Hace un par de semanas, la revista Ecology and Evolution publicó una investigación con un título llamativo: “El rey en la mira: evidencia de un intento de depredación de lobos sobre bisontes europeos”.
El artículo traía un video particular que dejó con varias preguntas a los autores de la publicación: en él se ve a una manada de lobos (Canis lupus) atacando a un rebaño de bisontes europeos (Bison bonasus).
Los lobos tratan de atacar a una cría que está junto a los ejemplares más adultos. La muerden y tratan de arrastrarla. No tienen éxito: los otros bisontes salen en su defensa y embisten a los lobos, que la dejan libre. Luego, lo intentan de nuevo, pero el grupo de bisontes responde, ahuyentándolos.
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Ocurrió, detalla el estudio, en septiembre de 2025 en el Bosque Primaeval de Białowieża, ubicado entre Polonia y Bielorrusia, en Europa. Aquí se puede observar:
El video no es particular para el grupo de investigadores por hecho de que la manada de lobos ataque una cría y los bisontes la defiendan, sino porque es la primera vez que documentan en video un ataque entre estas dos especies, algo que, hasta el momento, pensaban, era inusual.
Es una situación que, escriben, les plantea muchas preguntas sobre la conservación del bisonte en estado silvestre, luego de que fuera reintroducido a ese ecosistema en 1952. Tres décadas antes (en 1919) lo habían declarado extinto en ese lugar, consecuencia de, entre otras cosas, la caza descontrolada.
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“Esto plantea interrogantes sobre las posibles implicaciones para la conservación y el manejo de ambas especies, así como sobre el alcance de las interacciones entre bisontes europeos y lobos. Si la depredación de bisontes por lobos ocurre con mayor frecuencia de lo que se presume, podría tener consecuencias ecológicas”, escriben en el artículo Robin Rozemarijn Wijnands y Tomasz Borowik, vinculados al Instituto de Investigación de Mamíferos de la Academia Polaca de Ciencias.
A lo que se refieren es que, hasta el momento, no se creía que los bisontes hicieran parte de la dieta de los lobos, conformada, principalmente, por el corzo (Capreolus capreolus), el ciervo rojo (Cervus elaphus) y el jabalí (Sus scrofa). Aunque había reportes de esa situación en Estados Unidos, en Europa era más bien una rareza.
Así lo describen en el artículo: “Basándonos en datos históricos e informes recientes de intentos de depredación, la clasificación del bisonte europeo como ‘no presa’ podría ser inexacta. Parece existir una falta de conocimiento sobre la magnitud de las interacciones entre bisontes europeos y lobos, así como una falta de observaciones directas contemporáneas. Esto limita nuestra comprensión de si los lobos influyen en el comportamiento y la ecología del bisonte europeo en las poblaciones modernas”.
En otras palabras, para los autores de la investigación su video es una señal para repensar lo que han creído hasta el momento quienes han impulsado la reintroducción del bisonte en Europa, donde ahora hay 9.762 individuos: que la depredación de esa especie por parte de otros mamíferos jugaba un papel insignificante en las poblaciones del bisonte.
“Dichas interacciones pueden influir en la dinámica depredador-presa no solo a través de la mortalidad directa, sino también mediante respuestas conductuales como la vigilancia, la formación de grupos, el uso del hábitat y la protección de las crías”, escriben los investigadores, que hacen un llamado para que haya mayor investigación sobre el tema. “Si la depredación sobre el bisonte europeo, especialmente sobre animales jóvenes, ocurre con mayor frecuencia de lo que se suponía, los lobos podrían desempeñar un papel pequeño pero potencialmente importante en la regulación natural de las poblaciones de bisontes”.
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