12 Oct 2014 - 2:00 a. m.

Valores en días de crisis

Jordi Pigem insiste en un cambio de conciencia para alcanzar una sociedad sostenible.

Redacción Vivir

“Chocamos contra los límites del planeta y hay que reinventarse el mundo. El caos exterior que se siente en las crisis refleja el vacío interior colectivo. Hoy nadie puede sustraerse de contribuir a una conciencia de respeto por la naturaleza”. Lo afirma el filósofo catalán Jordi Pigem, por estos días de visita en Colombia para hablar de su obra, basada en su vida de conferencista, catedrático, periodista y propulsor de valores nuevos para el siglo XXI.

Nacido en Barcelona a mediados de los años 60, educado durante el proceso de transición del franquismo a la democracia, leyendo a Herman Hesse y luego a Nietzsche, y oyendo a Bach, reinterpretando el mundo desde la óptica del boom de los autores latinoamericanos, Jordi Pigem dedicó su vida al pensamiento ilustrado. Estudió filosofía hasta doctorarse, pero también se hizo multiplicador de ideas de protección ambiental a través del periodismo.

Comenzó como colaborador de la revista ecológica Integral y hasta 1992 fue su jefe de redacción. De su experiencia académica y periodística surgió en 1994 su primer libro, La odisea de Occidente, en el que trazó su línea de pensamiento acorde con su insistencia por el equilibrio planetario. Entonces conoció al teólogo Raimon Panikkar, que a sus 69 años había retornado a Cataluña después de un largo viaje por el mundo, y su filosofía se vio fortalecida.

En Tavertet, un pueblo enclavado en las primeras cumbres de los Pirineos, rodeado de pastores y paisajes de nubes y cuervos, maestro y aprendiz compartieron búsquedas personales mientras caminaban a la orilla de los ríos circundantes. Así nació su segunda obra, El pensamiento de Raimon Panikkar, que con “sobredosis de autor”, como admite Jordi Pigem, sintetizó el aporte de uno de los grandes pensadores de los últimos tiempos.

En 1998 emigró a Dartington (Inglaterra) y hasta 2003 ofició como profesor y coordinador del área de filosofía en ciencias holísticas de la Universidad de Plymouth. Retornó a Barcelona en 2004, justo cuando regresaba el socialismo al poder con José Luis Rodríguez Zapatero, pero también cuando se advertían las primeras señales de la crisis económica que, en su sentir, “ha puesto de manifiesto los excesos y debilidades de la globalización ilimitada”.

Desde entonces, en La Escala, comarca de Gerona, un municipio donde aún se advierten vestigios de Ampurias que en el siglo IV a.C. fue aldea de la antigua Grecia, Jordi Pigem desarrolla su obra filosófica y periodística. Es habitual colaborador del periódico La Vanguardia, escribe en el medio ecológico y de crecimiento personal Namaste y en la decana revista ambiental inglesa Resurgence, y no cesa en su magisterio contra el consumismo.

En su última obra, GPS (global personal social). Valores para un mundo en transformación, asegura que las sociedades que hoy sólo persisten en consumir más allá de lo suficiente estimulan el egoísmo, incrementan las desigualdades y minan la confianza y la cohesión social. En contraste propone “un cambio de conciencia universal para alcanzar una sociedad verdaderamente sostenible”.

En calidad de invitado a universidades, foros públicos y debates empresariales, Jordi Pigem divulga por el mundo sus convicciones: “La humanidad actual utiliza un tercio más de los recursos y servicios que puede proporcionar la Tierra, desbordando los límites de seguridad recomendados por los expertos”, “las abstracciones macroeconómicas crecen a expensas de los ecosistemas y de las comunidades humanas”. Es tiempo para el sentido común.

En su ideario filosófico, un GPS global, personal y social que a la vez constituye herramienta de avance y señal de alarma para entender que si hoy se producen más alimentos que nunca, pero al mismo tiempo el 10% de la población mundial (800 millones de personas) pasa hambre, es porque algo anda mal. Urge un replanteamiento de los valores desde la certeza de que “el ser humano contemporáneo se siente solo porque se ha exiliado del cosmos”.

En junio de 2000, tras una década de diálogo intercultural, a instancias de Naciones Unidas y después por iniciativa de la sociedad civil, surgió la Carta de la Tierra, que reconoce el momento crítico que vive la humanidad y plantea una sociedad global sostenible fundada en el respeto a la naturaleza, los derechos humanos, la justicia económica y la paz. La obra de Jordi Pigem constituye un buen aporte para terminar de asumir que aún hay tiempo de modificar y transformarse.

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