1 Oct 2013 - 10:00 p. m.

Tigrillos amenazados

El imparable crecimiento de las ciudades está acorralando y dejando sin comida a felinos, ardillas y marsupiales.

Redacción Vivir

Las imágenes de dos tigrillos atropellados (en julio y septiembre) en las lomas de El Escobero y Las Palmas, de Medellín, avivaron el debate sobre las amenazas a las que están expuestas las especies de la fauna silvestre que conviven con los habitantes de las ciudades.

Aunque para algunas personas es una sorpresa saber que a pocos kilómetros del centro de Medellín habitan este tipo de felinos y que además se encuentran en peligro, para los biólogos de Aburrá Natural, portal web que reveló los casos, es cada vez más común encontrar en la carretera los cuerpos de ardillas, marsupiales, serpientes, zorros o perros de monte.

“La construcción de nuevos edificios y carreteras está desintegrando los hábitats de estos animales, que conocemos muy poco pero nos prestan importantes servicios ecosistémicos. Los tigrillos, por ejemplo, controlan las poblaciones de roedores”, dice Juan David Sánchez, biólogo y miembro del Grupo de Mastozoología de la Universidad de Antioquia.

La afirmación de Sánchez la confirma Juan Lázaro Toro, subdirector de ecosistemas de Corantioquia (autoridad ambiental competente): al talarse el bosque en el que viven y se alimentan estos animales, explica, éstos se ven obligados a cruzar carreteras para buscar comida.

“En la noche muchos se encandilan con las luces de los carros y mueren atropellados o algunos conductores van tan rápido que no pueden disminuir la velocidad para que pasen. Corantioquia va a instalar unas señales de tránsito en Las Palmas y El Escobero que indiquen que esa es una zona de tránsito de fauna silvestre”, dice el funcionario.

Pero el biólogo Esteban Payán, especialista en felinos y director de la Fundación Panthera, asegura que la sola señalización de la carretera no salvará la vida de estas especies.

“La situación es producto de la mala planeación de las carreteras de Colombia, que cuentan con estudios de impacto ambiental que sólo sirven de adorno porque no tienen en cuenta los ecosistemas que afectan. En este caso debieron incluir la construcción de orillas secas por las que estos animales puedan transitar e identificar lugares que se puedan declarar como reservas, áreas de amortiguación y otras zonas donde quedaría completamente prohibida la construcción de edificios. Lo que queda por hacer, entre otras estrategias, es un monitoreo de las poblaciones de tigrillos del lugar, junto a la adecuación de áreas de tránsito y la implementación de reductores de velocidad para los vehículos”, concluye Payán.

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