5 Apr 2018 - 3:00 a. m.

Poniéndole la lupa a la biodiversidad del país

“Microecosistemas de Colombia” no es sólo una publicación con fotografías a pequeña escala: es un mensaje para la conservación de estos individuos que entretejen y entraman la base de nuestra riqueza natural.

Redacción Medio ambiente

Fueron a los Llanos Orientales a fotografiar garrapatas. A buscarlas sobre el pasto, donde se juntan formando una especie de pelusa y, en cuanto sienten calor, saltan a succionar la sangre de su presa. De esa manera picaron al biólogo Juan Manuel Díaz en las manos y a los cuatro fotógrafos que lo acompañaban. Habían ido a retratar esos animales precisamente, para incluirlos en la colección de imágenes macro que cazaron con lupa por todo el país.

En esa tarea se la pasaron el año pasado. Capturando así casi 10.000 registros de la biodiversidad a pequeña escala en un trabajo dividido en seis capítulos con casi 200 fotos sobre la historia de los Microecosistemas de Colombia, libro de gran formato encargado por el Banco de Occidente como es tradición de la entidad desde hace 33 años.

Una misión nada sencilla, porque, después de tres décadas de contenido, la diversidad pareciera encogerse. Mucho se ha dicho sobre la selva del Amazonas, sobre el escudo Guayanés, los páramos y los manglares nacionales. Así mismo han cubierto la fauna, las especies migratorias, las nativas y las características por individuos, como una publicación dedicada sólo al colibrí.

Por eso a Díaz, autor de una decena de estos libros y docente de la Universidad Nacional, le pareció que los temas se le habían agotado. Su preocupación terminó al darse cuenta de que bastaba con hacer zoom. Porque “la naturaleza es un todo. Una serie de cositas chiquitas que hacen parte de un universo más grande, y eso a la vez hace parte de otro que lo supera en tamaño. El entretejido y entramado de la biodiversidad”, aseguró el experto.

La idea surgió de una búsqueda entre novelas, tesis de grado, entrevistas con colegas y artículos científicos. Aunque la inspiración, asegura el biólogo, provino de Alexander von Humboldt y sus diarios durante su viaje por los Andes hace más de 200 años y de la tesis de una joven de la Universidad de los Andes que estudió a profundidad un solo frailejón en el páramo de Chingaza y su ecosistema interior.

Ambos referentes empujaron la imaginación del equipo, especialmente las tomas de Angélica Montes y Juan Manuel Rengifo, fotógrafos encargados. Todos, con sus lentes especiales y sus equipos de trabajo, visitaron los bosques del Chocó para casarse sólo con un árbol, ya que se estima que un individuo de estos puede albergar hasta medio centenar de plantas sobre su tronco y sus ramas. En otra ocasión fueron a los humedales de la sabana de Bogotá,  donde habitan hasta 90 especies de plantas que forman entre ellas una comunidad vegetal. También viajaron al mar para capturar en detalle una colonia de coral de San Bernardo del Viento, en Córdoba.

El resultado, distribuido en 57.500 ejemplares, tuvo un mensaje concreto. “Esto es Colombia con lupa. Todos esos detallitos naturales son un tesoro, igual de importantes y frágiles que el oso de anteojos”, asegura Díaz. Por eso es importante que la conservación tenga un zoom, que el enfoque a escala de paisaje que tienen las áreas protegidas no excluya lo que a veces al ojo le cuesta notar dentro de la naturaleza.

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