29 Oct 2016 - 3:56 a. m.

¿Por qué adoptar un criollo?

Aunque rescatarlo de la calle ya es razón suficiente, estos animales son más resistentes a las enfermedades, leales y únicos.

Redacción Vivir

Mandarina, Crispeta, Albóndiga, Muñeca, Panda Natalia y Gonzo no sólo tienen nombres peculiares. Su estética raya con los cánones tradicionales de belleza canina. Algunos nacieron con la cabeza grande y el cuerpo chiquito, otros con colores extraños y un pequeño porcentaje perdió una extremidad. Sin embargo, gozan de otras características que los hacen atractivos: son más inteligentes, leales, divertidos e incluso, sanos.

Así lo explicó Carolina Alaguna, médica veterinaria y etóloga, en frente de decenas de personas que llevaron a sus mascotas a competir en el Criollo más bello, un concurso realizado en el marco de ExpoPet el pasado fin de semana, cuyo objetivo era impulsar la adopción de animales abandonados o huérfanos.

Alaguna explica que las especies criollas son únicas en sus características físicas. Nunca habrá una igual a otra. Como algún día le dijo un niño: “Parecen perros de diseñadores porque son auténticos”. Con ellos, dice, aprendemos a valorar otro tipo de estética y ampliamos nuestros parámetros de belleza.

En el ámbito genético, la etóloga resalta una característica propia de estos animales: el vigor híbrido. Como provienen del cruce de razas, hay más opciones para que la genética pueda elegir las características dominantes. Por eso son más fuertes, vigorosos, sanos y longevos que los animales puros.

Además desarrollan una inteligencia especial. “Como han tenido que vivir en la calle, guerrearla y conseguir su comida tienen más destrezas. Algunos saben cruzar avenidas y atravesar puentes peatonales”. Por eso, esta veterinaria advierte a quien adquiere una mascota criolla que el animal que se lleva “fue seleccionado por la naturaleza como el mejor, porque en la calle no sobrevive cualquiera y eso lo hace más fuerte que el resto”.

¿Qué pasa con los perros y gatos que no son criollos? Para conservar el fenotipo, estas especies deben ser cruzadas entre las mismas razas y no hay una variedad de características con las que la genética pueda jugar. Además, muchas veces los cruces caen en consanguinidad y eso reduce las posibilidades de elegir alelos dominantes. Como consecuencia, en algunos casos se presentan enfermedades congénitas, por ejemplo, la displasia de cadera que afecta al pastor alemán.

Lina Sánchez, una de las participantes del concurso, cuenta que Muñeca, la perrita que adoptó hace tres años, siempre está de buen humor y poco se enferma. “Es muy leal conmigo porque la encontramos en un potrero hipotérmica. Estaba llena de pulgas, pero no tan delgada porque al parecer la abandonaron”.

La adopción, sin embargo, no es un proceso sencillo. Al principio hay que tener paciencia porque los animales pueden llegar con falencias educativas como no tener horario para ir al baño. Pero, generalmente, con paciencia, amor y disciplina aprenden rápido. “Cuando hay traumas de miedo, agresividad o ansiedad es mejor solicitar la ayuda de un etólogo”, sugiere la especialista.

En cuanto a la alimentación, asegura que no hay nada de qué preocuparse, pues se adaptan fácilmente. Y enfatiza en la importancia de brindarles un buen concentrado, según su edad y necesidades, para mantenerlo en buenas condiciones.

Adriana Lizalda, coordinadora de Pedigree Adóptame en Colombia, considera que aunque no es una obligación, los colombianos debemos pensar en la opción de acoger a quienes más lo necesitan. “De acuerdo con el último estudio de la Secretaría Distrital de Salud, asegura, sólo en Bogotá hay unos 90.000 perros sin dueño”.

Junto con otras cinco fundaciones, Pedigree Adóptame le ha conseguido hogar a 5.000 mascotas y ha donado más de 60.000 toneladas de alimento, pues por cada adopción se entregan dos bultos de comida.

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