5 May 2016 - 3:59 a. m.

Medina (Cundinamarca) también se irá a consulta popular para frenar petrolera

Motivados por la reciente aprobación de la consulta minera en Ibagué, este municipio de Cundinamarca busca expresar su inconformidad ante la llegada de la compañía Mansarovar Energy.

María Mónica Monsalve S.

Desde hace dos años, cuando la población de Medina, Cundinamarca, se enteró de que la Agencia Nacional de Hidrocarburos asignó un proyecto de exploración y producción petrolera a la indo-china Mansarovar Energy, son varias las manifestaciones que han realizado para dejar claro que no quieren convertirse en territorio petrolero.

En nombre de la encíclica Laudato Si, la Junta de Acción Comunal de la vereda San Pedro de Guajaray, Medina, le envió una carta al papa pidiéndole intervenir a su favor y, desde hace un año, circula también una petición en contra del proyecto a través de la plataforma digital de Greenpeace.

Hoy, motivados por fallos de la Corte y el reversazo que dio el Gobierno para la explotación en La Macarena, la población de Medina se quiere sumar a la oleada de comunidades que buscan rechazar proyectos extractivos por medio de la consulta popular.

“En febrero, a partir de la sentencia sobre páramos que reafirma el principio que tienen las entidades territoriales para decidir sobre los hechos que los afectan, decidimos convocar a consulta popular, como lo ha hecho Ibagué, que es el que más adelante va en el proceso”, aclaró Ómar Javier Umaña, miembro de la comunidad.

Al igual que otras comunidades, la resistencia frente al proyecto Llanos 69 (un bloque que tiene previsto desarrollar un estudio sísmico en un área de 75 km², entre los municipios de Medina, Cundinamarca, y Cumaral, Meta), parte del miedo a que sus recursos hídricos se contaminen.

Según explicó la alcaldesa de Medina, Diana Rodríguez, en este municipio nacen tres ríos: el Guacavía, el Niporé y el Pirí –que a su vez abastecen al río Meta y el río Orinoco, y que podrían terminar afectados una vez se ponga en marcha la extracción de crudo–. “Estos procesos tienen un impacto ambiental del cielo a la tierra. Esto sin tener en cuenta que hay una falla geológica muy cerca, a 150 metros, en la vereda La Argentina, por lo que tememos que haya mayores consecuencias”.

Ante esto, Mansarovar le aclaró a El Espectador que la empresa usará vibro sismos, “equipos de alta tecnología y ambientalmente amigables con el entorno”, además de atenerse a las medidas de manejo ambiental y social de Cormacarena y Corpoguavio.

Parte de la población permanece escéptica frente a las garantías que ofrecen, pues para ellos la explotación de petróleo que se haga a futuro implica una amenaza a los “cañitos y el paisaje de su territorio”.

Uno de ellos es el actor colombiano Róbinson Díaz, quien compró 19 hectáreas en Medina para realizar un plan de reforestación que, considera, terminaría afectado con el deseo petrolero. “Los presidentes lotearon el país. A las multinacionales les abrieron las piernas y en aras de conseguir petróleo nos dejamos violar por unas monedas”, afirmó. A pesar de que ya firmó el permiso para permitir que Mansarovar haga los estudios sísmicos en su predio, insiste en que no está de acuerdo con Llanos 69.

Tanto para Díaz, como para Umaña, la inconformidad que tiene Medina frente al proyecto va más allá de la parte ambiental, pues en el proceso de socialización y recolección de permisos para hacer los estudios sísmicos, Sinopec, empresa encargada y subcontratada por Mansarovar, ha recurrido a prácticas que los pobladores consideran inapropiadas.

“Ellos utilizaron violencia psicológica contra los campesinos, diciéndoles que si no firmaban los permisos, los demandaban o mandaban al Esmad. Además, para que más personas firmaran, les decían que mi familia, propietaria del mayor número de hectáreas, ya había firmado. Esto, sumado a que nos hemos enterado de que hay más de 30 demandas de Sinopec a los propietarios de Medina por la Ley de Servidumbre, demuestra que las personas están en contra de este proyecto”, aseguró el abogado Umaña.

Mansarovar aseguró que 311 permisos se han negociado de manera directa, 23 a través de lo previsto en la ley 1247 de 2009 (Ley de Servidumbre), quedando pendientes por negociación 84 servidumbres temporales. En cuanto a las quejas por la manera en que se están recolectando los permisos, Sinopec le afirmó a El Espectador que ellos no estaban autorizados a dar ningún tipo de información, mientras Mansarovar se limitó a decir que las respuestas que habían dado “abarcaban todo lo que querían comunicar.”

En todo caso, el camino que le queda a la comunidad de Medina es largo, pues según explicó Rodríguez, apenas están en el proceso de contactar a la Registraduría para que les den los pasos y empezar el proceso. Después, basándose en lo que el Concejo de Medina y el Tribunal de Cundinamarca aprueben, podrán convocar la consulta popular.

 

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