30 Apr 2020 - 5:48 p. m.

La ciencia ciudadana no para: desde sus ventanas, aficionados avistan 2.146 especies

Como resultado de la iniciativa Naturalistas Urbanos desde Casa, usuarios de la plataforma Naturalista registraron 2.146 especies entre el 25 de marzo y el 26 de abril. Uno de los resultados más positivos de la ciencia participativa es el libre acceso a datos de calidad, obtenidos del ejercicio colaborativo entre observadores de la naturaleza, gomosos de la tecnología e investigadores.

- Redacción Vivir

¿Quién creería que desde las ventanas de las casas sería posible darse un banquete de biodiversidad?  O mejor aún, ¿quién imaginaría que sus fotos aficionadas de aves, mamíferos o plantas serían materia de investigación científica? Ese fue el caso de Juan Manuel de Roux que terminó como autor principal de un artículo científico luego de que registrara con su cámara la comadreja colombiana (Mustela felipei) que se daba por extinta debido a que no se contaba con registros fotográficos desde hacía más de 30 años.
 
Este es un claro ejemplo del impacto positivo que las acciones de ciencia participativa tienen sobre el ejercicio investigativo de nuestra biodiversidad y que desde el Instituto Humboldt se sigue fortaleciendo a través de iniciativas que permitan a los ciudadanos y comunidades enteras apropiarse de sus entornos naturales.
 
En esta oportunidad, y como resultado de la iniciativa Naturalistas Urbanos desde Casa: Bioblitz en tiempos de cuarentena, cerca de 1000 naturalistas se unieron a esta maratón de registro de especies de flora y fauna en el país a través del plataforma Naturalista.
 
Este aplicativo llegó a Colombia en el 2016 y desde entonces ha tenido una gran acogida. A la fecha, tiene más de 13 mil observadores y un total de 323 mil registros de especies. Naturalista contribuye al conocimiento de la biodiversidad del país, dado que permite que cualquier persona interesada en el tema, pueda subir información, en este caso fotografías, así como colaborar en el proceso de identificación de especies.

 


Langostas (Schistocerca)
Foto: Manuel Ortíz
Villa de Leyva, Boyacá
4 de abril de 2020

 

Durante las últimas semanas de confinamiento obligatorio en el país, se registraron 7.970 observaciones de las cuales 3.326 (41,67%) ya fueron identificadas y 4.649 (58,33%) están a la espera de surtir el proceso de identificación respectiva. Hasta hoy, las especies registradas superan las 2000.
 
De acuerdo con Sindy Martínez, investigadora de la línea de Ciencias Sociales y Saberes de la Biodiversidad del Instituto Humboldt, los resultados de esta convocatoria representan la importancia de la ciencia participativa en la obtención y mejoramiento de la información sobre biodiversidad en nuestro territorio.

“El éxito de Naturalista lo atribuimos a que funciona de manera voluntaria como cualquier otra red social: te registras y obtienes un perfil, empiezas a subir fotos de especies que te resulten interesantes, se te atribuye el crédito y además, puedes contribuir a identificar especies que otros usuarios han cargado anteriormente. Lo más importante es que la información y los datos son de libre acceso. No pertenecen al Instituto Humboldt ni a ninguno de los socios de la plataforma” dijo Martínez.
 
Al mejorar la calidad de los datos de especies se contribuye a disminuir los vacíos de información sobre biodiversidad del SIB Colombia que resultan determinantes para la toma de decisiones. Para lograr la mejora de datos, el proceso de avalar o hacer curaduría de los registros es uno de los más importantes. En cientos de latitudes, este ejercicio se hace de manera voluntaria evidenciando el poder de las acciones colaborativas.

 

 
Conocybe apala
Foto: Tres Marías
La Tebaida
22 de abril de 2020

 

De acuerdo con Carolina Soto, líder de la línea de Diálogo de Saberes y Ciencia Participativa del Instituto Humboldt, “los curadores de Naturalista son personas con mucho conocimiento de la naturaleza y no necesariamente son científicos con formación tradicional sino personas que conocen mucho de biodiversidad sin necesidad de tener educación formal”.

“Un día de madrugada me fui a darle vuelta al ganado y me encontré un tigrillo a 8 metros de distancia cuando él me vio se metió para el rastrojo, eran las 5:35 de la mañana si hubiera tenido la tablet le hubiera tomado muchas fotos además del tigrillo me he encontrado muchos animales como conejos, carrascos, pechiblancos, arditas, guacharacas, gallinetas, coliblancas, lloronas, collarejas, águilas, gurres , serpientes y muchas especies de pájaros y muchos loros y muchas mariposas y osos hormigueros, chuchas y muchos micos cariblancos cotudos y tistis”, dice Tomás Cárdenas Escobar, de la Vereda La Hinojosa (Antioquia).

Este tipo de plataformas de ciencia participativa permite, entre otras cosas, crear redes de colaboración tanto para aficionados como para científicos con fines investigativos, por ejemplo, si se está interesado en un grupo biólógico en particular solo basta enviar un mensaje directo para empezar a trabajar de manera conjunta. 

Tal es el caso de la la tesis en polillas del género Crinodes (Herrich-Schaffer), 1855 (Lepidoptera, Notodontidae) en Colombia de la Univesidad Javeriana, en la cual la bióloga Liliana Prada concluyó que en 70 años se recolectaron únicamente 63 especímenes del género Crinodes en Colombia (14 especímenes sin datos) siendo la época con mayor representatividad en colecciones biológicas entre los años 1945-1947 y a través de la aplicación Naturalista se han registrado 30 especímenes del género Crinodes en el territorio colombiano entre el 2006 y el 2019destacandose el reporte de Crinodes bellatrix, la cual no se registraba desde 1998. 
https://colombia.inaturalist.org/observations/38622697

 
Ciencia participativa y comunidades
El conocimiento tradicional de las comunidades locales tiene un gran valor dado que son los mejores conocedores de sus territorios. Están en muchos de los lugares que por distintas razones son de difícil acceso para los científicos.
 
Un ejemplo de ello, fue el resultado del convenio entre Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los ríos Negro y Nare – Cornare y el Instituto Humboldt en donde se llevó a cabo un inventario participativo de biodiversidad con un grupo de familias de campesinas socias de BanCO2 en predios que son objeto de pago por servicios ambientales.
 
“Los campesinos de esta región tenían la necesidad de saber qué especies habitaban en sus territorios, pues no se trataba solamente de proteger el bosque sino las plantas y animales que habitan allí. La comunidad identificó una microcecilia que se no se había reportado y fue gracias a la participación de los niños que se dio con este hallazgo”, cuenta la investigadora Martínez.
 
Durante este proyecto se hizo entrega de tecnología como tabletas y se realizaron capacitaciones en el manejo de la plataforma Naturalista. Al principio hubo cierta resistencia, especialmente, por la dificultad de no saber leer o escribir, pero con los días los campesinos empezaron a sentirse cómodos.  Una de las mujeres más activas durante el proceso fue Mariela del Socorro Cárdenas que luego de un mes de emprendido el proyecto, tenía en su dispositivo móvil más de 1500 fotos de colibrís, monos, tucanes y plantas de la cuales no se tenían registros.  a ciencia participativa empodera a las comunidades al percatarse que pueden hacer ciencia sin ser científicos. 
 
 

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