2 May 2019 - 8:41 p. m.

Los fósiles vivientes de Colombia que podrían extinguirse por la deforestación

Las zamias, una de las plantas más antiguas del planeta, tiene 23 especies en el país, lo que convierte a Colombia en el lugar del mundo más rico en este género. La deforestación y la extracción ilegal con fines comerciales son sus principales amenazas.

Redacción Medio ambiente

Ya todos saben que Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo (el segundo en el mundo, solo superado por Brasil). Lo que no muchos saben es que esa diversidad incluye ser el país con la mayor riqueza en las plantas milenarias que alguna vez alimentaron a los dinosaurios: las zamias. Hoy, estas especies hacen parte de la dieta de aves y murciélagos, pero están amenazadas.

De acuerdo con el Instituto Humboldt, de las 79 especies de zamias que se han descubierto en el mundo –las más antiguas encontradas en islas del Caribe como Cuba, República Dominicana, Haití, Puerto Rico o Jamaica–, en Colombia se han encontrado 23 especies.

De estas, ocho están en categoría de amenaza Peligro Crítico, ocho en Amenazada y cuatro en Vulnerable. Las principales causas, dice la primera edición del Atlas de la Biodiversidad Colombiana, serían la deforestación y la extracción ilegal con fines comerciales.

“En términos de conservación, las especies que relativamente han sufrido la mayor pérdida de hábitat son Z. huilensis (90,3 %), Z. muricata (86,2 %) y Z. tolimensis (70,9 %). Dicha circunstancia comprometería su viabilidad poblacional dado que el rango geográfico no supera los 1000 km2”, dice el Humboldt.

Y es que las zamias tienen características morfológicas únicas, por su tamaño y la rareza de sus flores y semillas. De hecho, el Libro Rojo de las Especies en Colombia señala que en el mercado internacional las flores y semillas aficionados pagan desde cientos hasta miles de dólares o euros por un ejemplar.

El problema es que, para los tiempos humanos, la polinización y fertilización de las zamias, así como la maduración de sus semillas y su crecimiento, es bastante lento. De hecho, muchas zamias tardan entre uno y cinco siglos para desarrollar un tronco de tan solo un metro de alto. Así, es fácil sobreexplotar estas plantas.

Este trabajo se presentará este sábado 4 de mayo, cuando el Humboldt lanzará la primera edición del Atlas de la Biodiversidad Colombiana, una serie de publicaciones digitales que buscará dar a conocer la flora y fauna nacional.

¿Dónde están?

Si bien hay evidencia de que hay zamias en el norte del Caribe (una compartida con Venezuela), en el piedemonte y algunas zonas de la Orinoquía (por lo menos una en descripción), la mayor parte de estas se concentran en las regiones Andina, Pacífica y la Amazonia.

En el Pacífico, se identificaron ocho especies, cinco únicas en Colombia, dos compartidas con América Central y una con Ecuador. Para la Amazonia, hay registradas cinco especies: una endémica y cuatro compartidas con otros países. Mientras tanto, para la región Andina se han descubierto diez especies que solo crecen en Colombia.

¿Cómo conservarlas?

Si bien en el país existen proyectos de investigación y monitoreo sobre la ecología de las zamias, su interacciones con otras especies y otras, en el Atlas los investigadores piden hacer mayores esfuerzos para conocer mejor cómo conservar a estas especies.

Subrayan, además, la necesidad de “determinar e informar decisiones sobre sitios a explorar en busca de nuevas poblaciones; determinar lugares adecuados de protección; zonas de reintroducción en programas de restauración y, en general, para identificar regiones del país con mayor riqueza y mejor extensión de hábitat”.

 

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