En los escritorios del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se encuentra en ajuste un documento elaborado durante la administración de Gustavo Petro y que revela información sobre las emisiones y actividades relacionadas con el cambio climático en Colombia. Se trata de datos que no se actualizaban desde 2018.
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El reporte es de hecho dos informes. Por un lado, la Cuarta Comunicación de Cambio Climático (4CNCC, por sus siglas en inglés) y, por otro, el Segundo Informe Bienal de Transparencia (BTR 2). Estos dos hacen parte de los Acuerdos de París y, según explicó la entonces directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, quien salió hace una semana del cargo, el documento cuenta con “todos los sellos, en particular, con la aprobación de la Comisión Intersectorial de Cambio Climático, que es la máxima instancia del tema en el país”.
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Es un documento de casi 1.400 páginas, que da una mirada a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en Colombia para 2024, así como al avance del país en sus metas ante las Naciones Unidas para mitigar el cambio climático, también conocidas como las NDC, que fueron actualizadas a finales de 2025.
Como indicó Echeverry, algunos puntos del reporte “no traen buenas noticias”. Uno de los principales tiene que ver con el desbalance entre las emisiones que se producen en el país y la capacidad que hay para absorberlas. El nuevo inventario confirma que en 2024 Colombia registró emisiones netas de 297.058 kilotoneladas (kt) de emisiones totales frente a 20.325 kt de absorciones, un 23 % más que en 1990. “Aunque las absorciones crecieron un 253 % en el mismo periodo, aún no logran compensar el aumento de las emisiones”, indica el Ideam.
El CO2 equivalente es una medida estándar que unifica el impacto de distintos gases de efecto invernadero, tomando como referencia el potencial de calentamiento del dióxido de carbono. Un ejemplo es lo que ocurre con el metano, que durante los primeros años después de liberarse a la atmósfera tiene un poder de calentamiento casi 90 veces mayor que el del CO₂.
A ojos de Carlos Devia, profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la U. Javeriana, las cifras que revela el informe del Ideam “son brutales. Para entenderlo, sirve pensar que, si en algún momento Colombia logra ser carbono neutro, es decir, que las capturas sean iguales a las emisiones, ya para entonces vamos a tener un retraso de emisiones acumuladas impresionante”.
En línea con esto, Omar Darío Cardona, profesor del IDEA en la Universidad Nacional, expresó su sorpresa ante estas cifras, “pues se supone que la biodiversidad es nuestra fortaleza; resulta tenaz que absorba tan poco de las emisiones propias cuando siempre se ha vendido al país por su potencial de mitigación”.
Frente a esto, la entonces directora del Ideam nos aseguró que estas cifras “pueden tener muchas lecturas sobre ese periodo, y es que seguramente el país sigue avanzando en estrategias de sumideros y de reforestación, pero tiene retos frente a la descarbonización”.
¿Cómo se calculan estas cifras? Según aclaró la exdirectora del Ideam, quien lideró el informe, la entidad “no tiene una máquina midiendo emisiones. Lo que hacemos es capturar fuentes secundarias de información”. A lo que se refiere la funcionaria es que los diferentes sectores, como transporte y energía, realizan encuestas a los diferentes actores en el país, y con esta información se genera el informe.
Los sectores y departamentos que más emiten
El informe también revela un cambio en lo que los expertos denominan el “perfil de emisiones”, es decir, la medida en que diferentes sectores contribuyen al gran total de emisiones en el país. Históricamente, como puede ver en el siguiente gráfico, en Colombia el sector denominado LULUCF (Uso del Suelo, Cambio de Uso del Suelo y Silvicultura), que está relacionado, principalmente, con la deforestación, la praderización y la degradación de los suelos, ha sido la principal fuente de emisiones del país en Colombia.
