29 Sep 2015 - 3:11 a. m.

Shell se va del Ártico

Con la imagen de un oso polar despidiéndose de Shell en el Ártico, las cuentas de Twitter de Greenpeace nacional e internacional amanecieron celebrando su victoria, pues la petrolera holandesa anunció ayer en la mañana que suspenderá las perforaciones y la exploración en Alaska.

Redacción Medio Ambiente

Con la imagen de un oso polar despidiéndose de Shell en el Ártico, las cuentas de Twitter de Greenpeace nacional e internacional amanecieron celebrando su victoria, pues la petrolera holandesa anunció ayer en la mañana que suspenderá las perforaciones y la exploración en Alaska.

Según lo indicó la compañía, a pesar de que Shell ya había perforado una profundidad de 2.070 metros en el pozo Burger J, situado en el mar, unos 240 km frente a la ciudad de Barrow, Alaska, los indicios que encontró tanto de gas como de petróleo no fueron suficientes para continuar la exploración. Por esto se comprometió a cerrar el pozo y terminar con todo trabajo a futuro en las costas del Ártico.

La batalla entre la compañía y los activistas de Greenpeace empezó en mayo, cuando el presidente Barack Obama autorizó a Shell para realizar perforaciones submarinas en el mar de Chukchi, en el Ártico. La decisión fue calificada como un “error terrible” por los ambientalistas y las protestas no se hicieron esperar. Durante semanas varios kayaks rodearon la plataforma en la ciudad de Seattle donde se encontraban los barcos de Shell que iban a partir a Alaska y, una vez llegaron, siete activistas abordaron uno de los buques para evitar que se iniciara la perforación. Esto sin contar que en Madrid un grupo de ambientalistas se colgaron del edificio de Shell, entre otras construcciones, para exigir la liberación de sus compañeros de Greenpeace que habían sido retenidos en Rusia por protestar contra una plataforma petrolífera en el océano Ártico.

Las manifestaciones tuvieron efecto. Entre las razones que dio la compañía para parar las perforaciones estuvo la mala imagen de Shell debida al debate generado por los ambientalistas. “Las grandes compañías petroleras han sufrido una derrota sin paliativos”, anunció el director ejecutivo de Shell en el Reino Unido, John Sauven.

Además, la petrolera anunció que su actividad en Alaska representaba unos US$3.000 millones, por lo que tendrá que pagar alrededor de US$1.100 millones a las empresas subcontratadas.

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