25 Sep 2014 - 3:28 a. m.

"No es un proceso exprés"

El Gobierno sigue empeñado en modificar el proceso para otorgar licencias ambientales en corto tiempo. Hoy cada licencia toma en promedio 39,62 semanas.

Pablo Correa, María Medina

Estas son las cifras sobre licencias ambientales que tiene sobre el escritorio Fernando Iregui Mejía, director de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), y que han hecho pensar al Gobierno que debe recortar tiempos para evitar el “trancón” de solicitudes.

Entre 2010 y 2014, cinco buenos años para la economía del país, se recibieron 675 solicitudes de licencias ambientales. Hasta el pasado 19 de septiembre, las 620 personas que hacen parte de esta oficina, lograron resolver 633. Es decir, casi todas. De estas, 582 fueron otorgadas y 51 negadas.

El problema, según el Gobierno, es que en promedio este proceso tarda 23 semanas cuando no se requiera información adicional y 40 semanas cuando los funcionarios exigen información extra. Ese es el cuello de botella que se pretende corregir con un nuevo decreto que fue presentado al país el pasado miércoles, pero que ha desatado una ola de críticas.

-Explíquenos cómo es hoy el proceso de licenciamiento y cómo pretende que quede con el decreto.

El proceso como tal, el contenido, no cambia. Lo que estamos es ajustando pasos. Hoy el flujo es el siguiente: primero el usuario radica un estudio de impacto ambiental. En esa evaluación, la ANLA o la Corporación Autónoma tienen un tiempo establecido para evaluarlo y pueden decir si cumple o no cumple. Si no cumple, lo pueden rechazar o pueden pedir información extra. Como usuario uno entendería que si le dicen que sí sirve pero le falta algo, es porque le van a dar una licencia. Pero la realidad no es esa. Los procesos se pueden extender cinco o seis años, porque constantemente se pide nueva información.

-¿Cómo funcionaría con el nuevo sistema?

Desde que llegue el proyecto, la ANLA tendrá 20 das para evaluarlo. Luego yo me siento con mi equipo, usted con su equipo y hacemos una mesa que puede durar una semana trabajando y decidimos si sirve o no sirve. La autoridad ambiental no llega con los ojos vendados a la mesa. Ahí se sienta y hace todas las preguntas. Ese es el dialogo técnico y no estarse carteando. El usuario toma las notas y dice en cuánto tiempo trae la información adicional. Hay que tener en cuenta que cuando definitivamente la deficiencia en información es grande, le pueden recomendar que comience todo de nuevo. Uno no puede jugar con el tiempo de la gente y la gente no puede jugar con el tiempo de los funcionarios.

- ¿De quién fue la idea de hacer este proceso de evaluación oral?

Si quiere, écheme la culpa a mí. Les doy la razón a consultores y usuarios cuando se quejan de esa costumbre de pedir información adicional varias veces.

- ¿El principal cambio es que se prohíbe pedir varias veces información adicional?

No se prohíbe. Desaparece. Es que las palabras son graves.

- ¿Cuál es la diferencia entre desaparecer y prohibir?

Prohibir es que usted no puede y desaparecer es que cuando encuentra el trámite, tiene que hacerlo como esta reglado.

- ¿Y si aparecen retos o problemas sobre el camino? Así ocurre con temas ambientales.

Estamos hablando de gente que tiene mucho dinero puesto en un proyecto, que espera uno o dos años para que le digan que no sirve.

-Una crítica es que el proyecto iguala el proceso para proyectos gigantes de hidrocarburos o pequeños como una carretera.

No se generaliza. Ahí viene la responsabilidad de los consultores. Estos consultores son los que tienen que ponerse las pilas. Cuando voy a hacer un estudio de impacto ambiental para un campo petrolero de 3.000 hectáreas, no lo puedo hacer igual que para un puentecito en una quebrada. Si presentan un estudio de impacto ambiental light, es su problema. El irresponsable es el consultor o el que lo contrata. Es un problema del privado, |no del Estado.

- ¿Tiene un estudio de diagnóstico de este problema de licenciamiento en Colombia?

Es que las cifras lo dan. Mire, en este momento hay licencias que se han otorgado después de 4 y 5 años. Cuando uno mira el proceso encuentra que a lo largo de ese tiempo se hicieron 6 o 7 u 8 solicitudes de información adicional.

-Pero una decisión como esta no se puede tomar sin un diagnóstico claro.

Esto no es gratis. El caso es que la historia dentro de la entidad muestra —no estoy hablando de hace veinte años, sino ocho— que el proceso como está concebido genera demoras para el usuario y el funcionario. No estamos haciendo un proceso, exprés como lo bautizan los medios. Eso no se llama así. Exprés no, cuando hablo de exprés supongo que tengo otro que no es exprés. Es un proceso de licenciamiento claro, justo en tiempo real.