El nuevo informe apunta a que las cosas han cambiado en los últimos años. Por primera vez y desde 2022, el sector energético lideró las emisiones en 2024, siendo responsable de 38,1 % de estas —subió en un 4 % desde el último reporte—. Este sector está compuesto principalmente por la generación hidroeléctrica y térmica; mientras que el cambio del uso del suelo, un 27,4 %, y la agricultura, el 21 %. Según afirma el Ideam, esto refleja “un giro en un perfil de emisiones cada vez más asociado a los combustibles fósiles”.
Para Devia, investigador de la U. Javeriana, estas cifras reflejan “un proceso de desarrollo industrial y manufacturero impulsado por la reactivación económica, lo que incrementa la demanda de materias primas y, en consecuencia, de energía. Dado que la matriz energética aún depende en gran medida de combustibles fósiles, este crecimiento se traduce en un aumento de las emisiones de CO₂”. Asimismo, sintetiza que el problema no radica en consumir más energía, sino en qué tan renovable es la fuente.
Por otro lado, las emisiones en Colombia no son homogéneas. Al menos así lo apunta el informe que ofrece, por primera vez en la historia del país, una mirada a detalle de los municipios y departamentos en los que se emiten más GEI.
En el caso de los gases de efecto invernadero, en la parte más alta de la lista se encuentran los departamentos de Antioquia, Caquetá, Meta, Cundinamarca y Santander. Estos representan en conjunto el 38,3 % del total de este tipo de emisiones. “En el nivel municipal, Bogotá, Cartagena, San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá y La Macarena son los municipios con las mayores emisiones de GEI”, indica la entidad.
Una de las precisiones que hace el Ideam es que, si se quitaran las variables asociadas al cambio en la superficie de bosque y usos del suelo, los principales emisores serían Bogotá, Cartagena, San José de Cúcuta, Barrancabermeja y Barranquilla”, indicó el Ideam en una respuesta enviada a este diario.
Por su parte, Bogotá lidera la generación nacional de carbono negro —que es un componente formado por la combustión incompleta de combustibles fósiles, biomasa y biocombustibles— con 2,3 kilotoneladas de carbono negro (kt CN), el 10,5 % del total del país. La capital es seguida por Medellín (0,6 kt CN), Soacha (0,5 kt CN) y Santiago de Cali (0,4 kt CN), municipios que individualmente no superan una participación del 1,8 % nacional.
Uno de los objetivos en los próximos meses es sacar un visualizador en el que los ciudadanos pueden revisar, consultar e investigar diferentes escenarios haciendo uso de filtros preestablecidos conforme a diferentes áreas de interés.
¿Para qué sirven todas esas cifras?
“Estas comunicaciones hacen parte de una serie de compromisos internacionales y diplomáticos. Pero la pregunta es: ¿para qué sirve y eso a qué nos debe llevar?”, indica Cardona, de la Universidad Nacional.
El Ideam asegura que, por un lado, muestra las medidas sectoriales que han permitido disminuir las emisiones en el país. Señalan que 14 medidas —como la modernización de transporte automotor de carga, la rehabilitación de corredores férreos y, entre otros, programas de ganadería sostenible— han permitido reducir 44.579,83 kt CO₂eq en 2024, y un total de 165.712,41 kt CO₂eq de mitigación para todo el quinquenio 2020-2024.
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Desde el Ideam aseguran que la información clara y transparente sobre los flujos de financiamiento, transferencia de tecnología y fortalecimiento de capacidades “optimiza los requerimientos que realiza el país a la comunidad internacional en materia de apoyo climático para el cumplimiento de sus metas”.
A ojos de Devia, de la U. Javeriana, “estos datos son interesantes, pues las emisiones en Paipa, que tiene una termoeléctrica y que quema carbón, van a ser muy diferentes a las que se registran en La Macarena, donde se está tumbando bosque. Y esto abre la puerta para que se tomen decisiones a nivel local”.
Además, señala que entre más información se tenga como consumidores, se pueden tomar decisiones para mejorar la toma de decisiones y las contribuciones individuales al cambio climático.
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