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Es posible que más de una vez —aunque no siempre con la misma intensidad— le haya ocurrido esto. Que ve a alguien y, sin saber muy bien por qué, siente una atracción difícil de explicar, casi “magnética”. Como si, de repente, todas esas metáforas románticas que hablan de flechas de oro invisibles (de las que puede saber un poco más haciendo clic aquí) o encuentros predestinados cobraran sentido por un instante.
Puede ser que sí. Que, en efecto, también haya caído bajo el efecto del llamado amor a primera vista. Un concepto que, como hemos compartido en otras oportunidades, toma siempre un poco más de fuerza en las películas, canciones y libros como el instante decisivo en el que una historia romántica comienza.
Pero ¿realmente estamos hablando de “amor”?
Aunque la sensación es intensa y puede sentirse muy real (o en serio lo es), el término podría ser engañoso. No es porque la experiencia no exista, sino porque quizá estamos nombrando mal lo que ocurre en ese primer encuentro.
De acuerdo con el análisis Cuando saltan las chispas: cómo afrontar el enamoramiento a primera vista, publicado por la Cleveland Clinic, la sensación conocida como amor a primera vista describe “una conexión inmediata caracterizada por un fuerte deseo y una atracción intensa hacia otra persona, incluso sin conocerla realmente”. Allí, la psicóloga Susan Albers, PsyD, explica que esta reacción puede surgir en cuestión de segundos, en la mayoría de los casos de forma inesperada y precipitada. Que, si lo ponemos en palabras, suele sentirse como “chispas” o fuegos artificiales que nos invaden.
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Según Albers, el cerebro está constantemente tomando decisiones rápidas con información limitada, y reconocer si alguien nos atrae forma parte de esos juicios instantáneos. Por eso, más bien lejos de ser un asunto del corazón, tiene más relación con procesos cerebrales. Parte de la responsabilidad, entonces, debemos atribuírsela, a las distintas áreas del cerebro que se activan y liberan sustancias como dopamina y oxitocina, asociadas con el placer, el apego y la motivación emocional.
Esa combinación arroja como resultado una sensación de euforia difícil de entender, pero, como advierte la profesional en el artículo, esa intensidad inicial se basa más en la respuesta biológica del momento que en un conocimiento real de la otra persona.
Porque deseo y atracción no son lo mismo que amor...
Para entender mejor esta diferencia, la especialista retoma la Teoría Triangular del Amor del psicólogo Robert Sternberg, según la cual las relaciones se construyen a partir de tres elementos: intimidad, pasión y compromiso.
El llamado amor a primera vista va ligado principalmente al componente de la pasión. Por eso no podemos confundirlo con el triángulo completo. Porque el amor, en cambio, necesita de tiempo: conocer, compartir y desarrollar confianza. Debe atravesar ciertas etapas que, aunque no cuentan con un periodo rígido y definido en el calendario, son importantes para llegar “más lejos”.
Sin eso, la conexión inicial puede quedarse en la fase atracción o en una especie de “enamoramiento” temprano. O incluso en nada, pues podría simplemente no haber química y terminar por distanciarse.
Entonces, ¿por qué tantas parejas aseguran que lo han sentido?
Según explica Albers, en esa configuración, tanto del momento como del recuerdo, intervienen fenómenos psicológicos como el efecto halo —que nos lleva a atribuir cualidades positivas a quienes nos resultan atractivos, y cuya explicación completa puede encontrar en este artículo relacionado— y la memoria selectiva. Con el paso del tiempo, las personas tienden, sin querer, a reinterpretar el inicio de sus relaciones con base en una narrativa mucho más “perfecta” de lo que probablemente fue.
Nada de esto significa que debamos restarle a la experiencia o llegar a descartarla. De hecho, esa “chispa” inicial es bastante importante, porque es el empujón que motiva a acercarse, a conversar y descubrir si existe algo más allá de la atracción: “el que no arriesga, no gana”.
Entonces, tal vez el error no sea sentirlo, sino llamarlo amor demasiado pronto. ¿Usted qué opina? ¿Lo ha sentido antes? Lo leemos en los comentarios.
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