22 Sep 2013 - 9:00 p. m.

Superpasto contra el cambio climático

El brachiaria, utilizado para la alimentación del ganado, inhibe la liberación de óxido nitroso, gas que tiene un efecto sobre el calentamiento global 300 veces más potente que el dióxido de carbono.

Mariana Escobar Roldán

Científicos del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Palmira, y del Centro Internacional de Investigación para las Ciencias Agrícolas de Japón (Jircas) tienen evidencias de que un potente mecanismo químico que opera en las raíces del brachiaria, tipo de pasto tropical utilizado en la alimentación del ganado, posee un enorme potencial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El mecanismo, denominado inhibición de la nitrificación biológica, o INB, reduce significativamente la conversión del nitrógeno, cuando se aplica al suelo como fertilizante, a óxido nitroso, el gas de efecto invernadero más potente y agresivo, con un potencial de calentamiento global 300 veces mayor que el del dióxido de carbono.

Hace poco más de una década, los científicos de Jircas descubrieron la sustancia química responsable de la INB y desarrollaron un método confiable para detectarla, pero ahora los expertos del CIAT validaron ese concepto en el campo, demostrando que el brachiaria suprime la nitrificación y las emisiones de óxido nitroso, en comparación con la soya, que carece de esta habilidad.

“El óxido nitroso constituye alrededor del 38% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura, que corresponde a casi un tercio de las emisiones mundiales, y la INB ofrece la que podría ser la mejor apuesta de la agricultura para mantener el cambio climático mundial dentro de límites manejables”, afirma Michael Peters, líder de investigación en forrajes del CIAT.

Además de la contribución de este centro para probar los beneficios del brachiaria, sus científicos también reunieron evidencia de que un cultivo de maíz sembrado en un terreno donde estuvo pasto dio rendimientos aceptables con tan sólo la mitad de la cantidad de fertilizante de nitrógeno normalmente utilizado, debido a que se retuvo más nitrógeno en el suelo, reduciendo así las emisiones de óxido nitroso. Los mismos resultados obtuvieron en la producción de leche y carne.

Por ahora se están criando diferentes cepas de brachiaria en Colombia y Brasil para maximizar estas propiedades inhibidoras de nitrógeno, y los autores del estudio esperan que se pueda utilizar en unos 100 millones de hectáreas adicionales. Sin embargo, hay desventajas potenciales. La productividad adicional podría proporcionar un incentivo económico más para la deforestación de los bosques y, al igual que con muchos monocultivos, la propuesta de expansión del brachiaria plantea un desafío para mantener la biodiversidad.

De todas formas, los científicos dicen que los beneficios superan los riesgos: “La INB es una rara tecnología de triple ventaja que es buena para los medios de vida rurales, así como para el medio ambiente y el clima mundial. Desafía la noción generalizada de que la ganadería necesariamente debe ir en la columna de resta de cualquier cálculo ambiental o de seguridad alimentaria”, concluyó Peters.

 

 

mroldan@elespectador.com

@marianaesrol

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