18 Sep 2015 - 4:23 p. m.

La conquista de las bicicletas

Bogotá está cambiando el chip. Cada vez son más los ciudadanos que se movilizan pedaleando y la atención que les presta la administración a sus necesidades.

Redacción Medio Ambiente

La bicicleta está en auge en varias ciudades latinoamericanas, y Bogotá no es la excepción. Sigue aumentando su uso, más personas que aún no han pedaleado la quieren convertir en su medio de transporte y cada vez es mayor su promoción como solución a los problemas de movilidad. Parece que, después del letargo que se vivió entre 2003 y 2011, a los colectivos ciudadanos por fin les hizo eco la administración distrital y se ha posicionado el tema.

Evidentemente hay muchos retos que tiene la ciudad con la bicicleta, pero el cambio de chip del Distrito en estos últimos tres años y medio se ha notado. Parte de ese interés está relacionado con el aumento de viajes. Mientras en 2005 eran unos 281.000, la cifra aumentó a 500.000 en 2011, según datos de la Secretaría de Movilidad. Y el uso de la bicicleta subió del 5 al 6%, de acuerdo a la encuesta de Bogotá Cómo Vamos, que muestra el balance desde 2011 a 2014.

Los usuarios de la bicicleta reconocen la importancia de esa nueva mentalidad. Carlos Pardo, director de la organización Despacio, cuenta que desde 2003 (cuando terminó la administración de Antanas Mockus) hasta 2012 nadie en el Distrito escuchaba ni hacía nada por promover los desplazamientos pedaleando.

De hecho, sólo se hacían promesas en las reuniones. Además, enfatiza, “hay que abonarle a este alcalde que puso a activistas a trabajar en el gobierno y es la primera vez que conozco que pasa algo así en América Latina”. Pero, concretamente, ¿en qué se ha avanzado durante estos años y cuáles son los desafíos por enfrentar?

Un punto que hay que recordar es que la bicicleta fue incluida como protagonista del Plan de Desarrollo no sólo por sus beneficios a la movilidad, sino debido a que por ser un vehículo que no contamina se convierte en una de las herramientas más efectivas para combatir el cambio climático. Por eso, a comienzos de 2012, una de las promesas de la administración fue ampliar la red de ciclorrutas.

El Distrito construyó 26 kilómetros nuevos de bicicarriles entre 2012 y 2014, y en los últimos meses comenzó la ejecución de 38 kilómetros adicionales. Faltan por implementar 79, que ya fueron contratados, según datos del Instituto de Desarrollo Urbano.

Aunque se esperaban mayores avances, los bicicarriles nuevos están marchando. El siguiente paso es hacer pedagogía con la gente, que aún se resiste en algunos sectores (especialmente al norte de la capital) a que se reduzca el espacio de los carros para compartir la vía con las bicicletas.

Otro punto para resaltar es el posicionamiento de las bicis. Para Andrés Vergara, uno de los fundadores del ciclopaseo de los miércoles, esto se nota con las dos jornadas que se han hecho del Día sin Carro, a las que se suman la de este 22 de septiembre. También es evidente por cuenta de proyectos como “Al colegio en bici”, a través del cual 4.240 estudiantes de instituciones públicas se animaron a llegar pedaleando a clase. En resumen, “se entendió desde lo público que la bicicleta es una herramienta para resolver problemas de la ciudad”, anota Vergara.

En cuanto a las necesidades inmediatas, una de las principales es implementar el sistema de bicicletas públicas. Este año la Secretaría de Movilidad entregó el contrato para que arranque este esquema de alquiler en el sector del centro internacional, Chapinero y la calle 100 (que será la primera zona en estar lista). Será una gran oportunidad para animar a más ciudadanos a convertirse en usuarios permanentes de este vehículo amigable con la salud y con el planeta.

Otro desafío, en palabras de Vergara, es avanzar en pedagogía con los ciclistas y demás usuarios de las vías, y en adecuar infraestructuras de calidad y alta capacidad para las bicicletas. “Si sigue creciendo el uso de este vehículo y llegamos al millón de viajes, hay que planear la ciudad para que no se convierta en un desorden ese posible incremento. Los ciclistas a veces no respetan a los peatones”, reconoce Vergara. A esto habría que agregar la tarea de reducir los siniestros relacionados con ciclistas, que aumentaron levemente de 2013 a 2014, como lo recuerda Carlos Pardo.

Finalmente, el trabajo que le queda a la administración actual y a la siguiente es continuar ese buen momento que ha logrado tener la bicicleta. Un vehículo efectivo para la sostenibilidad, que hace a las ciudades menos dependientes del uso de los combustibles para vehículos motorizados, que no congestiona quitándoles espacio a otros medios de transporte ni emite gases de efecto invernadero y que ha servido para promocionar la actividad física y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

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