritos de riego tampoco están siendo acompañados por el Ministerio de Ambiente. Entonces, todos los sectores dependen de nuestra información. Esa es una oportunidad para que el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional así lo reconozca con el nuevo presupuesto. Espero que me devuelvan el que me recortaron hace 15 días, para poder funcionar.

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