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Viajé a Guatemala y me llevé una sorpresa con su naturaleza

Estuve en Guatemala y salí sorprendida con su flora y sus colecciones biológicas. Breve recuento de una visita al país centroamericano.

30 de septiembre de 2026 – 02:29 p. m.
Guatemala tiene una gran biodiversidad, lo que la convierte en un destino para la investigación.
Guatemala tiene una gran biodiversidad, lo que la convierte en un destino para la investigación.
Foto: Lisbeth Fog Corradine

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Cada vez que visito una ciudad diferente a la que vivo procuro visitar su jardín botánico. Estar en medio de tantas plantas, árboles milenarios, flores de todos los colores y formas me genera paz, asombro, me llena de oxígeno, y quisiera saber todos los nombres de cada una de ellas, tarea imposible.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar el que pertenece a la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), que rodea el edificio donde están las Colecciones Biológicas recolectadas por décadas. Este año cumple 50 años. Sin ser despampanante, da cuenta de una interesante historia que puede haberse repetido en otros países. Como por ejemplo la llegada de biólogos extranjeros que encuentran en este destino un escenario nunca antes visto, abundante en biodiversidad, prístino para la investigación y donde está todo por estudiar y descubrir. En el caso de Guatemala fueron los esposos Margaret y Michael Dix, ella botánica, ecóloga, limnóloga y especializada en las orquídeas de Guatemala, quien dedicó su vida profesional a la investigación y la docencia en la UVG.

En el lugar se encuentra una gran variedad de plantas, incluyendo ejemplares de la flor y el árbol nacional.
En el lugar se encuentra una gran variedad de plantas, incluyendo ejemplares de la flor y el árbol nacional.

Hablando de orquídeas, la monja blanca (Lycaste skinneri variedad alba), es la flor nacional de Guatemala, llamada así porque en el centro tiene una especie de cápsula amarilla que algunos ven como una monja rezando. Dice Gerardo Estrada, el director del Jardín Botánico y las Colecciones Biológicas de la Universidad del Valle, que simboliza paz, pureza, belleza y arte.

Una ceiba, la Ceiba pentambra de unos 45 años con su tronco lleno de púas, característica de las ceibas jóvenes, se yergue en el jardín botánico de la UVG. Es el árbol nacional. Según la cosmovisión maya es el árbol sagrado de la vida y representa la unión entre el inframundo (xibalbá), la tierra y el cielo. Explica Estrada que tiene cuatro ‘raíces gambas’, que representan los cuatro colores del maíz: rojo, negro, blanco y amarillo. Los mayas organizan sus ceremonias dependiendo de la posición del sol y eligen una de las cuatro entradas de la ceiba.

En el Jardín Botánico también está la sección de plantas medicinales, como la urticaria chichicaste o el helecho adiantum, las bromelias, el orquidiario que no podía faltar y ejemplares curiosos como la zamia, una planta que, según Estrada, viene de la época de los dinosaurios.

El jardín se recorre muy rápidamente. Está situado en inmediaciones del colegio Americano, rodeado de una zona residencial con altos edificios, pero, gracias a las cámaras trampa que han dispuesto en rincones estratégicos han logrado evidenciar que están llegando zorros grises (https://noticias.uvg.edu.gt/zorra-gris-guatemala-barrancos-ciudad/). Al dar clic en esta página podrán ver uno de los trabajos de mis estudiantes guatemaltecos en el Curso de Periodismo Científico que dicté este año durante tres meses.

Las Colecciones Biológicas me descrestaron: tuve en mis manos un fragmento de la muela de un mamut, pesado, blanco amarillento, cuidado con recelo; pude observar en detalle un heloderma, también conocido como escorpión o niño dormido, un lagarto venenoso endémico de los bosques secos del este de Guatemala. Estaba disecado por supuesto. Cuando está vivo, su veneno tiene propiedades medicinales y por eso también se le conoce como la ‘farmacia viviente’. Decía Estrada que el heloderma y el quetzal, el ave sagrada de los mayas, son los únicos dos animales que tienen plan nacional de conservación. A la salida, a lo lejos, el Volcán de Fuego nos despidió con una pequeña erupción justo en el instante en que lo contemplábamos.

En ciudad de Guatemala la Universidad de San Carlos también tiene su Jardín Botánico. Un país que en Centroamérica se destaca por su alta biodiversidad, ocupa el segundo lugar en el número total de especies descritas, después de Costa Rica y el porcentaje de endemismo de fauna y flora también lo hace un destino obligado para los biólogos y para los turistas que, como yo, tienen a la naturaleza en su adn.

Los helechos hacen parte de las colecciones biológicas que alberga el jardín botánico.
Los helechos hacen parte de las colecciones biológicas que alberga el jardín botánico.

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