16 Aug 2014 - 8:58 p. m.

Thinkfarm, una fábrica ecológica de ideas

Solo para empresas que compartan la idea de que un mundo ecológica y socialmente mejor es posible.

EFE

Una agencia de comunicación, un director de cine y un sello de calidad para empresas son algunos de los proyectos que cohabitan y trabajan conjuntamente en Thinkfarm, un peculiar espacio en Berlín que comparte la idea de que un mundo ecológica y socialmente mejor es posible.

Las mesas de escritorio, ordenadores, pizarras o la sala de reuniones hacen pensar que aparentemente Thinkfarm es una oficina como otra cualquiera, con quizá más plantas y macetas de lo que es habitual en un espacio de trabajo.

Sin embargo, lo que hace diferente a este espacio de trabajo que comparten pequeñas empresas es precisamente lo que todas tienen en común: una visión empresarial basada en la ecología y la economía social.

Compartir esta visión es requisito imprescindible para formar parte de esta comunidad de 450 metros cuadrados que el pasado julio cumplió su primer año, aunque Friederike Abitz, la responsable de Thinkfarm, aseguró que esto no impide una gran heterogeneidad de proyectos "porque ¿qué se considera cambio social y económico?".

Annekathrin Otto ha sido una de las últimas en pasar este proceso de selección y unirse a la gran familia ecológica con su empresa Gruenschlaupartner, una agencia de comunicación que asesora a empresas sociales y medio ambientales.

Después de trabajar durante trece años en la industria musical como mánager, Otto sintió que quería "ser honesta con ella misma", y vio una carencia en el campo de la comunicación de las empresas ecológicas, un terreno que, asegura "siempre se le había dado muy bien".

Tras visitar este espacio para una reunión quedó prendada de su espíritu y ahora cohabita con uno de sus clientes y es la encargada de la página web.

Y es que la colaboración mutua entre proyectos es la dinámica habitual de esta comunidad donde "la gente se conoce, charla, y automáticamente empieza a trabaja junta", aseguró Abitz.

De media, cada persona dedica cerca de cuatro horas semanales al mantenimiento y colaboración del Thinkfarm, ya sea en el jardín vertical o cocinando cada miércoles en lo que han llamado "Lunchs of love".

Eso sí, el menú es siempre de comida vegana y vegetariana, pues este lugar quiere ser ejemplo del estilo de vida que día a día abanderan en sus proyectos, lo que incluye intentar reducir residuos y reciclar al máximo.

Uno de los miembros fundadores, que además cultiva un jardín con otros compañeros, es Nils Aguilar, director del documental "Voices of transition", donde se denuncia la sobreexplotación de la industria agroalimentaria.

"Todos tenemos una visión muy positiva del futuro, porque si no la tuviéramos, no tendríamos la fuerza para levantarnos cada mañana y hacer que suceda", sentenció Aguilar.

Según explicó, este espacio le ha ayudado a inspirarse y a aplicar nuevas ideas tanto a su vida diaria como a su documental, que se proyectará en los próximos meses en España y latinoamérica.

"Creo que tiene muchas cosas que enseñar y que inspiren a iniciadores de la transición en estos países" consideró el director.

Sin embargo, Aguilar no es el único bajo el techo de Thinkfarm que tiene el ojo puesto en España, también el proyecto "Economía del bien común", basada en una gestión más ética de las empresas, que ya siguen más de una decena de negocios españoles.

Para conseguirlo han desarrollado una matriz que "te dice cómo hacer dinero pero con unos estándares éticos" y a través de la cual se consigue una puntuación que las empresas usan como un "sello de calidad", explicó Susanne Traumenn, que vio en este espacio el lugar ideal donde desarrollar este movimiento en Berlín.

"La gente aquí hace algo distinto, no sólo quieren sino que lo hacen" y "lo hacen juntos", aseguró Traumann. 

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