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Esta es la primera foto de una especie de ave poco conocida que no se veía hace 94 años

Los científicos creían que la alondra herrumbrosa estaba extinta, pues desde hace casi un siglo no se tenían registros fiables de su existencia. Pero estaban equivocados: fue redescubierta hace pocos meses gracias a esta fotografía.

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21 de mayo de 2026 - 02:43 p. m.
Los últimos registros de la alondra herrumbosa o alondra rojiza (Calendulauda rufa) fueron hechos en mayo de 1931.
Los últimos registros de la alondra herrumbosa o alondra rojiza (Calendulauda rufa) fueron hechos en mayo de 1931.
Foto: Julien Birard, Idriss Dapsia y Pierre Defos du Rau.
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George Latimer Bates fue un naturalista y zoólogo estadounidense que viajó a África a finales del siglo XIX para estudiar las aves de ese continente hasta mediados del siglo XX.

En el mundo de la ornitología (la rama de la zoología que estudia a las aves), Bates es reconocido por realizar los últimos registros de la alondra herrumbrosa o alondra rojiza (Calendulauda rufa) en mayo de 1931, en la región de Tahoua, actualmente Nigeria.

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Desde entonces, no hubo registros fiables de esta especie de ave poco conocida que habita las sabanas áridas de Níger, Chad, Sudán y Nigeria. Si bien artículos de investigación de 1960 y 1987 señalaban haber registrado “numerosos ejemplares” del animal, para los científicos no se trata de documentación definitiva para confirmar que se trataba de esa especie en particular.

Pero la historia de los registros de la alondra herrumbrosa cambió recientemente, 94 años después de su última observación. Un par de franceses la redescubrieron hace poco, casi un siglo después del último registro fiable.

Como explica Search for Lost Birds, una colaboración global entre American Bird Conservancy, Re:wild y BirdLife International que se encarga de rastrear aves que se creen extintas, los franceses Pierre Defos du Rau y Julien Birard viajan regularmente a Chad y otros países africanos para estudiar aves acuáticas, en el marco del Acuerdo sobre la Conservación de las Aves Acuáticas Migratorias Africanas y Euroasiáticas.

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A inicios de febrero de este año, du Rau y Birard, liderados por Idriss Dapsia, un chadiano que trabajaba para la Dirección de la Fauna y los Aires Protegidos de Chad, se encontraban en el Parque Nacional de Zakouma (Chad) con el objetivo de censar aves acuáticas.

Ese día, recuerdan los investigadores, buscaban avistar algún gorrión rojizo de Kordofán, pero se encontraron principalmente con una alondra de Horsfield. Birard vio a un grupo de gorriones de Kordofán, pero al sacar la cámara y el micrófono, las aves ya habían volado. En el lugar, sin embargo, permanecía una alondra “claramente diferente”, como la describieron en su momento. Su colega Julien le recomendó tomar unas fotos.

Tras 20 minutos de concentrar su búsqueda en los gorriones, los científicos desistieron, regresaron al lugar donde habían observado la alondra y obtuvieron fotografías de mejor calidad.

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Luego de revisar las fotos con calma y de compararlas con la documentación detallada que habían recibido de un par de expertos en aves africanas, los investigadores empezaron a creer que en sus manos tenían las pruebas de la existencia de la alondra herrumbrosa.

Sin embargo, du Rau le pidió a sus compañeros no compartir las fotos y menos sugerir que se trataba de la especie que no se veía hace 94 años. “No se atrevan a sugerir eso. Los expertos seguramente nos dirán que es un ejemplar atípico de... o que nuestras fotos no son lo suficientemente buenas (...)”, recuerda haberle dicho a sus colegas.

Los investigadores optaron por enviarle a Paul Donald, científico sénior de BirdLife International, las fotos y notas que tenían. En cuestión de horas, Donald confirmó la identificación de la alondra herrumbrosa.

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Mientras du Rau cree que “nunca volverá a tener la suerte de encontrar un ave tan excepcional”, el equipo tiene pensado regresar a Chad en enero de 2027 para adelantar estudios sobre las poblaciones de esta ave conocida que sean útiles para desarrollar planes de conservación.

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