3 Dec 2015 - 10:49 p. m.

Un acuerdo a la medida de Estados Unidos

Todo indica lograr un pacto de esas condiciones es aún un desafío que no termina de ser superado. Al parecer EE.UU. se sobrepondrá con varias condiciones sobre otros países.

Con información de EFE Verde

Aunque los principales actores de las negociaciones que se llevan a cabo en la Cumbre del Clima de París reclaman un pacto vinculante, todo indica que todos ellos (la Unión Europea, China y EE.UU.) el que saldrá ganando será Estados Unidos.

La Unión Europea y sus representantes públicos, por ejemplo, han reiterado hasta la saciedad que quieren que tanto el acuerdo como los 185 compromisos nacionales de reducción de emisiones que se han presentado sean jurídicamente vinculantes internacionalmente o, de lo contrario, se corre el riesgo de que queden solo en el papel. (Vea ¿Qué está en juego en París?)

Sin embargo, China y la administración Obama, que también persiguen un pacto legalmente vinculante, no lo quieren en su totalidad sino con algunos ‘peros’.

Por un lado, Estados Unidos busca un acuerdo legal en el que los países estén obligados a remitir compromisos de reducción de emisiones periódicamente, a tomar medidas internas para asegurar que cumplen lo prometido y a rendir cuentas regularmente, pero no quiere que los objetivos nacionales ofertados sean vinculantes.

¿Por qué? Una de las razones es porque la legislación de ese país indica que todo acuerdo legalmente vinculante con “objetivos” o cifras de cumplimiento obligatorio debe ser remitido al Senado. Y ante la mayoría republicana que hay en el organismo y que puede rechazar un posible pacto, la administración Obama quiere eludir ese camino.

“Muchos países piden que sea legalmente vinculante a nivel internacional, pero ¿qué significa eso? ¿Que si alguien no cumple lo llevas a la corte penal internacional? Eso nunca ocurre”, se pregunta el secretario de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático entre 2006 y 2010, Yvo de Boers, en conversación con la agencia EFE.

Para él, tendría más sentido que el acuerdo fuera legalmente vinculante a nivel nacional. “La promesa que has hecho para el acuerdo de París la llevas a tu parlamento nacional y la transformas en una ley que recoja el procedimiento para cumplir lo prometido. Si hay un acuerdo final y se dice que los países implementarán esos compromisos en sus legislaciones nacionales y que cada cinco años los revisarán, la UE lo aceptará aunque no sea vinculante internacionalmente”.

Para Luis Alfonso de Alba, embajador mexicano y miembro de la delegación de este país, lo fundamental es un acuerdo “en el que todas las partes pasan por un proceso de información del cumplimiento de sus obligaciones de reducción de emisiones con una revisión de pares”.

Además, recuerda que el pacto prevé que cuando los países renueven en el futuro sus contribuciones nacionales no pueden prometer menos de lo ofrecen en 2015, lo cual garantiza que irán revisando al alza aunque las promesas no sean jurídicamente vinculantes.

“Lo que determinará la fuerza legal del acuerdo será su contenido, no su nombre ni si es o no vinculante internacionalmente”, subrayó la experta en temas legales del World Resources Institute, Eliza Northrop.

Según ella, el resultado final será una combinación de textos vinculantes y no vinculantes muy similar a lo que busca Estados Unidos. (Lea 'La cuota inicial para combatir el cambio climático')

Northrop explica que, en cualquier caso, el acuerdo en sí será un pacto legal internacionalmente, por lo que para formar parte del mismo los países deberán ratificarlo posteriormente.

Hasta anoche, en París existía un nuevo texto de negociación con cinco páginas menos (50 en lugar de 55) pero con más paréntesis (1.400 frente a 1.250).

El documento cuenta con 250 opciones abiertas que afectan fundamentalmente a las cuestiones más peliagudas: la financiación la mitigación y adaptación al cambio climático en los países en desarrollo y la diferenciación entre países ricos y pobres a la hora de cumplir los compromisos.
 

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