11 Feb 2016 - 3:53 a. m.

“Podemos calcular cuándo se extinguirá una especie”

La biología de metapoblaciones, desarrollada por el investigador finlandés, permite diseñar estrategias de conservación ante situaciones de pérdida de hábitats como la deforestación y la urbanización.

Jesús Mesa

El ecólogo finlandés Ilkka Hanski fue desde pequeño un ávido coleccionista de mariposas. Cuatro décadas después, y guiado por su pasión por la biología, a finales de los años noventa escogió una amplia región en las Islas Åland, en su natal Finlandia, para llevar a cabo un censo anual de la mariposa doncella punteada. Con este trabajo de campo, Hanski le dio un nuevo aire a un área de la ecología que se creía olvidada: la biología de metapoblaciones, una rama que permite entender cómo una especie sobrevive a procesos como la deforestación, la urbanización o el cambio climático, gracias al equilibrio entre extinción y colonización de pequeñas poblaciones locales.

El Espectador habló con el profesor Hanski para entender este concepto, que 20 años después lo hizo acreedor del Premio Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación, otorgado por la Fundación BBVA.

¿Qué es la biología de metapoblaciones?

Las metapoblaciones se refieren a una red de poblaciones locales que conviven en hábitats fragmentados y que están conectadas entre sí. Por ejemplo, pensemos en un paisaje urbano en el que tenemos un bosque en medio de la ciudad. En este bosque viven diferentes seres vivos, plantas, animales, etc. Esto lo llamaremos una población local. Ahora, si no es sólo uno si no varios los bosques que están en el área urbana, éstos pueden estar conectados gracias a distintos procesos. A eso es lo que llamamos una metapoblación. Es una población de poblaciones.

Háblenos un poco del concepto de fragmentación...

En la naturaleza muchos de los hábitats con los que convivimos no son homogéneos, sino que han sido modificados, en su gran mayoría, por acción del hombre. Por ejemplo, la deforestación para la agricultura o la urbanización son procesos que atentan directamente en la preservación de los ecosistemas. Esto es lo que conocemos como fragmentación.

Y es aquí cuando tiene sentido la teoría de metapoblaciones...

Exacto. Es precisamente en estas situaciones de riesgo cuando las poblaciones locales, que se han visto afectadas por la fragmentación de su hábitat, comienzan a distribuirse en metapoblaciones para sobrevivir, mediante procesos que permiten que se construya la red.

¿Cuáles son estos procesos?

Dos procesos contribuyen a la dinámica de las metapoblaciones: el crecimiento y la regulación dentro de las subpoblaciones y la migración de individuos entre las poblaciones locales o la colonización de espacios vacíos.

¿Cómo se regulan estas dinámicas?

Mediante las migraciones, las extinciones y las colonizaciones. De esta manera se puede valorar la capacidad de supervivencia de las especies a lo largo del tiempo en la zona estudiada.

¿De qué manera la fragmentación puede afectar la supervivencia de las especies?

La manipulación humana de los distintos hábitats, como la deforestación o la urbanización, va a incrementar la fragmentación de los hábitats restantes, lo que producirá serios problemas para la supervivencia de animales y plantas. Esto nos ha llevado a desarrollar una fórmula matemática en la que determinamos el umbral crítico o el grado de fragmentación del hábitat, a partir del cual una especie puede desaparecer. En otras palabras, podemos calcular cuándo una especie puede extinguirse.

Cuéntenos un poco sobre esta fórmula...

La cuestión clave es determinar cuál es el número, tamaño y productividad entre poblaciones que es preciso preservar para mantener a una especie en su hábitat; esto es, cuál es el grado máximo de fragmentación en el hábitat que tolera una determinada especie. Es encontrar un equilibrio entre las especies que están en riesgo de extinguirse y las que llegan a colonizar y compartir una misma área.

¿Dónde está el equilibrio?

El equilibrio se evidencia si las especies logran sobrevivir en un hábitat fragmentado. En algunos casos, puede darse que el equilibrio del ecosistema requiera que alguna de las especies se extinga, pero eso es precisamente lo que no queremos. El reto es ahora determinar en qué momento el equilibrio es bueno o no.

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