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Hace unos días la revista Frontiers in Forests and Global Change publicó un estudio en el que un grupo de investigadores relataba cómo había dado con un árbol gigante, que alcanza los 84,1 metros, es decir, mucho más de lo que miden cuatro buses bioarticulados de Transmilenio, uno tras otro.
El equipo, conformado por Rebecca Chia-Chun Hsu, Chi Kuei Wang y Chung-Cheng Lee, del Institute of Taiwan Forestry Research, en Taiwán, aseguraba que era el árbol más alto que habían registrado en ese país, que tiene una particularidad: “Es uno de los pocos lugares del planeta capaces de albergar árboles gigantes, ejemplares que superan los 80 metros de altura”, señalaron en un comunicado.
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En el artículo relataban que esa búsqueda para hallar el árbol más alto de Taiwán empezó en 2014 con una gran expedición que tenía la misión de medir unos abetos taiwaneses que eran conocidos localmente como las “Tres Hermanas de Cilan”. La idea era, por primera vez, medirlos con precisión y rigurosidad.
Al final, concluyeron que el más alto de esos árboles alcanzaba los 69,3 metros.
Pero, tras el trabajo, les quedó rondando una pregunta: ¿Habría árboles más altos que ese?
Un trabajo de ciencia ciudadana
Para responder ese interrogante decidieron ir a una región más remota, cerca de un monte llamado Benya, en un lugar considerado sagrado por los pueblos indígenas. Tras una travesía de más de cuatro días identificaron un árbol de 71,7 metros, pero también se percataron de que hacer ese ejercicio no era tan fácil en un bosque primario.
“Sabíamos que necesitábamos una forma más científica de explorar el horizonte”, escribieron las investigadoras en un artículo de divulgación.
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Por ese motivo, apuntaron, se aliaron con expertos en teledetección de la Universidad Nacional Cheng Kung. Ellos se habían especializado en una técnica llamada LiDAR que permite, desde una aeronave, “escanear” en 3D el territorio por donde pasa. En palabras sencillas, lo que hace es emitir pulsos láser y medir el tiempo que tarda la luz en rebotar.
Luego, vino un gran ejercicio de ciencia ciudadana, en el que cientos de taiwaneses se unieron al proyecto para examinar el “escaneo” que habían hecho. Sin dar muchos rodeos, descartaron el 93 % de las mediciones.
“Sin la ayuda de científicos ciudadanos para analizar la enorme cantidad de datos e identificar los candidatos más probables, habríamos perdido años haciendo senderismo hasta árboles que eran mucho más bajos de lo que aparecían en el mapa. A finales de 2022, este esfuerzo colaborativo dio lugar a la publicación del Mapa de Árboles Gigantes de Taiwán, que identificó oficialmente 941 árboles individuales que superaban los 65 metros de altura”, escribieron.
Para encontrar al “número 1″ organizaron otra expedición en 2023 en la que navegaron unos 20 kilómetros y caminaron un par de días hasta llegar al ejemplar que buscaban.
Una vez allí, se pusieron manos a la obra: escalaron y cuando dejaron caer la cinta desde la copa, escriben, observaron que tenía 84,1 metros.
Lo llamaron la “Espada Celestial del Río Da’an”. Era el árbol más alto registrado en Taiwán y en todo el oeste de Asia.
“Esta búsqueda, que duró una década, de los árboles más altos de Taiwán comenzó como una simple investigación científica, pero evolucionó hasta convertirse en un estudio complejo que superó importantes desafíos metodológicos y topográficos”, concluyeron en el artículo. “Esperamos que este estudio sirva como un valioso modelo para la identificación y conservación de árboles gigantes milenarios en todo el mundo”.
Aquí lo puede observar completo:
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