23 Aug 2014 - 12:42 a. m.

Responsabilidad climática, conciencia de un desequilibrio anunciado

En una Colombia donde la crisis medioambiental amenaza la subsistencia de los más débiles, donde la tragedia despierta nuestra conciencia lentamente, y donde el precio de la Sostenibilidad es demasiado alto para pagarlo individualmente.

Salomé Soto

me pregunto: ¿Existe alguna alternativa económicamente viable que nos permita superar los efectos del Cambio Climático asociándonos en colectividad?

El tema de la Sostenibilidad va en contravía de una sociedad que por generaciones ha arraigado prácticas de consumo y crecimiento desmedido sin considerar sus consecuencias. A nivel individual quien voluntariamente decide volverse sostenible, además de cambiar sus hábitos consumistas, debe asumir los costos asociados a altas inversiones en tecnología limpia. Al carecer de capacidad financiera, las empresas pierden la voluntad de inversión, a pesar de que al final terminan siendo objeto de regulaciones, gravámenes, multas, y estrategias de control represivas, que encarecen aún más la Sostenibilidad y limitan su crecimiento.

No obstante, el Desarrollo Sostenible sugiere otro tipo de enfoque. Existen opciones como la ecología industrial, los mercados verdes, el reciclaje con mercados y los NAMAs, entre otros, a nivel individual y colectivo con el fin de ofrecer sostenibilidad económica también. Por ejemplo los (NAMAs) por sus siglas en inglés, son Acciones de Mitigación Apropiadas a cada país que consisten en programas voluntarios que buscan implementar proyectos de reducción de emisiones de carbono (CO2), a nivel sectorial en los países en vías de desarrollo, por medio de mecanismos limpios. Creados en 2007 por La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) o en inglés (UNFCCC), constituyen una iniciativa enfocada al tema de mitigación del Cambio Climático, de manera sostenible económicamente.

La ventaja de los NAMAS, radica en aprovechar el principio colaborativo de agregar sectores completos de la economía nacional, públicos y privados, para aprovechar las economías de escala y compartir los riesgos de inversión a la hora de innovar tecnológicamente. Son megaproyectos que fomentan sectores eficientes, limpios, rentables y sostenibles. Adicionalmente, los NAMAs, que certifiquen y cuantifiquen la reducción de sus emisiones, permitirán acreditar el servicio de reducción de emisiones certificadas por Naciones Unidas las cuales pueden transarse en el mercado de carbono para apalancar las inversiones, los costos de transacción y demás. (http://goo.gl/vXQRGe). Cualquier empresa perteneciente al sector en el cual se está desarrollando un NAMA, puede participar.

La buena noticia es que en Colombia ya se avanza en el tema. La Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono ECDBC proyecta NAMAs para los sectores Industrial, Energía, Minería, Residuos, Agricultura y Transporte. Según UNEPDTU Colombia cuenta con al menos 4 NAMAs en fase de estudio y planeación; Transporte, Industria, Energía y Manejo de Residuos Sólidos entre otros. Por ejemplo, el NAMA de transporte abarca 3 sub-sectores: Carga, en formulación y financiado por el gobierno alemán; Tránsito, en formulación y financiado por el presupuesto nacional, y Vehículos eléctricos en Bogotá. Este último, ha sido adelantando por iniciativa de empresas como CODENSA, EMGESA y EPM a pesar estar aún en estudio (prefactibilidad financiada por el Banco Mundial). Se estima que el valor requerido para financiar este programa de vehículos eléctricos es de €808M y actualmente se busca financiación.

El tema de la financiación representa una de las barreras motivo de mayor discusión en el ámbito internacional. Sin embargo, existen estudios realizados a partir de la experiencia de países que han avanzado en el tema, que permiten dilucidar panoramas alternativos de financiación, factibles y tangibles. Por ejemplo, México está desarrollando un NAMA para la eficiencia energética residencial, el cual se apalanca financieramente haciendo uso de políticas complementarias como el impuesto de carbono con un mercado de certificados de emisiones reducidas, establecido este año (http://goo.gl/XDZvPX). Más mecanismos de financiación en (http://goo.gl/medIZk , http://goo.gl/TVnVLu).

El Dr Essam Hassan Mohamed AHMED, miembro de la Agencia Egipcia de Asuntos Ambientales, intercambiando opiniones en los diálogos de Río+20 en Bogotá, afirmaba que “los NAMAs son una buena opción para las economías de los países en vías de desarrollo, siempre y cuando se comprendan los grandes beneficios que esto trae consigo, lo cual conlleva a una planeación estratégica y a un diseño de políticas y programas estratégicos que lo soporten. Sin una preparación adecuada para NAMAs, nunca habrá dinero disponible para su financiación. El dinero no es un problema, sólo es cuestión de tiempo y de planear...¿Qué haría usted si le ofrecieran USD$10M ahora mismo? ¡De seguro no tiene un plan para ellos! Sin planeación no hay dinero”.

Soy una fiel convencida de los mecanismos de mercado y de las soluciones costo-eficientes, como engranaje fundamental en la lucha contra el Cambio Climático. Encuentro en los NAMAs una alternativa colectiva viable y prometedora para la evolución estructural que necesita tanto Colombia como el mundo. Sin embargo, como tomadores de decisiones, ¿de qué nos sirve conocer alternativas si no entramos en acción? A pesar del camino de planeación y preparación que ha tomado Colombia, a nivel muy personal nos falta iniciativa para dejar la indolencia frente a las tragedias ambientales. Nos hace falta escudriñar con insistencia hasta encontrar soluciones y aún más nos falta materializar las intenciones y dejarnos de arreglar el mundo desde la comodidad del "no es conmigo..."

 

* Salomé Soto
Negotiator Tacker
UNFCCC - CAEMA
@LaSotouche

thegtrace.blogspot.com
 

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