13 Nov 2014 - 2:46 a. m.

Hechos concretos que le dan brillo a Quibdó

Para proyectarse como el centro mundial de la biodiversidad y una ciudad ECO (educada, cohesionada y organizada), que pueda aprovechar todos sus recursos a futuro, Quibdó está haciendo la tarea de organizar la casa y empezar a sanear algunos de sus más críticos problemas. Findeter apoya su potencial y le da impulso a través del programa Ciudades Emblemáticas.

Alejandra Grillo Calderón

A pocas semanas de su inauguración, el megacolegio MIA (siglas que enmarcan el plan de desarrollo y que significan “mestizo, indio, afro”) irrumpe en las calles de Quibdó y rompe el paisaje. En medio del desorden, el frenesí de decenas de motos (se calculan en 500.000) y la música a alto volumen, la obra aparece para cambiarle la cara a la ciudad y consolidarse como uno de los proyectos que están abriendo un nuevo capítulo en la historia de Chocó y sus habitantes.

El megacolegio fue construido con infraestructura y tecnología como paneles especiales para mitigar el calor, laboratorios dotados y salones con tableros inteligentes y televisores, los cuales albergarán alrededor de 5.000 estudiantes de bajos recursos.

La edificación no es sólo moderna: es bonita. Sus jardines y balcones están llenos de plantas, sus casilleros de colores alegran los pasillos y sus baños bien podrían ser los de cualquier hotel de cinco estrellas. La obra parece ser la muestra del cambio que necesita Quibdó para enterrar una tradición de obras inconclusas y recursos malgastados: su construcción se terminó en sólo dos años y con recursos propios de la ciudad.

Los estudiantes no son los únicos que se beneficiarán. Como lo demuestran diversos estudios sobre ciudades hechos por el BID, mejorar el gasto público para transformarlo en desarrollo y bienestar redunda en menores tasas de violencia y crimen, un aumento de la cultura ciudadana, el respeto por lo público y por el otro. Quibdó debe embellecerse para que las dinámicas de la ciudad sigan mejorando: sólo el megacolegio produjo 350 nuevos puestos de trabajo en la urbe con la más alta tasa de desempleo del país.

Un call center y la agencia de promoción para la inversión, Invest in Chocó, son otros de los proyectos que se la juegan por la transformación de la ciudad. El primero nació como la apuesta de la Alcaldía, Telefónica y Atento para generar y formalizar el empleo, capacitar a la gente y darles su primera oportunidad laboral a muchas personas que, aunque profesionales, no encuentran vacantes en la ciudad.

El experimento, que se conoce como Impact Sourcing, promueve la creación de puestos de trabajo que pueden ser tercerizados en áreas rurales o en desarrollo para crear oportunidades y potenciar la economía. Uno de los casos de éxito de este modelo es el que se expande en la India, donde la industria de IT y de los centros de contacto ha beneficiado a miles de personas, muchas de las cuales vivían con menos de un dólar al día.

Jerson Albeira es una de las 80 personas que trabajan en el call center. Oriundo de Istmina se trasladó a Quibdó por esta oportunidad: “Me ha tocado aprender todo, porque no sabía nada de este trabajo, pero ha sido muy bueno y nos han ayudado mucho”, asegura.

La estabilidad laboral y el acceso a prestaciones sociales y beneficios también están impactando positivamente a estas familias, pues “ya no nos toca levantarnos para ver qué hacemos hoy, sino que con plena seguridad sabemos que tenemos un sueldo”, remata Albeira.

Por otra parte, y recién estrenada, la agencia de promoción para la inversión Invest in Chocó será esencial para el departamento y la ciudad, pues junto con otros actores claves debe abrir puertas para que se logren las gestiones necesarias que permitan hacer viables los proyectos locales.

Convertir al Chocó en un destino de inversión privada mejorará la competitividad de la ciudad buscando que, entre otras cosas, las cadenas de producción de alimentos propios del departamento sean plenamente aprovechadas al organizar los ciclos de producción, caracterización y procesamiento. Por ejemplo, Quibdó podría hacerse cargo de la elaboración de los snacks a partir del plátano, y no sólo de su siembra y corte, como sucede hoy.

Mariela Palacios, directora ejecutiva de la agencia, afirma que, con la hoja de ruta bien establecida, el Chocó está en la capacidad de empezar a surtir a los vecinos de alimentos como arroz y pescado, que luego podrían exportarse. Además del agricultor, otros sectores prioritarios que a mediano plazo ofrecen oportunidades son la hotelería, el turismo ecológico y el comercio.

En todos ellos es necesario acabar con el asistencialismo y empoderar a la población para que forje el futuro con sus manos. “Acá hay muchas cosas buenas que están pasando, pero se necesita alguien que lo muestre. Estamos plenamente satisfechos como chocoanos de recibir y poder replicar capacidad instalada, que es lo que necesitamos”, puntualiza Palacios.

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