-Mucha gente piensa que ANLA no tiene la fortaleza institucional. Pero con este decreto sólo se piensa en los tiempos.

Mal haría yo en montar un procedimiento como el que se pretende montar sin fortalecer la institución. La institución necesita reestructuración. Lo que pasa es que, a diferencia del decreto, no tengo que hacer publicidad ni contarle a nadie. Pero se está trabajando y hay consultores contratados.

-Pero el presupuesto para el sector ambiental disminuye a partir de este año.

Seguramente sí, pero no he mirado. Oí en la radio que lo estaban disminuyendo, pero es de los que menos disminuyen.

- Pero si se trata de fortalecer, ¿cómo lo van a hacer con menos presupuesto?

Es que fortalecer no necesariamente es contratar más gente. Es que están pensando que aquí falta gente. Aquí no falta gente. Aquí lo que falta es procedimiento y ubicar a la gente donde es.

- ¿Como director de la ANLA está satisfecho con el número de funcionarios y el presupuesto?

Obviamente si me pregunta que si necesito más presupuesto, le voy a decir que si. Tengo que ajustarme al presupuesto que hay.

- Otros críticos temen que se usen licencias ya otorgadas para explotación de hidrocarburos para hacer fracking en el mismo lugar.

Le contesto con una pregunta: ¿quién está diciendo eso? Eso no es cierto. Eso es una forma de atacar algo que no conocen.

-Digamos que hay consenso en que el proceso de licenciamiento tiene problemas. ¿Pero por qué sólo se preocupan por los tiempos?

¿Cuáles otros problemas?

-La capacidad de verificar la información que se presenta, las capacidades técnicas en muchas áreas. Usted mismo ha nombrado el problema de vigilancia del cumplimiento.

Eso no es cierto. Es un discurso.

- ¿Diría entonces que en Colombia hemos hecho una tarea perfecta en términos de licenciamiento ambiental?

Perfecto no hay nada. Sí rigurosa y juiciosa. Esu na de las legislaciones más completas que existen en el planeta.

- Si eso fuera cierto no estaríamos hablando de problemas ambientales en Colombia.

Si usted va a los países desarrollados, tienen los mismos problemas.

- Vamos por partes. ¿El proceso de licenciamiento histórico ha sido idóneo?

Ha funcionado. Claro.

- ¿Significa que sólo debemos preocuparnos por tiempos y no por otros problemas?

Por el proceso de licenciamiento. Las herramientas están. La legislación está. Los controles están. La infraestructura hay que fortalecerla, fortalecer el equipo de trabajo en conocimiento técnico, en procedimiento, no hay que atafagarlos y llenarles los escritorios.

- Nos enteramos de este decreto el miércoles pasado y ya lo van a firmar. ¿Cual es el afán?

El afán son las necesidades del Estado de definir a los inversionistas si van o no van. De definir al desarrollo del país, si se puede o no. La modificación del decreto 2820 viene desde hace más de un año. Esta versión que se colgó en la página el miércoles pasado es la última de 10 versiones.

-Otra crítica es porque el decreto no exige licencia cuando se vaya a adosar otra calzada a una carretera.

Si va a intervenir áreas que no fueron objeto de control ambiental, tendrá que tramitar licencia ambiental. Si va a hacer una calzada adosada a un corredor que ya tuvo control y licenciamiento, lo que hay que hacer es ajustar esas medidas mediante un instrumento que se llama plan de adaptación a la guía ambiental. Esto no significa que queden fuera de control ambiental.

-Le pongo un ejemplo ramplón. Usted tiene una finca y alguien pide permiso para hacer una trocha frente a las fincas para que puedan salir los vehículos. Todos lo aprueban. Luego a otro vecino se le ocurre ampliarla hasta que casi parezca una autopista. ¿No le gustaría que le preguntaran de nuevo?

Depende. De pronto me beneficia. Lo más seguro es que me beneficie.

- ¿Pero le gustaría que lo consultaran?

Que me informen, que es diferente a consultar.

- ¿Pero no le gustaría que lo consultaran además de informarle?

Que me pida permiso, no. Que me informe, sí. 

-Me cuesta trabajo creerle.

Como dice que es un ejemplo ramplón, le contesto de forma ramplona. Usted se va para el otro extremo. Los proyectos que requieran intervención nueva, serán objeto de licenciamiento de corporaciones. Los que requieran mejoramiento, de lo que me está hablando, no requieren licenciamiento por ley de infraestructura.

 

pcorrea@elespectador.com

@pcorrea78

 

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