29 May 2014 - 6:36 p. m.

La hora de custodiar el agua

A través de pactos con el sector privado, WWF ha logrado que varias empresas se comprometan a proteger el recurso hídrico.

CAROLINA GARCÍA ARBELÁEZ *

Jay Sherman, arquitecto paisajista de profesión, pasó muchos años haciendo lobby en el Congreso de Estados Unidos con el fin de que se aprobaran leyes que regulan al sector empresarial. Pero hace casi una década entró a WWF, donde hoy es especialista en agua dulce, para estrechar los lazos con el sector empresarial en una alianza que busca cambiar la forma usual de hacer los negocios.

Justamente, buscando proteger el recurso hídrico ha logrado trascendentales pactos, como los logrados en la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua. Y quizá uno de los más importantes es el realizado entre WWF y Coca-Cola.

Sherman habla sobre los principales retos, obstáculos y aprendizajes de su experiencia con este tipo de alianzas, en las que hay, dice, un asunto indispensable: conocer el origen del agua que consumimos: “Es casi como conocer el barrio en el que se vive. Sólo así podemos saber los riesgos de uso y aprender a reducirlos”.

¿Cuál es el propósito de este tipo de alianzas?

Es una alianza que busca ir más allá de una limitada relación filantrópica. Se trata de transformar el negocio. En el caso de la custodia del agua, estamos trabajando para proteger el ecosistema de 11 cuencas que fueron elegidas estratégicamente. Entre ellas la del río Mekong y la del Yangtsé en China, el lago Niassa en Mozambique, el Danubio en Europa y los ríos Grande y Bravo en la frontera de Estados Unidos con México.

¿De qué se trata la custodia del agua?

La custodia del agua busca que las compañías sean responsables por el agua más allá de su propia operación industrial. Cuando empecé a trabajar con Coca-Cola ellos tenían la meta de volverse 20% más eficientes. Trabajamos con ellos y diseñamos unas herramientas para que los embotelladores midieran su eficiencia y encontraran mejores prácticas de gestión.

¿Cuáles son los principales riesgos a los que se enfrenta Coca-Cola?

Sus riesgos tienen que ver con la oferta, los costos, la eficiencia, el tratamiento de aguas residuales y su relación con las comunidades. El futuro del negocio de Coca-Cola depende de la cantidad y calidad del agua, y los ríos hoy en día enfrentan muchas amenazas. Además hay muchas comunidades que viven cerca de las cuencas de agua que abastecen las plantas. La empresa tiene que construir un lazo de confianza con ellas.

¿Cuál es la diferencia entre la responsabilidad social corporativa y cambiar el ADN de la empresa por uno sostenible?

Tener un ADN sostenible se trata de concentrar esfuerzos y tener un plan. En este caso, la segunda fase de la alianza tiene como prioridad la conservación de agua dulce y valorar los bienes y servicios de la naturaleza. Coca-Cola podría desarrollar un proyecto que ahorrara mucha agua, pero que ecológicamente no fuera estratégico. Trabajar con una organización especializada en conservación le da un valor agregado. Es una alianza, no una relación filantrópica.

¿Por qué cree que hay otras compañías que no se comprometen con la sostenibilidad de su negocio?

Es un área nueva. Tenemos que superar el prejuicio de que las ONG están en contra de las empresas y de que las empresas sólo piensan en las ganancias económicas. Están pasando muchas cosas en el mundo de la sostenibilidad corporativa.

¿El Estado debería exigirles a las compañías que custodien el agua?

Responsabilizar y movilizar al sector privado es una táctica, pero no es la solución a los problemas que afronta el agua. Se necesita agrupar a todos los actores involucrados.

* Oficial de medios de WWF Colombia

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